Arte kritika

Ray-Jones, fotoperiodista inglés

Por Edorta Kortadi - Domingo, 10 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Una excelente muestra del fotoperiodista inglés Tony Ray-Jones (1941-72) se expone en las salas de exposiciones del Museo San Telmo de Donostia. Fotografía directa, aparentemente sencilla, y sin demasiados artificios que muestra la nueva vida de Inglaterra y sus gentes de la década de los 60. Comisariada por María Millán, ofrece con una mirada entre irónica y crítica los cambios producidos en esas décadas en la sociedad inglesa.

Mirada interclasista entre ácida y benévola, que muestra las nuevas costumbres pequeño burguesas en su quehacer cotidiano y en sus nuevos modos de vida: el refrigerio en la taberna, el descanso, el paseo, el baño, el baile, la comida, el veraneo, el transporte, de unas clases medias que descubren los pequeños placeres de la vida cotidiana y masiva.

El conjunto de personas y la masa es captada con una cierta distancia, pero no demasiada, como para ofrecer los gestos y las miradas del pueblo inglés, entre rancio y siempre clásico. “No soy artista, soy periodista”, afirmaba el fotógrafo, deudor de la obra de Avedon y de Brodovitch tras su estancia en Yale-Connecticut, (EEUU) y en Manhattan. Esa visión fresca y natural, directa y social, es la que aplicó este fotógrafo a una Inglaterra que se abría a la sociedad del placer y del consumo.

Mirada que también aplica el autor a la fotografía de la arquitectura moderna, tanto racionalista como organicista, tanto de los nuevos barrios y conurbaciones como a la arquitectura de las nuevas residencias, como la del arquitecto Kensal Green (1967), que acabaron en la revista de arquitectura Manplai (1969), llena de aciertos y de cuidadas planimetrías. Fotografía en blanco y negro, con cuidados planos tanto frontales como en diversas perspectivas caballeras o de contrapicados, y en la que la presencia humana es algo fundamental, hasta en sus ausencias en la fotografía de arquitecturas. El ser humano que ama y goza, que vive y respira en los momentos de su vida cotidiana, que son los que nos construyen como seres humanos en esta gran colmena que es la ciudad y el mundo.