Isabel Celaá Portavoz del Gobierno y ministra de Educación

Una experta vasca en Educación que se erige en la voz de Sánchez

Isabel Celaá, nueva ministra de Educación. (EFE)

Jueves, 7 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

dONOSTIA - No entraba en ninguna quiniela. Apartada de la primera línea política, todo indicaba que el retiro esperaba a Isabel Celaá Diéguez (Bilbao, 1949) tras más de tres décadas de actividad en el seno del PSE, en los que ha encadenado cargos en el Gobierno Vasco y actividad a raudales en el Parlamento. Todoterreno en las entrañas del partido en la CAV aunque experta en materia educativa de cara al exterior, Celaá ha sido colocada por Sánchez para dos tareas de consideración: acometer el derribo de la Ley Wert y poner cara y voz al Ejecutivo cada viernes tras los Consejos de Ministros.

Celaá posee un amplio currículo: licenciada en Filosofía, Filología Inglesa y Derecho por las universidades de Deusto y de Valladolid, se convirtió en catedrática de instituto de Lengua y Literatura Inglesa. Además de las lenguas de Cervantes y Shakespeare, el euskera tampoco le es ajeno, como pudo comprobarse durante los tres años (2009-2012) del Gobierno Vasco de Patxi López en el que ejerció de consejera de Educación. La educación, precisamente, ha sido el ámbito en el que ha girado su trayectoria política. Férrea defensora del sistema público y del trilingüismo, vivió el despegue de la FP dual heredado por el anterior gobierno de Ibarretxe y el programa Escuela 2.0 impulsado por el Ministerio en la escuela vasca. Celaá ya disponía para entonces de una sólida carrera en el PSE. Comenzó a despuntar de la mano de José Ramón Recalde en 1987, cuatro años después ascendió a viceconsejera con Fernando Buesa. De 1995 a 1998, dirigió el gabinete de Ramón Jáuregui en Justicia, Economía, Trabajo y Seguridad Social y tras la salida de los socialistas, en 1998, se convirtió en cara habitual de la Cámara de Gasteiz.

La caída de López en 2012 relegó a Celaá a un segundo plano, aunque siguiera fajándose en el Parlamento Vasco. Pero una llamada de Sánchez desde Ferraz recuperó su figura en 2014 para el PSOE como presidenta de la Comisión de Ética y Garantías de un entonces convulso partido que vivía instalado en aguas turbulentas por las disputas internas. Quizás esa llamada de hace cuatro años haya precipitado su ascenso a un Gobierno de Sánchez que tiene el desmantelamiento de la Ley Wert en su punto de mira. Quienes le conocen saben que dejará su impronta, caracterizada por la seriedad y una capacidad innata para el trabajo. A ellas deberá de agregar grandes dosis de negociación para granjearse el apoyo de los partidos en el Congreso y poder tumbar de una vez por todas una Lomce contra la que combatió desde la CAV. Enfrentarse a la prensa después de los Consejos de Ministros de cada viernes será el premio a un salto a Madrid que Celaá quizás no esperaba, aunque sea una meritoria tras su dilatada trayectoria. - I. Fradua

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