“Alcohólicos Anónimos me ha devuelto la vida”

Miembros de Alcohólicos Anónimos, cuyo mensaje para los que quieren abandonar esta dependencia es que lo hagan acompañados. (Foto: N.G.)

El colectivo conmemora hoy su aniversario con una charla en Donostia. Lanza el mensaje de que afrontar acompañado el proceso de desintoxicación es una de las claves para los que quieran abandonar este infierno.

2 Un reportaje de Dani Sánchez - Domingo, 10 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:59h.

se sientan en círculo. Y a continuación, dicen su nombre, que hoy no han bebido y que se encuentran bien. Como en las películas. Pero están mucho más cerca de lo que pueda parecer. Alcohólicos Anónimos, que nació en Ohio en 1935, celebra hoy 83 años. Esta efeméride también se conmemora en Donostia, donde la organización tiene conformados ocho grupos, 36 a lo largo y ancho del territorio. Aunque se reúnen diariamente, han querido mantener un encuentro extraordinario para contar sus experiencias a NOTICIAS DE GIPUZKOA.

Arantza forma parte del grupo de Donostia y llegó a Alcohólicos Anónimos “totalmente deshecha”. “Mis dos últimos años bebiendo fueron una laguna mental, no me quería morir, pero me estaba muriendo en vida, el alcohol me estaba matando. Todos los días me proponía no beber, pero no podía”, explica. Relata a continuación cómo le guiaron para dejarlo: “Me dijeron que lo que me pasaba era una enfermedad y eso me tranquilizó mucho. Que era la primera copa la que ponía en marcha el mecanismo y me sentí muy identificada, aunque para mí era difícil no beber por los temblores que ya tenía. Con una cerveza se me pasaban, pero luego venía una detrás de otra”. Al final consiguió dejar atrás “una tristeza tremenda”.

La misma que sentía Luis, de su mismo grupo, que explica cómo “el alcohol te hace aislarte de la sociedad y de la familia”. “Tienes que estar solo para poder beber a gusto, porque tú no bebes como los demás. Tienes que tener un espacio cada vez más amplio para beber más. Afortunadamente me hicieron atravesar esta puerta y es lo mejor que he hecho en la vida, me ha devuelto la vida. Ahora vivo feliz, con los problemas que tiene la vida, pero en este momento los puedo afrontar”, relata.

Todos esperan que sus experiencias sirvan para hacer ver a otros que tienen un problema. Ramón, del grupo de Amara Berri, reconoce que “cuesta mucho reconocerlo y pedir ayuda”. Que tuvo que hacer tocar fondo a toda su familia, porque cuando bebía se convertía “en otra persona”. “Hasta que no toqué fondo no me di cuenta de que tenía un problema”, lamenta.

Vivir sin alcohol José Mari, por su parte, acude a las reuniones de la Parte Vieja y también estuvo “a punto de tirar todo por la borda: matrimonio, trabajo, hijos”. “Todo se descomponía por la dependencia que tenía yo del trago. Ahora me han devuelto la vida enseñándome a vivir sin alcohol”, relata, y hace hincapié en que “la recuperación siempre es en plural” y que nunca podría haberlo hecho solo.

Nazario, del grupo de El Antiguo, también señala la importancia de afrontar la batalla contra el alcohol en grupo. Él un día se miró al espejo y vio “un monstruo delante”. Desde que acudió a Alcohólicos Anónimos dice que por las mañanas ya no mete “la cabeza debajo de la almohada” como hacía antes: “Si no tomas el primer trago no hay borrachera. Yo quería dejar de beber pero bebía, y bebiendo no se puede dejar de beber. Acudir a Alcohólicos Anónimos es lo mejor que he hecho en mi vida”. Un paso crucial que estas cinco personas dieron y que confían en que otros den también para abandonar la bebida. No así para dejar de ser alcohólicos porque, como se lee en la pared de la sala en la que transcurre la charla, “el que es alcohólico una vez, lo será siempre”. l

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