Maite Peña Diputada de políticas sociales

“Lo más importante es hacer frente día a día a las demandas y tener clara cuál es la estrategia a futuro”

Con Gipuzkoa encaminada en la lucha contra el envejecimiento y en favor de impulsar la inclusión socio-laboral, Peña afronta el último año de legislatura

Iraitz Astarloa Iker Azurmendi - Domingo, 17 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Donostia - ¿Qué balance hace de estos tres años al frente del Departamento de Políticas Sociales?

-Bueno. Es verdad que nos hemos encontrado un departamento en una situación complicada, con muchos retos para afrontar, especialmente el del envejecimiento y el de la inclusión social. Hago un balance positivo porque se ha avanzado mucho en la atención, pero sobre todo porque tenemos enfocadas las estrategias en los dos ámbitos. Poder hacer frente día a día a las demandas y, además, tener clara cuál es la estrategia a futuro es para mí lo más importante.

¿La situación de Gipuzkoa ha mejorado con respecto a 2015?

-La verdad es que sí. Hemos mejorado en varios indicadores, somos referentes en cómo atendemos la discapacidad y la dependencia, y lo que estamos haciendo es estructurar y dar consistencia, coordinar la atención a la inclusión social.

¿Cuál va a ser la andadura del departamento en este año de legislatura que resta?

-Va a ser un año complicado porque parece que todo se contamina un poco con la proximidad a la cita electoral, pero tenemos muy claros. Los ejes a desarrollar: la inclusión social, a través de Elkar Ekin, y el envejecimiento. Iremos dando pasos y marcaremos el camino para el futuro de Gipuzkoa. Y en ambos ámbitos damos mucha importancia a la comunidad, que permite que las personas no se aíslen, se integren y no se deterioren. Tenemos que tener en cuenta que vamos a tener un montón de personas jubiladas que están muy bien físicamente y muy bien formadas y que van a poder aportar muchísimo a la sociedad. Nuestra estrategia contempla potenciar esto.

La implantación del programa de inclusión socio-laboral Elkar Ekin supuso un punto de inflexión para el departamento. ¿Cómo han sido estos primeros meses?

-Elkar Ekin es un plan de inclusión social integral que parte de una valoración previa y luego se elabora un itinerario personalizado. Hemos atendido ya a más de 3.000 personas y esperamos este año llegar a más de 4.000. De estas, más de 250 han conseguido empleo. Vamos poniendo en marcha programas y quemando etapas. Pero sobre todo, estamos en condiciones de abordar un plan de empleabilidad integral en toda Gipuzkoa, que es en lo que estamos trabajando ahora. Estamos reforzando la atención y potenciando la empleabilidad de estas personas, de una manera coordinada en todo el territorio.

Explotar la herramienta del empleo como lucha contra la exclusión.

-Somos conscientes de que no es la solución a todos los problemas, pero sí es un instrumento importante. El empleo ocupacional y el empleo normalizado son muy importantes porque permiten trabajar muchos factores con cada persona. Tenemos que estar ahí apoyándoles para que hagan el recorrido que tienen que realizar.

También han desarrollado el organismo autónomo Kabia, para la asunción de las residencias de titularidad municipal.

-Se puede decir que Kabia, aunque no lo hemos parido, sí lo estamos criando. Lo cogimos sin apenas estructura y nos está tocando hacer toda la integración. Estamos cumpliendo las metas y lo estamos haciendo desde el consenso con los ayuntamientos y los patronatos de esas residencias. Hay que recordar que el gran trabajo que se hizo en Kabia fue a la hora de establecer el calendario, el presupuesto y el modelo de atención consensuado. Estamos trabajando para asumir Errenteria y Tolosa y en 2019 entrarán ya todas.

Generar políticas para hacer frente al envejecimiento de la sociedad ha sido una de las puntas de lanza del Ejecutivo. ¿Está Gipuzkoa frente a un problema grave?

-No diría tanto problema sino un reto y una realidad. Somos conscientes de que tenemos una población envejecida y de que vamos a tener cada vez más necesidades. Lo que tratamos es que la dependencia aparezca cada vez más tarde. No podemos parar el reloj, pero podemos trabajar para que la dependencia se retrase. Eso es un objetivo muy importante. Aparte de ese reto, queremos atender en los domicilios a las personas el mayor tiempo posible, porque es lo que nos pide el 80% de las personas.

