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Título para la cantera de Aspe

Beñat Garmendia e Iraitz Zubizarreta alzan el puño tras ganar ayer la final en Zumarraga.

lOS GUIPUZCOANOS iRAITZ zubizarreta y bEÑAT Garmendia baten a jON Alberdi I y jON Mariezkurrena II en la final del torneo DE AFICIONADOS ETB-LEP.M

Javier Leoné Javi Colmenero - Lunes, 11 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Donostia - Los representantes de la cantera de Aspe derrotaron a los de la de Asegarce en la final del Torneo ETB-LEP.M, disputada ayer por la tarde en el frontón Beloki de Zumarraga, escenario en el que los guipuzcoanos Iraitz Zubizarreta y Beñat Garmendia batieron a otro pelotari de Gipuzkoa, Jon Alberdi, y al navarro Jon Mariezkurrena después de protagonizar un duro partido (14-22). La resistencia de Zubizarreta en los cuadros alegres, sobre todo en la primera mitad del encuentro, y la regularidad de Garmendia en la zaga se convirtieron en los principales argumentos de la pareja ganadora, que sobrevivió al acierto rematador de Alberdi y que sacó tajada de los numerosos errores que cometió Mariezkurrena.

La contienda arrancó con Garmendia poniendo firma a los dos primeros tantos del encuentro y adelantando en el marcador a los canteranos de Aspe, posición que ya no abandonaron en toda la tarde. La combinación guipuzcoana dispuso siempre de rentas, la máxima de hasta ocho tantos (en el 9-17), y, aunque Alberdi I y Mariezkurrena II intentaron una complicada remontada, solo les alcanzó para maquillar el marcador ligeramente (14-18) y acabar doblegados por una pareja que se mostró tremendamente compenetrada.

La pelea en los cuadros traseros resultó interesante porque se enfrentaron dos buenos pegadores que le dieron al cuero una barbaridad (casi en 200 ocasiones cada uno de los contendientes, una brutalidad teniendo en cuenta que los delanteros se quedaron en poco más de 130 por barba), pero de la pugna de zagueros salió claro triunfador Garmendia, ya que Mariezkurrena alternó buenos derechazos con demasiados errores de bulto. Y adelante, Alberdi I y Zubizarreta hicieron disfrutar al respetable. El perdedor acabó con más tantos en su haber, pero el ganador exhibió una resistencia descomunal y buenas capacidades para acabar la jugada cuando el partido entró en su fase decisiva.

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