Montero modula sus críticas al Cupo y descarta cambios

María Jesús Montero promete su cargo como nueva ministra de Hacienda del Gobierno. (EFE)

Evita abrir un frente con el PNV y se limita a pedir transparencia en el cálculo

Míriam Vázquez - Viernes, 8 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Donostia - La nueva ministra de Hacienda, María Jesús Montero, trató de aplacar ayer los recelos que ha podido generar su nombramiento en tierras vascas. La ministra ha sido hasta la fecha una de las consejeras del Gobierno andaluz de Susana Díaz, una baronesa con una visión centralista del Estado y muy crítica con la autonomía fiscal vasca. La propia Montero remitió hace unos meses un informe a Madrid planteando que las instituciones vascas pagaran más al Estado en concepto de Cupo, para que sus derechos forales no se traduzcan en “privilegios injustificados”. Montero moduló ayer ese discurso y utilizó otro lenguaje en varias entrevistas, donde únicamente planteó que este cálculo se realice de manera “transparente”, pero no pidió una revisión de las cantidades.

En las declaraciones de Montero se notó su deseo de evitar un conflicto con el PNV. Los jeltzales dieron a Sánchez cinco de los votos necesarios para sacar adelante su moción de censura contra Mariano Rajoy, y el presidente proclamó en su discurso que el PNV será su socio preferente. Abrir un frente con Sabin Etxea no entra en los planes del nuevo Gobierno. Sin embargo, aún puede existir cierta prevención e incertidumbre sobre sus intenciones porque la ministra también recalcó que los recursos que tienen las comunidades de régimen común no son suficientes. En cualquier caso, el cálculo del Cupo está blindado y la ministra no tendría margen para maniobrar. El PNV pactó con Rajoy el cálculo hasta 2021. No puede modificarse de manera unilateral por ninguna de las partes. Es necesario convocar la Comisión Mixta y que ambos gobiernos aprueben el método de cálculo del Cupo, el dinero que pagan las instituciones vascas a Madrid por competencias no transferidas como los aeropuertos, el Ejército o la Corona. Se sitúa en el 6,24%.

Por otro lado, el debate que va a abordar la ministra en los próximos meses es la financiación autonómica, que solo afecta a las comunidades de régimen común y no a los territorios forales, de manera que el Cupo está doblemente blindado. Las intenciones de Andalucía parecen ahora más encaminadas a garantizar un buen acuerdo que alivie su sensación de agravio. La propia consejería de Hacienda andaluza filtró ayer a Efe un informe más reciente, aprobado en marzo en el Parlamento autonómico con los votos de todos los partidos salvo Ciudadanos, donde corrige su discurso sobre el Cupo y reconoce la “constitucionalidad” del régimen foral de la CAV y Nafarroa, y plantea un cálculo “transparente”.

La ministra dijo ayer en sendas entrevistas en Onda Cero y Cuatro que la cuestión del Cupo está cerrada y “habrá que verla en su momento”, y que la consignación prevista en los presupuestos de 2018 se va a mantener. Se limitó a apostar por un cálculo transparente. “Se tiene que explicar de forma transparente cómo se hacen los cálculos. Nunca se ha aplicado de forma exhaustiva de qué manera se valoran los servicios que presta el Estado, es importante que se tenga en cuenta en este momento que vivimos”, dijo. También fue interrogada por una subida de los impuestos para que se puedan repartir más recursos entre los territorios. Aclaró que primero tendrá que ver cómo evoluciona la economía. Su primer reto será presentar un techo de gasto para el próximo año, la antesala para elaborar los presupuestos de 2019. Es habitual que se apruebe en junio, pero primero tendrá que convocar a las comunidades autónomas en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, y podría aplazarse a julio.

Susana Díaz, por su parte, esperó que los andaluces Montero y Planas (de Agricultura) tengan “mucha más sensibilidad” con la región. Haber colocado a esos dos ministros desactiva en cierto modo el discurso del agravio territorial.

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