Bang Bang Zinema, cuando ir al cine vuelve a ser un plan

Bang Bang Zinema cerró ayer su cuarta temporada, una vez más, con todas las entradas vendidas para una sesión doble con clásicos de los 80.

Un reportaje de Harri Fernández - Domingo, 10 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Sin lugar a dudas es una de las citas más exitosas que se celebran en Donostia. Ayer finalizó la cuarta temporada del programa doble de cine Bang Bang Zinema, una iniciativa que hace sold out en todos sus encuentros desde la segunda temporada en 2015. Eso significa que en torno a trece ocasiones durante los últimos tres años han llenado las 500 butacas, completando el aforo del Teatro Principal. Sin ir más lejos, las entradas para las dos películas de ayer se agotaron hace semanas, el mismo día de su puesta a la venta y en exactamente 28 minutos.

Fieles a la filosofía de la iniciativa -filmes de los 80-90, en versión original y con un precio popular de ocho euros-, la temporada la cerraron con la proyección de dos clásicos del séptimo arte: Indiana Jones y el templo maldito, de Steven Spielberg, y Regreso al futuro, de Robert Zemeckis.

El programa ha tenido tanto éxito que ya cuenta con dos spin offs, el Txiki Txiki Bang Bang, dedicado a los más jóvenes de la casa, y Bizinema Bang Bang, la versión irundarra de esta iniciativa.

NOTICIAS DE GIPUZKOA reúne al núcleo duro tras el telón del proyecto: Patxi Presa, Jon Paul Arroyo, Iñaki Gabarain y Alfonso López. Solo falta Miguel Baquero, aunque desde el primer minuto dejan claro que pese a que muchas veces son estos cinco las caras visibles, un equipo compuesto por unas quince personas consiguen que los encuentros salgan adelante.

Gabarain explica que si tuviesen que hacer una valoración de estos cuatro años, el resultado ha sido “muy superior a las expectativas” iniciales. En este punto, Presa añade que antes de la primera sesión en 2014, pensaban que iban a tener una media de unos 200-250 espectadores, que fue, aproximadamente, lo que tuvieron aquella primera cita doble. “Al margen de los espectadores, al final todos los planteamientos que se hicieron al principio, crear una comunidad emocional y un proyecto que ilusionase y que crease un grupo al que le interesase Bang Bang, se han cumplido con creces”, se suma López a la conversación.

Y, precisamente, consideran que ahí radica el éxito del proyecto, en la comunidad emocional que cita López, ese grupo de espectadores que sesión a sesión vuelven al Principal para vivir una experiencia. Es más, la iniciativa cuenta con más de 200 socios y entre 150 y 165 personas que han adquirido un bono para las cinco sesiones de esta temporada.

Gabarain incide en que cuando imaginaron el proyecto, dentro de una ciudad como Donostia que cuenta con una gran oferta cinematográfica, lo hicieron para organizar una “experiencia comunitaria”, una doble sesión que no existía y donde se buscaba el “buen ambiente”. “Cada vez es más difícil ir al cine, de hecho, vivimos en una época en la que se cierran salas. Bang Bang ha conseguido que eso se revierta, que ir al cine vuelva a ser un plan”, sentencia.

Por su parte, Presa también alude a la importancia de la “memoria generacional”, a aquellos que se reconocen a través de las películas ochenteras o noventeras que se proyectan: “Venir y encerrarte en la sala, tener esos recuerdos personales y compartir esa vivencia de forma colectiva creo que es una de las claves del éxito”.

En este punto, Arroyo matiza que también hay gente más joven que no ha podido verlas en pantalla grande con anterioridad y es a quien se le ofrece esa oportunidad. “Dicen que en el cine la virtud es la gran pantalla y el sonido -continúa Arroyo-. No es solo eso. Es verlo acompañado. Nunca te vas a reír con una comedia en casa como lo harías en un cine”.

Sobre esta cuestión, López opina que con el tiempo se han dado cuenta de que las películas no tienen tanta importancia como “el ambiente que se genera en la sala y la oportunidad de vivirlo con otra gente”, pero Presa disiente de esta idea y remarca que los títulos “también son importantes”. A renglón seguido explica que en un inicio la selección que hacían se basaba en películas de acción y cuando se abrió el abanico a otras películas -como La princesa prometidao Dirty Dancing-“comenzó a venir otro público”.

elegir la película “A la hora de elegir las películas siempre nos hemos mantenido fieles a esas normas, que también nos saltamos nosotros mismos. Intentamos jugar con películas de los 70, 80 y 90, pero poco a poco vamos modificando esa fórmula y ya decimos que son películas que tienen que tener más de 15 años”. Quien explica esto es Arroyo, quien da pie precisamente a una pregunta clave: ¿Cómo se eligen las películas para las sesiones de Bang Bang?

