Desde la Avenida de Tolosa

Matar a una niña

Por Adolfo Roldán - Jueves, 7 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

“No es verdad que el tiempo cure las heridas. El tiempo no cura la herida de un niño muerto, y cura muy mal el dolor de una madre, y jamás habrá consuelo para el hombre feliz que lo ha matado”, sentenció el autor sueco Sieg Dagerman (1923-1954) en los últimos párrafos de su estremecedor y conciso cuento Matar a un niño (1948). Fue el escritor rebelde de las letras escandinavas, de ideología y vida anarquista, se suicidó a los 31 años cuando la podredumbre se hizo tan insoportable que prefirió morir. En 1946, recién terminada la guerra, los campos de concentración de Europa todavía derramaban lágrimas de sangre. En sus libros reprobó a Adam Smith, a Winston Churchill y al propio Papa, y también a Marx y a Stalin. Su cuento Matar a un niño fue el epitafio de Mawda Shawri, 70 años antes de que un agente belga le disparara su arma y la matara. Era una niña kurdo-iraquí, de dos años escasos, y viajaba un 17 de mayo de 2018 en el regazo de su madre, junto a su padre y su hermano de tres años. Iban en una furgoneta apiñados con otros 26 adultos y cuatro niños, todos ellos inmigrantes. Habían salido del campo de refugiados de Grande-Synthe, en Dunkerque (Francia) y el reloj marcaba las 2.10 horas. Todo parecía ir bien. Pero a la altura del municipio valón de Sint-Ghislain, alguien ordenó a las patrullas de la Policía belga que los interceptaran con una orden imperiosa: “Hay un vehículo en la autopista E-42, es particularmente peligroso”. Ningún otro detalle, aunque imagino que deslizaría el término terrorista. Cuatro vehículos policiales dieron alcance a la furgoneta. El agente V. apuntó a los fugitivos. Estos rompieron los cristales de las ventanillas para mostrar que también había niños. Sonó un disparo y Mawda cayó muerta, herida en la cara. La sociedad belga se convulsionó, los políticos acusaron a la inmigración y a los traficantes. Los padres solo podían llorar. El policía declaró que no tenía consuelo por haber matado a un niña. Desgraciadamente será un nombre más en una terrible lista.

Secciones