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“Fue como un obús”

Un testigo relata el brutal choque del camión que impactó el viernes contra la gasolinera de Puntxas en Behobia

Juanma Molinero Gorka Estrada - Domingo, 17 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - “Fue como un obús. El camión venía descontrolado, como si circulara por una recta”. A Txema Villamea no se le olvidará en un tiempo la escena que vivió el pasado viernes por la tarde en el barrio irundarra de Behobia. Circulaba con su coche por la carretera N-121 en dirección a Bera. Al llegar a la rotonda de Puntxas, vio cómo de frente llegaba un camión a una tremenda velocidad. “Venía disparado. Me lo encontré cuando iba a salir de la rotonda. Me arrimé lo máximo que pude a la derecha. El camión tocó la rotonda con una rueda y se fue hacia la gasolinera. Si llega a caer hacia mi lado, me mata. En ese momento estábamos en la rotonda mi coche, una furgoneta y otros tres coches que venían por detrás”.

El camión impactó contra uno de los pilares del surtidor y contra un coche que acaba de repostar su depósito. La propietaria del vehículo, de nacionalidad francesa, volvió a nacer. Acababa de abonar el repostaje y se había subido al vehículo para reanudar la marcha, pero en el último momento decidió acudir al baño de la gasolinera. “Si no llegar a ir al baño, no lo cuenta”, explica Villamea.

Al salir de los servicios, la conductora no podía creerse lo que había sucedido. El impacto fue de tal calibre que “ella pensaba que era un ataque terrorista”. El camión se empotró contra un pilar y la viga, que hizo de freno, de la gasolinera, y desplazó el coche unos siete metros. En el momento en el que se produjo el accidente había unas diez personas, entre ellas dos empleados, en esta gasolinera de Behobia, una de las más frecuentadas del barrio. “Podía haber habido cinco mantas en el suelo”, explica de manera gráfica Villamea, vecino de Bera que fue quien alertó por teléfono al dueño del establecimiento, Fernando Artieda, también de la localidad navarra, de que se había registrado un accidente en su establecimiento. Además del coche de la conductora francesa, a su lado había otro vehículo con un adulto y tres niños en su interior.

A escasos 20 metros de la rotonda en la que se registró el siniestro hay una señal que limita el tráfico a 40 kilómetros por hora, pero son numerosos los coches y camiones que hacen caso omiso a esta advertencia y circulan a gran velocidad, en un tramo que además es de ligero descenso. “El camión, además, entró por el carril izquierdo”, agrega Villamea.

El conductor del camión, que no sufrió lesión alguna, fue auxiliado por las personas que estaban en el surtidor, ya que el impacto provocó que se derramara el gasoil del trailer. Un mecánico de un taller cercano, los bomberos, la Ertzaintza y los propios empleados lograron que el vertido no fuera a más. El accidente provocó momentos de tensión ya que los testigos del accidente reprocharon al chófer que circulara a semejante velocidad. “El decía que había entrado a 40 kilómetros por hora, pero era imposible. Iba descontrolado”.

La gasolinera, que ha tenido que ser apuntalada, permanece cerrada a la espera de que se realicen informes técnicos y se evalúen los daños que sufre. Según explicó la Ertzaintza a este periódico, el conductor del camión no dio positivo ni en alcohol ni en drogas. El último accidente de un camión en el surtidor de Puntxas se produjo hace nueve meses, cuando un camión, también frigorífico, como el del pasado viernes, entró a gran velocidad en la rotonda y chocó contra el murete que protege la gasolinera.