Un tercio de la energía generada en Europa deberá ser renovable

Paneles solares en el tejado de una gasolinera.

Tras intensas negociaciones, las instituciones de la UE situaron en el 32% la cantidad de energía limpia que la UE deberá producir en 2030 y acordaron prohibir el ‘impuesto al sol’ hasta 2026

“Es positivo que se usen energías renovables, pero al final los ciudadanos asumimos el coste de todo” “Habría que ver cuál es el coste, el Gobierno debería ayudar con la posible subida de precio a los clientes” “Estaría dispuesto a pagar un poco más en la factura y que las energías fuesen todas renovables” “Personalmente preferiría utilizar energía solar, pero tendría que comprobar el precio final” “Si subiese nuestra factura, me quedaría con las que utilizo ahora, ya pagamos bastante” “No quiero tener que pagar más, pero si logran mantener el precio optaría por las renovables”

David Gómez/Aquí Europa - Viernes, 15 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Bruselas - Al final hubo acuerdo entre Comisión, Parlamento y estados miembros sobre el porcentaje de energía renovable de la Unión Europea en 2030. El tira y afloja se quedó en un punto intermedio: el 32%, situado entre el 27% que pedían los países miembros y el 35% que solicitaba el Parlamento. Ese acuerdo será revisado al alza en 2023 y perjudicará a las energías más contaminantes, como el carbón. Además, el impuesto al solpermanecerá prohibido hasta el año 2026.

Europa afrontará un gran impulso a las energías renovables, tras una intensa noche de negociaciones en el Parlamento de Estrasburgo en la que las tres partes sobre la mesa (el propio Parlamento Europeo, el Consejo Europeo y la Comisión Europea) llegaron a un acuerdo. Esa firma se plasmaba en una cifra concreta: el 32%, un número que significa el porcentaje de energía renovable que tendrá que producir la Unión Europea en 2030. El dato no es definitivo, ya que recibirá una revisión al alza en 2023. Este anuncio es el resultado de unas duras negociaciones, que terminaron cerca de las 4.00 horas tras las discrepancias entre los diferentes protagonistas. Los países querían un 27% mientras que el Parlamento solicitaba un 35%, quedando al final equilibrado el número en ese 32%, aunque ligeramente favorable a los postulados de la Eurocámara.

Pero para que esta cifra aumente, otros sectores tradicionales y más contaminantes tienen que ver obligatoriamente reducida su actividad. El más afectado será el carbón, que en diferentes zonas como Polonia, pero también del noroeste español, es una actividad que aporta centenares de empleos. Para paliar este efecto ya se plantea una serie de ayudas para minimizarlo. La propia Teresa Ribera, ministra española de Transición Ecológica, mostró su comprensión ante la preocupación de trabajadores y familiares que podrían ver en peligro su empleo.

Además, el conocido como impuesto al sol estará prohibido hasta el 2026, algo de lo que se han congratulado eurodiputados como Florent Marcellesi, de Los Verdes. “Hemos matado al nefasto impuesto al sol”, destacó, aunque a partir de esa fecha podría implantarse con base en unos límites. Otro parlamentario que se mostraba positivo ante la fumata blanca era José Blanco, eurodiputado de los Socialdemócratas y muy presente en la mesa de negociación. “Ambición y generosidad”, fueron los términos con los que se refirieron al trabajo de todas las partes. Este objetivo que ahora se anuncia permitirá que se reduzcan la emisiones de CO2 en al menos un 40%, modernizando el sistema eléctrico pero también el laboral, que a pesar de los problemas que surgirán con las energías tradicionales, aseguran, se verá impulsado. “Esto se traducirá en más trabajos, una factura eléctrica menor y menos importaciones de energía”, quiso destacar Miguel Arias Cañete, comisario de Acción Climática y Energía.

Todos los puntos alcanzados tendrán que ser ahora aprobados por la Eurocámara y el Consejo, y una vez reciban la luz verde, cada país tendrá 18 meses para introducirlos dentro de sus leyes nacionales.

Acuerdo de París Este acuerdo hace más probable, sobre todo con la aplicación alcista que se produciría en 2023, el cumplimiento del Acuerdo de París, firmado por 193 países. La Unión Europea busca ser líder en este aspecto, por lo que la Comisión pide que no cejen en las negociaciones. El acuerdo era celebrado por la mayoría de partidos y expertos como una buena noticia, aunque tal y como recoge Efe, Los Verdes y las ONG ecologistas lo consideran “poco ambicioso”. El partido de Los Verdes en el PE y diversas ONG tildaron el acuerdo de “agridulce” porque, aunque aplauden algunas de sus medidas como la disolución del impuesto al solo el aumento del objetivo de renovables, lo califican “insuficiente” para estar a la altura del reto climático y critican la apuesta por los agrocombustibles. “Es una mala noticia que la UE siga apostando demasiado por los agrocombustibles que compiten con los cultivos alimentarios y deforestan países enteros. Sin embargo, me felicito por que hayamos puesto fecha de caducidad al aceite de palma en el transporte para 2030”, dijo en un comunicado el eurodiputado Florent Marcellesi, de Equo. En la misma línea, la plataforma ecologista WWF resaltó que las reglas adoptadas por la UE sobre agrocombustible y biomasa forestal aumentarán las emisiones, en comparación con los combustibles fósiles y “harán peor el cambio climático”.

Por su parte, Greenpeace apuntó que el acuerdo “otorga a la gente y a las comunidades más control sobre el uso de la energía y les da poder para acelerar el desarrollo de la energía renovable y desafiar a los gigantes de la energía alrededor del continente”. Desde la ONG Amigos de la Tierra calificaron la decisión de “inadecuada para un futuro seguro climáticamente y libre de energías fósiles”, aunque reconocieron que el autoconsumo “ha ganado un importante reconocimiento.

“Victoria”

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