Alberto Iturralde

“Lo conseguido por la Real estos últimos años no es poca cosa;el tiempo dirá si hay tanto por mejorar en el club”

Técnico en la cantera, segundo de Lasarte, ojeador, secretario técnico... Tras doce años en distintos cargos, Alberto Iturralde deja la Real. El club rescinde su contrato

Marco Rodrigo Esti Veintemillas - Domingo, 17 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Oiartzun - Llegó a la Real en 2006.

-Sí, eso es.

¿De dónde?

-Cuando terminé de jugar en el Lengokoak, me quedé en el club un par de temporadas, entrenando al segundo equipo juvenil. De ahí pasé al Mundarro de Astigarraga, donde estuve diez años. Y en el 2000 entré en el Real Unión, trabajando durante seis campañas en juvenil, filial y primer equipo. La Real me fichó justo tras ascender a Tercera División como entrenador del B.

¿Cuál fue su trayectoria inicial en Zubieta?

-El primer año lo pasé en el Sanse, como segundo de Joserra Eizmendi. Se completó una temporada bonita, con opciones de repetir el play-off de la campaña previa hasta la penúltima jornada. En aquel equipo estaban David Zurutuza, Gorka Elustondo, Dani Estrada, Carlos Martínez, Imanol Agirretxe, Borja Viguera, Eñaut Zubikarai… Recuerdo que también recurrimos a Mikel Balenziaga, el actual futbolista del Athletic, que aún estaba en edad juvenil.

Usted dirigiría precisamente al primer equipo juvenil en la temporada posterior.

-Sí, quedamos campeones de grupo. De tercer año, nacido en 1989, estaba en aquella plantilla Mikel Orbegozo, por ejemplo. Pero la generación potente era la de 1990, con Asier Illarramendi, los hermanos Eizmendi, Javi Ros, Julen Castañeda… Por aquel entonces, ya eran juveniles también Iñigo Martínez y Antoine Griezmann, ambos de 1991, pero los dos estaban en el Easo.

¿Por qué tras aquella buena campaña no le dieron ningún equipo para la 2008-09?

-No lo sé. Antes de terminar la temporada anterior, se me propuso hasta en tres ocasiones pasar a dirigir al Sanse. Pero por una cosa o por otra la opción se truncó. Seguí en la Real, aunque sin equipo. Coincidió con la época en la que el club pasó por momentos complicados, que pudieron reconducirse ya en diciembre. A partir de entonces, estuve haciendo informes de jugadores cedidos, y de futbolistas de Segunda B y Tercera.

El aficionado le pone cara, principalmente, porque en el verano posterior accedió al primer equipo como segundo de Martín Lasarte.

-Seguramente, sí. Vivimos dos años que nos marcaron a todos. El ascenso suponía un logro muy importante, deseado y necesario. Y tuve la suerte de formar parte de aquel grupo. Aquello ya no me lo va a quitar nadie.

Al técnico uruguayo lo relevó Philippe Montanier.

-Vino con su propio ayudante, así que el club me encomendó la labor de realizar el seguimiento previo a los equipos rivales, un trabajo que desempeñé con el propio Montanier, con Jagoba Arrasate, con Moyes y al inicio de la época de Eusebio. Este consideró luego que para esa labor, más que a un técnico, necesitaba un trabajo basado en elementos videográficos. Durante estas dos últimas temporadas, finalmente, he integrado la secretaría técnica.

¿Cómo afrontó esta etapa de cambios que atraviesa el club a raíz de la llegada de Roberto Olabe?

-Con inquietud, como es lógico. Y esos cambios de los que hablas me han salpicado, sin más. Tampoco quiero darle muchas más vueltas al asunto. Ha entrado un nuevo director deportivo que cuenta con otra gente, y me ha tocado salir.

Tenía contrato en vigor. ¿Qué explicaciones le dieron para justificar la rescisión?

-Ninguna. La conversación con Olabe fue correcta. Me dijo simplemente que no hay sitio para mí en la nueva estructura. No hubo explicaciones adicionales. Y si así me expuso las cosas, yo tampoco le iba a pedir que fuera más allá.

Zubieta vive una revolución.

-Eso parece, simplemente a tenor de los cambios tanto en las personas como en las ubicaciones en el organigrama.

¿Percibe que el club va a cambiar mucho?

-Sí. Cada responsable tiene una forma diferente de hacer las cosas. Eso para empezar. Y en este caso parece que el contraste se va a dar de una forma digamos más exagerada aún, más amplia. Nunca habíamos asistido en la historia reciente del club a un cambio tan numeroso en cuanto a las personas que trabajan en el mismo.

¿No existe el peligro de ofrecer la sensación, a raíz de estos movimientos, de que todo lo que se estaba haciendo en el club estaba mal?

-Sí es verdad que yo he percibido eso, que los cambios se justifican desde el punto de vista de que había mucho por mejorar. Pues bueno... Ya veremos si en realidad había tanto por mejorar. El tiempo dirá. Lo que se ha conseguido durante los últimos años no es poco. Hagamos memoria sobre dónde estaba la Real hace diez temporadas y miremos dónde se encuentra ahora, teniendo en cuenta además todo lo que ha ocurrido por el camino. El club tiene posibilidades de crecimiento, es cierto. Pero no resulta fácil terminar plasmándolas en resultados. Porque los rivales son poderosos y el margen de mejora no es muy amplio.