Han dado varios pasos para ello.

-Modificamos el decreto de prestaciones, abordamos los cambios en la ayuda domiciliaria, hemos puesto en marcha proyectos como Etxean Bizi... Todo va encaminado a mejorar y reforzar la atención en el domicilio, a promocionar la autonomía, y a que aquellas personas que necesiten entrar en una residencia tengan una atención lo más alejada posible del modelo hospitalario.

Adinberri, en Pasaia, está llamado a ser un centro pionero y de referencia en la atención al envejecimiento. ¿En qué se va a diferenciar este proyecto de una residencia al uso?

-Va a ser pionero en todo. Por la configuración de espacios que va a tener, porque va a haber una coordinación muy importante entre los recursos municipales y los forales y porque se va a hacer también toda la investigación sobre el envejecimiento. Además, todo esto va a estar vinculado a las biociencias, lo que va a suponer un salto cualitativo muy importante. Tenemos empresas punteras en innovación tecnológica vinculada a la salud y a la atención en el domicilio que tenemos que aprovechar. Y luego va a ser pionero también porque detrás de la residencia, se coge a toda la comarca de Oarsoaldea como ecosistema para testar productos y modelos de atención. Además, todo lo que allí se teste y se vea que funciona bien va a revertir en el resto de las residencias y estas a su vez van a volcar en Pasaia qué necesidades tienen y hacia dónde creen que tiene que encaminarse el futuro.

Han modificado las prestaciones a la dependencia, apostando por profesionalizar los cuidados. ¿Qué acogida han tenido los cambios?

-Un porcentaje altísimo de personas salen beneficiadas, pero no se trata únicamente de una distribución económica diferente, sino de impulsar la profesionalización de los cuidados. Eso ha tenido una buena acogida, como también potenciar la prestación vinculada al servicio. Algo que ha pasado más desapercibido y que para nosotros es básico es la cuestión de la formación del cuidador y el seguimiento. Para mejorar la calidad de la atención en el domicilio es básico formar a la gente. Se trata de capacitar y orientar a la gente. Y el seguimiento también es muy importante. Hemos lanzado ya una propuesta a Eudel porque tenemos que hacerlo de una manera coordinada con los ayuntamientos, que son los que atienen en primera instancia.

Bizkaia ha anunciado recientemente la aprobación de una serie de medias para ese colectivo de cuidadores que incluyen, entre otros, la creación de un plan de pensiones. ¿Qué le parece la propuesta? ¿Puede ser extrapolable a un territorio como Gipuzkoa?

-Creemos que en la modificación del decreto hemos sido mucho más ambiciosos. Hemos potenciado el asistente personal, los cuidados para personas con mayor dependencia, la formación, el seguimiento individualizado. La única diferencia que veo es el tema de la EPSV que han anunciado pero no está desarrollado. Estaremos atentos.

Dentro de esta apuesta por mantener a los ancianos en sus domicilios, han puesto en marcha el proyecto experimental Etxean Bizi. ¿En qué consiste?

-Es un proyecto muy bonito para dependientes de grado dos que está resultando muy interesante. La trabajadora social y personal de Matia van a la casa de la persona para estudiar su caso en concreto: se ve qué necesidades y qué preferencias tiene, es decir, se pone a la persona en el centro de todo el operativo. Además estamos muy coordinados con Osakidetza. Y se está aprovechando mucho la comunidad para establecer sinergias. Las personas que están participando están muy contentas. Es un proyecto experimental, piloto y sometido a evaluación. Veremos qué resultados da, pero creemos que va a mejorar la calidad de vida y va a ayudar a las personas a estar mejor atendidas.

Otro de los colectivos con los que trabajan son los menores extranjeros no acompañados. El Ararteko ha emitido una valoración favorable sobre el funcionamiento del centro de UBA, aunque advierte de cierto sobreesfuerzo de los trabajadores. ¿Cómo acogen esta valoración?

