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EEUU abre la guerra comercial con China por la tecnología

El presidente de EEUU, Donald Trump, señaló a Amazon como responsable de la pérdida del pequeño comercio.

Trump impone aranceles a importaciones chinas por unos 50.000 millones de dólares

Sábado, 16 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:04h.

donostia - Los mercados mundiales no consiguen librarse de las incertidumbres generadas por las políticas proteccionistas de Estados Unidos, incertidumbres que se han vuelto a elevar tras conocerse que el presidente Donald Trump ha retomado la guerra comercial con China, país que siempre ha sido el adversario real de las autoridades de Washington.

Trump anunció la imposición de aranceles del 25% a importaciones con origen en el país asiático por un importe de 50.000 millones de dólares de productos que contienen “tecnologías industrialmente significativas”, según la Casa Blanca. China, -segundo socio comercial de EEUU-, ha contestado que, pese a no querer una guerra comercial, considera rotos los pactos alcanzados en mayo con USA e impondrá medidas recíprocas.

La administración de Estados Unidos ha dejado esta vez de lado la invocación a la seguridad nacional para justificar las medidas y ha recurrido a la otra cantinela tradicional, con parte de razón, que es la falta de respeto chino a la propiedad intelectual. Así la Casa Blanca señala que “a la luz del robo de propiedad intelectual y tecnológica y otras prácticas comerciales injustas, EEUU implementará un arancel del 25% por 50.000 millones de dólares sobre productos de China que contienen tecnologías industrialmente significativas”.

El equipo de Donald Trump resalta que los aranceles “son esenciales para prevenir mayores transferencias injustas de tecnología y propiedad intelectual estadounidense a China”. Según la administración Trump, su entrada en vigor ayudará a proteger empleos en EEUU

Más allá de las palabras altisonantes y de los tuits explosivos de Trump, el equipo del presidente tiene claro que las medidas comerciales estadounidenses tienen como objetivo ralentizar el salto tecnológico de China.

Las autoridades de Pekín consideran que la fase de ser la fábrica del mundo por sus bajos costes salariales y medioambientales ya toca a su fin y, a diez años vista, quieren que China juegue en la primera división tecnológica ligada a la digitalización y la inteligencia artificial. Pero para este salto hay un paso intermedio en el que China depende de la tecnología norteamericana de Silicon Valley. - N.G.

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