Con lo de la última década se refiere al ascenso, a los tres billetes europeos obtenidos…

-Sí, participación en la Champions incluida. Y también hay que tener muy en cuenta el crecimiento patrimonial experimentado, además de la cuantiosa incorporación de jugadores del Sanse al primer equipo. Me gustaría que la gente valorara todo esto en su justa medida.

¿Se ha subestimado el trabajo de Loren?

-Existe una sensación de que su labor no ha sido buena, o por lo menos eso se dice. Pero los datos son los datos. Ahí están. Quizás en el medio plazo se le reconozca en mayor medida el trabajo realizado.

Los datos de los que me habla reflejan los resultados deportivos y económicos del club. ¿Y qué me dice de la línea de trabajo adoptada? Me refiero al ahondamiento en una filosofía de cantera.

-Si bien la trayectoria general en cuanto a resultados ha sido muy positiva durante estos últimos años, es cierto que ha habido temporadas mejores y peores. Pero lo más importante de toda esta época reside en que la Real ha sido la Real de toda la vida, una Real de cantera, de Gipuzkoa… La presencia del Sanse como último eslabón en la incorporación de jugadores al primer equipo ha resultado grande.

¿Teme que en la nueva etapa que comienza ahora el club pueda perder esa esencia?

-Esto es algo con lo que van a tener que lidiar los nuevos rectores. Existe el riesgo de que ocurra lo que comentas. Aunque no es fácil afrontar situaciones así. Muchas veces damos demasiado por hecho que muchos jugadores de casa tienen que estar en el primer equipo, pero el nivel de la competición es muy alto y exigente. Por un lado, hay que estar preparados para encarar los partidos y las dificultades que estos suponen. Y, por otra parte, también toca estar dispuestos a dar las oportunidades que los chavales de la cantera necesitan para acreditar su calidad.

¿Hablar de Europa e incluso de títulos puede ser perjudicial?

-La exigencia respecto a Europa debe existir en lo que se refiere a pelear la clasificación, y no tanto en lo que se refiere a entrar. Los tres grandes de la Liga, más Valencia y Sevilla si lo hacen bien, resultan difícilmente alcanzables. Y luego existe un pelotón con Villarreal, Athletic e incluso Betis en el que hay que intentar estar los primeros, o al menos optar a ello. Mejorar eso ya no es tan sencillo.

Más allá de nombramientos y cargos, la sensación que queda desde fuera es que ahora el hombre fuerte de la secretaría técnica txuri-urdin es Erik Bretos.

-Hasta la fecha, el secretario técnico ha sido Javi Pérez, con Bretos como pieza importante dentro de la estructura. Se trata de un chico joven con mucho margen de crecimiento, pero ya plenamente capacitado. Es una persona muy interesante para el futuro de la Real.

¿Piensa que comparte esa idea de club de la que hablábamos ahora?

-Al secretario técnico lo que le corresponde es peinar el mercado y manejar una buena agenda de nombres, para facilitarlos cuando surjan determinadas necesidades. Mientras, lo relacionado con la filosofía del club y con los huecos que se puedan crear para los canteranos atañe en mayor medida a la dirección deportiva, a Olabe en este caso.

¿Cómo valora la salud de la cantera del club?

-Es muy buena por una cuestión de trayectoria, más que por los resultados concretos de esta o aquella temporada. Son ya muchos años con una aportación casi continua de Zubieta al primer equipo. Ha habido momentos en los que se podía llegar a pensar que tras la generación de turno existía una especie de vacío, y tras los que por contra seguían apareciendo nuevos futbolistas. Esta es la esencia de la Real.

¿Qué va a hacer ahora Alberto Iturralde?

-Pues no cierro las puertas a ninguna opción. Soy consciente de que me muevo en un mundo difícil. Somos muchos para pocos puestos. Ya veremos.

¿Entrenador, segundo, secretario técnico, ojeador?

-Llevo diez años sin ejercer de primer entrenador, y esto es algo que en cierto modo me puede perjudicar a la hora de que surjan oportunidades en un banquillo. Pero, como te comentaba, no cierro las puertas a ninguna posibilidad de las que puedan surgir.

Ni siquiera lejos de Gipuzkoa, en algún club foráneo.

-Estoy acostumbrado a viajar. Esta misma temporada he estado viendo partidos en unos diez países diferentes. De la Liga he seguido los de la Real que me han cogido en casa. Y poco más.

¿Volvería a ejercer de segundo de Martín Lasarte?

-Mantenemos una muy buena relación y contacto permanente. Hablamos hace poco, cuando se supo que no iba a seguir en la Real. Martín ya ha sonado para varios equipos de la Liga. Parece Míchel (risas). Pero desafortunadamente para él no ha salido adelante ninguna de las opciones. ¿Volver a trabajar juntos? Es otra posibilidad que no descarto.

Secciones