zubieta

El nuevo cuerpo técnico ha encargado obras en el gimnasio

Asier Garitano y Roberto Olabe, en las instalaciones de Zubieta.

los recién llegados cambian la cara a zubieta

Jueves, 14 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - “No vamos a quedar ninguno”. Esa fue la afirmación que realizó en privado un trabajador del club txuri-urdin a este periódico al referirse a los cambios que estaba introduciendo Roberto Olabe en el organigrama técnico desde su llegada. “Era necesario mover un poco el árbol”, reconoció una voz autorizada de la entidad donostiarra cuando se le preguntó por todas las novedades que se estaban produciendo.

Pero las novedades no se centran en que, por ejemplo, el cuerpo técnico del primer equipo haya sufrido un lifting radical sin que quedara ningún superviviente de la campaña anterior.

NOTICIAS DE GIPUZKOA ha podido confirmar que los cambios no se limitan solo a las caras nuevas. Después de inspeccionar las instalaciones junto a Ion Ansotegi, que ejerció de cicerone, se ha tomado la decisión de cambiar de forma profunda el interior de las instalaciones de Zubieta y, sobre todo, el gimnasio. Como suele ser lógico cuando se incorpora gente nueva, el club se prepara para una nueva forma de trabajar, aunque los accesorios eran de primer nivel y a muchos de los que están dentro les sorprende que parece que no valga nada de lo que ya estaba, cuando todo el que visita el corazón de la Real se suele mostrar admirado por su nivel. Es más, son muchos los que lo suelen situar por encima incluso de las casas de gigantes europeos.

No se puede olvidar tampoco que el último que puso patas arribas Zubieta, con la consiguiente polémica que generó dentro y en el entorno del club, fue David Moyes. El escocés ordenó varias obras, sobre todo en lo que concierne a las piscinas para la recuperación de lesionados, que no había en el edifico Garatu, en el que se suele ejercitar el primer equipo. De su paso por la Real también quedó la construcción del z2, en el que suelen ejercitarse los realistas en la primera sesión de la semana, después de que el Sanse compita en el José Luis Orbegozo para proteger su terreno de juego, y en varias ocasiones cuando trabaja a puerta cerrada para evitar espionajes.

Pese a que su actividad es continua y no parece tener freno, Olabe todavía no se ha reunido con muchos trabajadores de la entidad, que llevan semanas nerviosos sin conocer la intención del club con ellos.

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