El Ararteko reclama un protocolo vasco para acoger a los menores extranjeros

Jóvenes menores de origen extranjero en un centro.

La “sobreocupación” de centros de acogida de urgencia como el de Uba en Donostia ha puesto en jaque a las administraciones forales
El 80% de estos chavales está “en tránsito”

A.U. Soto - Martes, 12 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Donostia - Ante la incesante llegada de menores extranjeros no acompañados (MENA) a Euskadi, el Ararteko recomendó ayer a las diputaciones, competentes en atender a estos jóvenes, que acuerden un protocolo común de acogida para hacer frente al “desbordamiento de los recursos”. No en vano, los centros forales de acogida están viendo cómo en el último año el número de chavales inmigrantes que recala en la CAV se ha disparado.

El defensor del pueblo afirma que los procesos migratorios transcienden la perspectiva local y “requieren una mirada más amplia”. Por eso, estima necesario que la respuesta se aborde desde “una perspectiva vasca global, mediante una reflexión compartida por todas las instituciones implicadas”.

En Gipuzkoa, tal y como publicó este periódico, en 2017 se duplicó la entrada de chavales llegados del extranjero, preferentemente desde Marruecos. Así, se contabilizaron 561 menores no acompañados, muy por encima de los 358 registradas en 2016 o los 195 del año anterior.

Uno de esos centros sobresaturados a los que se refiere el Ararteko fue precisamente el de Uba en Donostia. En el informe realizado en torno a esta instalación de acogida de urgencia de los menores extranjeros, y dado a conocer ayer, el defensor del pueblo recomienda a la Diputación que mantenga una actitud vigilante y advierte de que ya no estamos hablando de una situación coyuntural o un incremento puntual.

Estancias más prolongadas Hasta julio de 2017, el centro contaba con 22 plazas pero, actualmente, está en proceso de ampliación a 31. Por ejemplo, el día de la visita, había ya 33 menores extranjeros no acompañados, “además de otros en los programas que también se desarrollan en el centro de Uba -un adolescente en el centro 0 de acogida de urgencia 0-17 años, cuatro en el programa de seguimiento de medidas judiciales (acuden fines de semana) y uno en el programa Bertatik sin pernocta-.

Esta situación ha generado que los espacios del propio centro se hayan reestructurado, según constata el Ararteko en su resolución.

Una de las consecuencias que ha tenido la sobreocupación es que, a pesar de ser un centro de corta estancia, los menores están pasando más tiempo de lo previsto en este recurso, hasta 7 u 8 meses. Para atender adecuadamente a estos jóvenes, en la primera planta 14 de ellos estaban siguiendo un programa más estable de actividades.

En la segunda planta de Uba, en cambio, en el momento de la inspección había 19 menores, de los que unos 14-15 llevaban alrededor de tres meses. “Con estos también se desarrollan actividades, pero de menor intensidad, fundamentalmente clases de castellano”, señala el documento.

Y en el tercer piso se situaban a los adolescentes y los menores más pequeños, que son los menos, ya que, según los datos de la Diputación, de los 561 menores extranjeros llegados el año pasado, 209 tenían 17 años, 190 (16 años), 100 (15).

De hecho, la resolución del Ararteko sitúa que el perfil de los menores extranjeros, según los acogidos en Uba, es de jóvenes de 14-15 años, procedentes mayoritariamente de Marruecos. “Alrededor de un 80% están de tránsito y manifiestan su voluntad de no permanecer en Gipuzkoa y seguir camino hacia otros lugares”, afirma el documento y continua que “en el 20% aproximado que viene con intención de quedarse en Gipuzkoa se encuentran algunos chicos con familia extensa en el territorio. Estas familias no tienen recursos para acoger a los chicos, pero el hecho de que existan, abre una puerta a la reflexión sobre posibles fórmulas alternativas al acogimiento residencial”, mantiene.

Primero la acogida, luego la edad Otro trámite que está en proceso de reflexión es la determinación de la edad en los casos de indocumentados e indicios de mayoría de edad. Según el Protocolo de Gipuzkoa, los menores “eran trasladados por cuerpos de seguridad al centro de acogida de urgencia, una vez se había establecido su minoría de edad”. Pero, según afirman, “este sistema no venía funcionando bien, por lo que el departamento (Políticas Sociales) solicitó una reunión a la Fiscalía y acordó que fuera el propio ente foral el que, de manera motivada, solicitara la realización de las pruebas”.

Así, ante “menores sin documentación o en algunos pocos casos de discordancias importantes entre la edad señalada en el pasaporte y sus rasgos físicos”, la Diputación solicita al Ministerio Fiscal las pruebas para determinar su edad, que suelen tardar en torno a un mes, más otro mes para la consulta (radiografías de carpo y ortopantomografía y exploración forense).

Respecto a la plantilla, aunque la respuesta “ha sido adecuada”, el Ararteko manifiesta que se “nota cada vez más el sobreesfuerzo sostenido en el tiempo”. Actualmente, la plantilla, que está formada por 56 personas, se ha reforzado hasta alcanzar los ocho profesionales en turnos de día y cuatro de noche (uno por planta y otro itinerante).

se garantiza la atención El Ararteko, en el informe relativo a Gipuzkoa, confirma la “dificultad” para la Administración foral de mantener centros abiertos a la espera de una “eventual utilización”. Sin embargo, el defensor del pueblo considera que este flujo migratorio ya no se puede describir “como un incremento puntual o una situación coyuntural”. En este sentido, advierte del riesgo de “consolidar, incluso aumentar, el nivel de sobreocupación por una tendencia de llegadas sin visos de disminuir a corto plazo”.

No obstante, aplaude que, a pesar de este exceso, “las condiciones en las que se encuentran atendidos los menores no son de precariedad”. “La Administración ha sido capaz de seguir garantizando la cobertura de las necesidades básicas de alojamiento y alimentación en condiciones similares a las del resto de los chicos habitualmente acogidos en el centro, ha reforzado los equipos profesionales y aún está pudiendo mantener la orientación y el trabajo educativo en el recurso”, valora.

Y es en este contexto en el que reclama una perspectiva global a nivel de la Comunidad Autónoma Vasca.

Nuevos flujos del mediterráneo Precisamente ayer, la responsable de Migraciones de Unicef Comité Español, Sara Collantes, señaló que el aumento generalizado de menores extranjeros no acompañados ha colocado en una situación “muy complicada” a los sistemas de protección de comunidades como el País Vasco, Catalunya, Andalucía o Madrid.

“Hay que trabajar con urgencia, aumentando los recursos y la inversión para ofrecer una atención especializada a los chicos con problemas de adicciones y poner en marcha residencias pequeñas”, abogó Collantes.

De hecho, cree que las restricciones que algunos países como Italia han puesto a la llegada de inmigrantes ha hecho que se incorporen a través del Estado otros flujos que se han desviado del Mediterráneo central.

Además, esta experta, cuyas declaraciones recoge la agencia Efe, cree que las razones socioeconómicas, demográficas y el propio cambio climático van a contribuir a que estos flujos sigan en aumento. “Es importante dimensionar correctamente las cifras que han supuesto el colapso del sistema de protección en determinadas comunidades autónomas, pero no se puede hablar de avalancha, sino de que el sistema no estaba preparado para este número de niños”, matiza.

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