Cartas a la Dirección

Estructuras de la Iglesia católica

Miren Jone Azurza - Viernes, 8 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Tras haber leído un artículo relacionado con el inminente nombramiento cardenalicio del jesuita Luis Ladaria, actual prefecto de Doctrina de la Fe, quedé traumatizada. No sabía si reír o llorar porque el conjunto de la noticia era un espanto antifeminista que no puede encajar en el cristianismo actual. Por lo visto este futuro cardenal ha publicado en el diario oficial del Vaticano algunas declaraciones que suenan a pergaminos de hace siglos. Vean. El no a la ordenación de mujeres es “doctrina definitiva”, y que según la postura que tomó Juan Pablo II de acuerdo con la tradición ininterrumpida de la Iglesia, “no cambiará”.

Otra perla: “En relación con el sacerdocio ministerial, la Iglesia reconoce que la imposibilidad de ordenar mujeres pertenece a la sustancia del sacramento del Orden. La Iglesia no cuenta con la capacidad para cambiar esta sustancia porque es precisamente generada a partir de los sacramentos, instituidos por Cristo. No se trata solamente de un elemento disciplinar, sino doctrinal, puesto que se relaciona con la estructura de los sacramentos, que son lugar originario del encuentro con Cristo y de la transmisión de la fe”.

Deja clara la posición de “su” Iglesia: “Los sacerdotes están configurados a Cristo sacerdote de manera tal que pueden actuar en nombre de Cristo, cabeza de la Iglesia. Cristo quiso conferir este sacramento a los doce apóstoles, todos varones, lo cual excluye que el sacerdocio ministerial pueda ser conferido válidamente a las mujeres”. ¿Qué diría Jesús de Nazaret, pobre, humano, siervo de mujeres y hombres, crucificado por los altos cargos religiosos y civiles?