-Estamos satisfechos porque no ha hecho más que constatar algo que ya sabíamos: que tenemos un equipo de profesionales que es para quitarse el sombrero. Hace poco hemos tenido una reunión con ellos y vamos a afrontar unas modificaciones para permitirles que estén más desahogados. En comparación con lo que sucede en otros territorios, estamos bien, tenemos la situación bajo control.

¿Qué tipo de modificaciones?

-Junto con el centro UBA se están abriendo recursos en la red básica que está ayudando a poder afrontar esa entrada de menores. Ahora hemos abierto un centro en Oiartzun y tenemos otro previsto. También estamos planteando incrementos de alguna plaza y cuestiones operativas que nos piden y que podemos asumir. Tenemos reuniones muy fluídas.

Se trata de más 500 menores no acompañados al año que les ha llevado a ponerse en contacto con el Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales para encauzar la situación. ¿Se ha avanzado en algo?

-Está en standby. Justo antes de la moción de censura y la constitución del nuevo Gobierno estábamos a expensas de una nueva reunión que se ha quedado en el aire. Estamos esperando. Es una cuestión importante para Gipuzkoa y entendemos que tenemos que coordinarnos. Cada vez vienen mayores, más cercanos a los 18 años y tenemos que abordarlo dando respuesta a las necesidades que realmente tienen. A veces estamos demasiado encorsetados en lo que es la protección del menor y estos jóvenes vienen con otras necesidades. Nosotros tenemos unos espacios muy intensivos para trabajar la formación y el empoderamiento, y lo que vamos a poner en marcha para jóvenes es recursos vinculados a la empleabilidad.

El Ararteko ha establecido la necesidad de plantear un protocolo conjunto para la CAV para atender a estos menores extranjeros. ¿Está de acuerdo?

-Creo que es necesario articular mecanismos comunes porque está pasando una cosa muy curiosa: en Bizkaia llegan los menores y se quedan, y en Gipuzkoa están de paso. Estamos poniendo en común los diferentes momentos que pasan a lo largo del proceso para ver si podemos articular algo común. Debemos armonizar criterios y aprender los unos de los otros de lo que mejor se hace en cada territorio.

En el último mes ha saltado a la actualidad el centro para mujeres maltratadas Bidean por las denuncias de un grupo de exusuarias. ¿En qué punto se encuentra la investigación?

-La situación está controlada. Afortunadamente, cuando ha pasado todo esto nos ha cogido trabajando. Ya estaba anunciado que íbamos a abrir un centro para mujeres víctimas de violencia machista con problemas añadidos. Lo que ha sucedido es que cuando hemos puesto en marcha el plan de mejora estallaron mediáticamente esas quejas que llegan directamente al Ararteko y que son difíciles de gestionar porque se remiten hasta 2014. Nuestro principal objetivo es esclarecer lo que haya podido pasar y garantizar que en este momento no tiene lugar nada de lo denunciado. Y eso está contrastado. Ahora la investigación está siguiendo su curso y tenemos absoluta disposición hacia el Ararteko y lo que nos pida. Lo que nos preocupa mucho es el daño que está haciendo al sistema.

Afirmó recientemente que le preocupaba que las mujeres que se encuentran en esta situación duden en pedir ayuda como consecuencia de todo lo denunciado.

-Les digo que no duden porque el sistema que tenemos en Gipuzkoa es bueno y funciona. Creo que esto va a ser una oportunidad para mejorar todo el sistema de protección. Tenemos un plazo de seis meses para cambiar el centro de sitio, un plazo que no vamos a tener que agotar porque ya tenemos negociaciones muy avanzadas. Además ya estamos trabajando en una reflexión sobre el modelo de atención que se presta.

El Parlamento Vasco se encuentra inmerso en la reforma de la RGI. Como territorio, ¿se les ha pedido algún tipo de aportación?

-Nuestros técnicos participaron en el estudio inicial, pero no se ha hecho ninguna aportación especial.

Como diputada, ¿qué opinión le merece la huella digital?

-Me produce mucha tristeza que se ponga en tela de juicio todo el sistema. El fraude en las ayudas sociales es muy mediático, pero la verdad es que, aunque hay mejoras que realizar, el sistema de protección social no se encuentra viciado de fraude. Vincular las ayudas sociales al fraude no beneficia más que a quien quiere hacer ruido.