La ‘Marilyn’ de Warhol brilla en la Kubo-Kutxa

Una mujer observa ‘Campbell’s Soup Can Bag’ (1966), de Andy Warhol.
Varias personas observan obras en el espacio dedicado a Warhol.
La exposición incluye varias obras de Andy Warhol, entre las que destaca una dedicada a Marilyn Monroe de 1966.
La obra ‘Love’, la más característica de Robert Indiana.
La ‘American flag’ (1985) de Roy Lichtenstein también se puede ver en la sala Kubo-Kutxa.

La sala de arte del Kursaal inaugura hoy la exposición ‘POP POP POP. American Pop Art’, que recopila un centenar de obras de cinco de los mayores exponentes de este movimiento artístico.

Un reportaje de Harri Fernández. Fotografía Gorka Estrada - Viernes, 15 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:04h.

El Pop Art acaba con la idea antigua de que existe una diferencia entre la alta y la baja cultura y lo que hizo fue reintegrar el arte al mundo real”. Así define Dolores Durán la importancia de este movimiento, en el contexto de la exposición POP POP POP. American Pop Art, que se inaugurará hoy en la sala Kubo-Kutxa del Kursaal, y en la que se recogen un centenar de obras de los cinco mayores exponentes del citado periodo artístico: Roy Lichtenstein, Rober Rauschenberg, Robert Indiana, Keith Haring y, por supuesto, Andy Warhol. Es más, quien se acerque hasta la muestra, que podrá disfrutarse hasta el próximo 30 de septiembre, se topará con una de las clásicas Marilyns que creó el artista. Se trata, además, de una imagen creada en 1967, hecho relevante dado que es raro encontrar piezas de esta serie de la década de los 60. Así lo explicó Durán, comisaria de la exposición, en la presentación que tuvo lugar ante la prensa, y en la que estuvo acompañada por el director de la Fundación Kutxa, Ander Aizpurua, y la directora de la sala, Ane Abalde. 

La comisaria explicó que Warhol, una personalidad que aunaba la religión en la intimidad con sus noches en el Estudio 57, tuvo varios mitos. El primero fue Shirley Temple;el segundo, Truman Capote, “del que se enamoró profundamente”, y el tercero fue Marilyn Monroe. El artista quedó profundamente conmocionado por su muerte, motivo por el cual le dedicó una serie de cuadros partiendo del cartel promocional del filme Niágara.

En esa obsesión por la muerte y su “hipocondría”, también dedica obras a John Fitzgerald Kennedy y a su asesino Lee Harvey Oswald, que también pueden verse en Donostia.

Junto estas obras ya emblemáticas también se exponen en la sala Kubo-Kutxa tres piezas de las serie Cows y, por supuesto, una serigrafía impresa sobre una bolsa de la sopa de tomate Campbell -Campbell’s Soup Can bag (1966)-. Según explicó Durán esto sería una “doble banalización” del elemento dado que la lata la coloca sobre una bolsa que debe transportarla. La comisaria explicó que Warhol quiso dar una vuelta al concepto de bodegón en el arte y retratar aquellos alimentos a los que él tenía acceso como aquellas sopas de la marca Campbell. La muestra también incluye varios retratos hechos por el artista, que siempre partían de fotomontajes hechos a partir de imágenes de fotomatón.

el Pop Art Este estilo nació en la década de los 50 en Gran Bretaña frente al Expresionismo Abstracto. Los artistas influenciados por los mass media y la publicidad empiezan a utilizar estos elementos para crear sus obras para que la sociedad de consumo de la época se reconozca en ella. Si bien usaban elementos publicitarios, muchos de estos artistas también acabaron haciendo campañas publicitarias por encargo.

Precisamente, el Pop Art se adueña de técnicas de los medios de comunicación de masas, como el cómic -un claro ejemplo es Roy Lichtenstein-, la fotografía y la cartelería publicitaria.

Si bien el mayor exponente es Warhol, otros grandes artistas también se exhiben en el Kursaal, como el ya citado Lichtenstein, que anteriormente pasó por el Expresionismo Abstracto y por el Constructivismo. La exposición incluye su pieza icónicas American flag (1985), una obra en la que los puntos benday -característicos en su trabajo y que se utilizaban anteriormente como sistema de impresión- sustituyen a las estrellas de la bandera, al tiempo que las barras trazan un ángulo ascendente para representar que “el mundo se amplía”.

El espacio se completa con otras obras muy características de este autor que evocan la disciplina del cómic como Crying girl (1963) y Crak! (1964), una litografía que toma como referencia una viñeta del tebeo Star Spangled War Stories de la editorial DC, en la que se muestra a una partisana disparando un arma.

El tercer autor que cuenta con su lugar en la exposición de Kubo-Kutxa es Robert Indiana, que falleció el mes pasado. Se ha traído hasta Donostia su obra más conocida, la tipográfica Love (1966). Además, su apartado se completa con doce poemas que Indiana escribió para ilustrar sus ideas sobre el amor. La obra original, que según apuntó Durán no tiene los derechos registrados, se ha reproducido en multitud de formatos, desde la escultura hasta sellos. Asimismo, se muestra una obra derivada de esta, Hope, del año 2008, una pieza realizada para la campaña del demócrata Barack Obama.

Rober Rauschenberg, quien consideraba que el “arte podía cambiar el mundo”, también tiene su lugar en POP POP POP. Este autor se caracterizó por viajar a países en conflicto y tomar los materiales e influencias que allí encontraba para desarrollar sus obras.

La sala Kubo exhibe Early Egyptian (1973), una mastaba (tumba de faraón) realizada con una bolsa de papel y fruto de la obsesión que Rauschenberg mostraba por Egipto, un país que nunca llegó a pisar.

La muestra se cierra con la serie Apocalypse de Keith Haring, un artista absolutamente influenciado por Warhol -reconoció que sin este no podía haber desarrollado su arte-, que comenzó a trabajar en los paneles publicitarios del metro pintando figuras esquemáticas de hombres y mujeres, así como elementos sexuales, de forma muy esquemática.

El citado conjunto de cuadros lo inicia tras ser diagnosticado de sida. Se trata de unas obras que denuncian el fin del arte, de la religión y la guerra nuclear, entre otras cuestiones. “Para él, el sida acabaría con el mundo”, afirmó Durán.

homenajes y compromiso político La comisaria explicó que al Pop Art se le consideró como una práctica frívola. Con intención de desmitificar esta idea la exposición también incluye obras de carácter político y social, así como homenajes a otros autores.

Muestra de ese compromiso político, además del American flag, se incluye la obra Dukakis 88, que Lichtenstein realizó para la campaña de Michael Dukakis de aquel año.

Asimismo, también se exhiben obras de la serie Electric chairs de Warhol, que mostraban la oposición del autor ante la pena de muerte. “La silla se ve de una manera difusa como si quisiera ocultar lo terrible del elemento”, afirmó Durán, quien agregó, como anécdota, que el propio Warhol contaba con una silla eléctrica en su The Factory en la que se sentaba para ver películas de terror, como una manera de “descontextualizar” el objeto.

En cuanto a los homenajes, la sala Kubo-Kutxa expone la versión warholiana de Santa Apolonia de Piero de la Francesca, representante del Quattrocento italiano.

En el caso de Lichtenstein, además, se incluyen un homenaje a Picasso, a través de un bodegón en el que se muestra un rostro de características picasianas y también un bote con pinceles. No es su único tributo a otros artistas ya que también se puede ver la versión que este neoyorquino hizo de La Seiga de Vincent Van Gogh.

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