Durante toda la charla, muy distendida, vuelan hacia una lado y hacia el otro pequeñas puyitas perfectamente permisibles y asumibles solo en un contexto: en el de unos buenos amigos, que no es otra cosa que lo que son este grupo de cinéfilos.

Entre risas y bromas, Gabarain explica que en un inicio les costaba más decidir las películas, porque cada uno tiene su criterio. Además se suma que cada uno toma una postura que se substancia en la frase “creo que esto puede funcionar”. “Ese mix por cinco es un sudoku un poco jodido”, ríe, al tiempo que añade que la filosofía, ya citada, siempre es el criterio.

Y hablando de todo esto se suscita un pequeño debate sobre, precisamente, uno de los filmes que se proyectó ayer: la segunda parte de la saga dedicada a Indiana Jones.

Entre risas afirman que la tercera -La última cruzada- les gusta a todos y que la última -La calavera de cristal- a ninguno, mientras que sobre la segunda hay divergencias de opiniones. “El Templo Maldito es mejor que el 90% de las películas que vamos a ver este año”, afirma Arroyo, lo que da pie a que sus compañeros se subleven. Los amigos explican que llegaron a hablar sobre poner directamente la tercera, aunque desecharon la idea dado que, en un futuro, podrían haber estado tentados de proyectar El templo maldito y no tendría sentido hacerlo hecho después de La última cruzada. “Los primeros 20 minutos de El templo maldito son los mejores de Indiana Jones de cualquier película de las cuatro y de cualquiera que hagan”, intenta zanjar López la discusión, sin demasiado éxito.

Presa comenta que elegir las películas es un poco “como un dolor”, porque es la muestra de los gustos de cada uno. Pero esto, al mismo tiempo, lo considera “un valor”, porque esos criterios tan dispares son los que permiten que sea “una programación abierta a un público tan variopinto”.

de cuatro a cinco Arroyo añade que desde la primera edición también tienen en cuenta al público y sus opiniones mediante diversas iniciativas, y agrega que, siguiendo el hilo de Presa, la oferta acaba siendo tan abierta que es muy difícil que una persona se excluya por la selección de una u otra película: “Y eso lo digo en la temporada en la que se han proyectado La naranja mecánica y Flashdance”, bromea.

Esta aventura comenzó el a finales del año 2014, cuando proyectaron dos pilares del cine de acción. Hablamos de Aliens: El regreso, dirigida por James Cameron, y La jungla de cristal, de John McTiernan. López, que es quien se encarga de ponerse en contacto con las distribuidoras para conseguir las copias, recuerda que en un inicio querían que las noches fuesen temáticas y aquella iba a estar destinada a “criaturas del espacio”. Junto con la película sobre la teniente Ripley, proyectarían Starship Troopers, de Paul Verhoeven, pero la dueña de los derechos, Disney, no se lo permitió, sin mayor explicación.

No es esta la única vez que han tenido un problema así. Para la primera sesión de su segunda temporada -octubre de 2015- habían anunciado la exhibición de Conan, el bárbaro y Tiburón, de Spielberg. El contacto para lograr una copia de esta última se hizo a través de la Semana de Cine Fantástico y de Terror -se iba a proyectar en colaboración con este certamen-, y la productora de Spielberg, Ambiln, denegó su proyección, pensando que se iba a exhibir en el festival, debido a que la película sobre el escualo “no es una película de terror”.

Aun y todo, tuvieron opción de recuperar la de Spielberg. Fue en 2017, en una sesión extra que se programó en junio. Presa recuerda que esta sesión de más pudo financiarse gracias a la iniciativa de micromezenazgo Meta!. Hasta la tercera temporada, Bang Bang solo programaba cuatro sesiones, pero estas se quedaban “cortas para el público”. Después del éxito con Meta! -lograron un 211% de la inversión solicitada-, la apuesta ha sido la de cinco sesiones dobles también esta temporada.

Bang Bang Zinema es una iniciativa sin ánimo de lucro que cuenta con la colaboración de Donostia Kultura, y con patrocinadores “clave” como Kutxa Kultur, la SADE, la cervecera Keler y la tienda de cómics situada en Amara Armageddon. Independientemente de estos u otros colaboradores, está claro que la apuesta del público por la iniciativa es innegable, tal y como pudo comprobarse en el cierre de temporada. Está claro que Bang Bang regresará en un futuro y, quizá, hasta lo haga montado en otro Delorean como el de ayer.