Albaola construye una máquina para las cuerdas del ‘San Juan’

Una demostración del funcionamiento de la réplica de la máquina y de su rueda motriz del siglo XIX.

La Factoría recupera el oficio de cordelero, ya desaparecido, pero muy ligado a la industria naval

Aitziber Muga - Sábado, 16 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:04h.

Pasaia - Con el objetivo de elaborar la jarcia, el conjunto de aparejos y cabos del balleneroSan Juan y para la formación del personal en cordelería, Albaola ha llevado a cabo un proyecto transfronterizo con el centro FCMB de Angelu, que forma parte de Les Compagnons du Tour de France, un organismo de artesanos de gran prestigio. Fruto de esta colaboración, ayer presentó en la Factoría de Pasai San Pedro la reconstrucción de la última máquina cordelera de Hondarrabia, del siglo XIX.

El presidente de Albaola, Xabier Agote, señaló que en realidad no tenían necesidad de construir la máquina cordelera, ya que las cuerdas se pueden comprar, pero recordó que el principal motor de Albaola es recuperar el patrimonio marítimo y por ello les pareció muy interesante incorporar este oficio desaparecido a su astillero tradicional. Agote subrayó la importancia de la cordelería: “Un barco pequeño como el San Juan puede tener seis kilómetros de cuerda, pero uno grande como L’Hermione (que visitó Pasaia hace dos semanas) puede necesitar alrededor de 40 kilómetros para todos sus aparejos y velas”.

Este trabajo está basado en la labor previa del Departamento de Investigación de Albaola y el estudio etnográfico realizado por Jean Louis Boss, natural de Baiona. Este etnógrafo pudo recoger exhaustivamente los datos de la última máquina de cordelería de Hondarribia, del siglo XIX, propiedad de la familia García Erauso. Ese estudio, que comenzó en 1970 y concluyó en 1995, ha sido la base del trabajo realizado por Albaola y Les Compagnons du Tour de France del Centro FCMB de Angelu. Después de la investigación, los alumnos de Angelu, que valoraron muy positivamente esta experiencia, llevaron a cabo el trabajo en madera de la máquina y la rueda motriz, y los carpinteros de Albaola completaron ese trabajo y el acabado en general. Este trabajo supone una labor importante en el ámbito del patrimonio y de la tecnología tradicional vasca, puesto que se trata de un oficio, el de cordelero, ya perdido.

Al acto de ayer acudió Mathieu Bergé, de la Euroregión Aquitania-Euskadi-Navarra, quien destacó la importancia de estas colaboraciones transfronterizas.

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