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No solo de bacalao vivía Pasaia

Pasaia fue en el siglo XVIII el puerto principal para la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, que, entre otros productos, ostentaba el monopolio del comercio del cacao. Esta desconocida historia se ha recogido en un libro.

Un reportaje de Aitziber Muga - Sábado, 16 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:04h.

Gracias a la labor de la Factoría Marítima Vasca, Un-tzi Museoa de Donostia o al Festival Marítimo celebrado en la bahía el pasado mes, Pasaia está recuperando su pasado y su patrimonio ligado a la historia del mar.

Hasta la fecha se ha hecho hincapié en la pesca del bacalao o la ballena y en el despliegue que se vivió en el puerto pasaitarra para llenar de armas y de víveresLa Victoire, la embarcación que el marqués de Lafayette empleó para llevar a cabo en 1777 un viaje secretopara ayudar en la independencia de las colonias británicas de América.

No obstante, el comercio en el puerto de Pasaia en el siglo XVIII era muy diverso, aunque es desconocido para los actuales moradores, ya que gracias a la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, Pasaia era puerto de entrada para una joya para el paladar: el cacao.

Así lo revelan los historiadores Ramón Aizpurua Aguirre y David Zapirain Karrika en su libro La ruta del cacao: Pasaia y la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas publicado en la colección Sorginarri editada por el Ayuntamiento de Pasaia. A través de esta colección se pretende dar a conocer la historia y el patrimonio de Pasaia, utilizando metodología científica, pero facilitando la difusión a la población de una forma sencilla y atractiva. De hecho, este mes se ha publicado la obra en formato pdf y está disponible para su descarga gratuita en la web municipal (www.pasaia.eus).

“Con esta publicación, hemos querido recordar la pequeña historia de hombres y mujeres que hicieron viable una empresa comercial de primer orden. No tanto a través de la inversión en el comercio del cacao, sino a través del trabajo en primera línea. Tanto a un lado como a otro del Atlántico”, señalan.

La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas comenzó a operar en 1728 convirtiendo a Pasaia en su puerto de arribada de Europa. Fueron muchos pasaitarras los que se enrolaron en los viajes trasatlánticos con el deseo de obtener mayores rentas que en la pesca y ser marinero de la Compañía se convirtió en el principal modo de vida de la población masculina de la villa.

Los objetivos de la Compañía eran políticos, militares y comerciales. La principal misión de esta empresa era, a través de las armas y del buen surtimiento de géneros y productos europeos, combatir el contrabando, toda vez que mantenía el monopolio sobre el transporte y venta del cacao, entre otros productos, y en la península Ibérica.

Además, la rentabilidad del cacao estaba garantizada por su alto precio de venta y por la demanda, principalmente, de las elites europeas. Este producto se integró, por lo tanto, en la economía de consumo en la que se basa el comercio internacional. Pero, además, igual que ocurría con el azúcar, su coste de producción era bajo, por la mano de obra esclava llevada a América. Junto al cacao, también se exportaban desde el puerto de La Guaira (Venezuela) el añil, el tabaco, los cueros, el palo de Brasil, el algodón...

Este comercio hizo prosperar a aquellas familias con inversiones en astilleros y en la Compañía, como los Arizabalo de Donibane o los Arrillaga de San Pedro. Además, muchos pasaitarras se quedaron viviendo en Venezuela. Esta prosperidad también trajo consigo un problema: familias desestructuradas y mujeres que tenían que empeñar sus bienes para subsistir.

La Compañía fue declarada extinta en 1785 como consecuencia de la aplicación de las reformas borbónicas que permitían el libre cambio comercial entre España e Hispanoamérica.