Editorial

Definitivamente encarrilado

El acuerdo con Bizkaia para llevar a su incineradora parte de la fracción resto es el último fleco de una larga lista de consecuencias provocadas por una política de basuras que buscó imponer un modelo contra la mayoría

Viernes, 8 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Pese a que a la legislatura foral solo le queda un año para culminar su mandato de cuatro años, Gipuzkoa todavía continúa sin quitarse de encima el desaguisado causado por el conflicto de las basuras. Afortunadamente, la tensión social que provocó este asunto durante el cuatrienio en el que gobernó Bildu es cosa del pasado y la solución al problema de la gestión de los residuos que se generan en Gipuzkoa ya está encarrilada gracias a la construcción en terrenos del barrio de Zubieta de un complejo que incluye diversas instalaciones para el tratamiento de la basura, entre ellas, la planta incineradora. Este complejo no estará construido hasta dentro de un año, si se cumplen con los plazos anunciados por la Diputación. Mientras tanto, al territorio no le queda otro remedio que seguir lidiando con un problema que debería estar solucionado hace muchos años si Bildu no se hubiera empeñado en convertir su gestión en este asunto al frente del Gobierno de la Diputación y la Mancomunidad de Residuos de Gipuzkoa en un modelo basado en la imposición de su alternativa sin atender a las mayorías democráticas ni a los procedimientos legales establecidos. Ayer, la Diputación anunció que ya se ha alcanzado un acuerdo con la de Bizkaia para resolver el último fleco antes de que entren en funcionamiento las instalaciones de Zubieta. Un fleco, otro más, muy gravoso para las arcas públicas y que se suma a una larga lista de consecuencias que han convertido el problema de la gestión de los residuos en un lastre para Gipuzkoa;sin olvidar otras derivadas como el proceso judicial contra Iñaki Errazkin y Ainhoa Intxaurrandieta, responsables de unas políticas que se materializaron en decisiones que la justicia podría castigar con multas millonarias. A lo largo de este largo y penoso proceso, si algo ha quedado demostrado es que la responsabilidad de la basura corresponde al territorio en el que se genera, desde soluciones realistas y viables, en las que es necesario combinar el reciclaje con la eliminación de aquello que no es posible recuperar, sin saltos en el vacío y sobre todo atendiendo a lo que apoya la mayoría, un principio que se intentó vulnerar aprovechando la privilegiada posición institucional pero que, a la larga, no ha generado sino graves problemas que, afortunadamente, pronto serán cosa del pasado.