El TS rebaja la condena de Urdangarin aunque le pone a las puertas de la cárcel

La infanta Cristina y su esposo salen de la última sesión del juicio de ‘Nóos’, en junio de 2016. (Foto: Efe)

El marido de la infanta Cristina se convierte en el primer miembro de la familia real española que ingresará en prisión

Miércoles, 13 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Donostia - El Tribunal Supremo ha avalado uno de los principales argumentos en los que la Audiencia de Palma fundamentó la sentencia del caso Nóos y ha sentenciado que Iñaki Urdangarin utilizó el “trampolín de su privilegiada posición” para lograr el “sometimiento” del expresidente balear Jaume Matas a sus intereses.

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares ha citado a Urdangarin, junto a su socio Diego Torres y a Jaume Matas, también condenados, para que comparezcan ante el tribunal hoy entre las 9.00 horas y las 14.00 horas para entregarles el mandamiento de prisión.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, en una sentencia de 353 páginas de la que ha sido ponente Antonio del Moral y dictada por unanimidad, ha mantenido el grueso de la condena a Urdangarin impuesta en febrero de 2017 por la Audiencia de Palma, con una rebaja de seis meses al absolverle de un delito de falsedad en documento público, por lo que le impone una condena de 5 años y 10 meses. Será el primer miembro de la familia real que termina entre rejas.

La sentencia de la Audiencia de Palma argumentó que el marido de Cristina de Borbón se sirvió de su “privilegiado posicionamiento institucional” por su “proximidad a la Jefatura del Estado” para ejercer “una presión moral de entidad suficiente como para mover la voluntad de los funcionarios y autoridades” en Baleares. Ahora, el Supremo incide en este argumento y añade que Urdangarin ejercía una “eficaz presión” para “la sibilina” imposición de sus condiciones gracias a su posición institucional y a su amistad con otro de los condenados, José Luis Ballester.

Destaca que esa presión no se limitaba a la contratación, “sino también y particularmente a la exclusión de toda concurrencia posible obviando las condiciones, presupuestos y proyectos que otras empresas habrían podido ofrecer mejorando las fijadas casi unilateralmente por el recurrente y su socio”.

La sentencia del Alto Tribunal es crítica con “la voluntariosa y disciplinada actitud de acatamiento” a todas las propuestas de Urdangarin y de su socio Diego Torres por parte del entonces presidente balear, Jaume Matas. Esa actitud, “aceptando precios, imponiendo decisiones y sin reparar en obstáculos burocráticos o rémoras de reglas administrativas, pone bien a las claras de manifiesto que se produjo ese sutil pero patente y efectivo sometimiento”.

Reprocha el tribunal que ese comportamiento afectó a un bien jurídico como es la imparcialidad y objetividad en la actuación de la administración, principios que “quedaron laminados”. Y va más allá al plantear que “solo se explica el acrítico seguidismo” de Matas y su equipo a las propuestas de Urdangarin “en virtud de esa posición de la que se abusaba para reclamar, de forma implícita pero perfectamente perceptible, y obtener un trato privilegiado”. Sostiene el Supremo que solo desde esos parámetros se entiende “la actitud de absoluta complacencia” de Matas y concluye: “Ha existido influencia ejercida desde una posición de prevalencia”

Urdangarin vive en Ginebra con su mujer, la infanta Cristina de Borbón, y sus hijos a la espera de conocer su destino final. Su calvario comenzó en diciembre de 2011 cuando el juez de Palma José Castro junto al fiscal Anticorrupción Pedro Horrach decidieron imputarle. Era la primera vez que se actuaba judicialmente contra un miembro de la casa real y la causa ha terminado con el peor de los escenarios posibles para sus intereses. La última esperanza del exduque de Palma para evitar el presidio es recurrir al Tribunal Constitucional, al que puede pedir que suspenda su condena hasta la decisión final o solicitar un indulto.

El mejor parado en esta revisión del caso practicada por el Supremo es Diego Torres. Al exsocio de Urdangarin le rebaja casi tres años la condena impuesta por la Audiencia de Palma, y pasa de 8 años y medio a 5 años y ocho meses de prisión. No ha corrido la misma suerte el expresidente de Baleares, Jaume Matas, al que el Alto Tribunal ha mantenido la pena de tres años y ocho meses de cárcel.

En la sentencia, la Sala II condena a Torres por los delitos de malversación, prevaricación y fraude a la administración, y le absuelve de tráfico de influencias, blanqueo y falsedad documental. A Matas le condena por los delitos de prevaricación en concurso con falsedad y malversación y por fraude a la administración. La resolución del Tribunal Supremo de los recursos contra la sentencia del caso Nóos culmina el proceso judicial sobre una trama destapada hace doce años, cuando un diputado socialista pidió explicaciones al Govern balear por el alto coste de un foro de turismo y deporte organizado por Iñaki Urdangarin.

La Casa del Rey reiteró ayer su “respeto absoluto a la independencia del Poder Judicial”, tras conocerse la sentencia del Tribunal Supremo sobre el caso Nóos. Así lo señalaron fuentes del Palacio de la Zarzuela.

El exmagistrado José Castro, que instruyó la causa aprecia que el tribunal estaba “metafóricamente secuestrado por los hechos probados” que le daban una capacidad de maniobra “muy limitada”. “Creo que con esas condiciones el Supremo ha elaborado una sentencia aceptable, aunque pudiéramos decir que el resultado ha sido que las penas son ciertamente menores”, apostilló. - N.G.

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