por riesgo de fuga injustificada

La AN encarcela a otros 4 condenados de Altsasu

Sin esperar a los recursos, el mismo tribunal que dictó la sentencia tarda cuatro días en mandarlos a Soto del Real sin fianza con el argumento de que son penas muy altas
Las defensas de los encausados se muestran indignadas

E.Conde/ N.Mazkiaran J. Bergasa/N. Mazkiaran - Miércoles, 6 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Iruñea - Insólito, vengativo, desproporcionado. El caso Altsasu se adentró ayer en otra senda excepcional, propia de las cuestiones que se dilucidan en un tribunal como la Audiencia Nacional (AN), cuyos intereses parecen alejarse de la impartición de una justicia justa y garante de derechos. La Sala Primera, la misma que juzgó y condenó a los ocho jóvenes de Altsasu a penas de entre 2 y 13 años de cárcel por agredir a dos guardias civiles y a sus novias en un bar, decretó ayer sin una mínima motivación jurídica el ingreso en la prisión de Soto del Real de los cuatro jóvenes condenados a entre 9 y 13 años de cárcel (en realidad la condena a Iñaki Abad se corregirá por contener un error y se quedará en diez años de cárcel) que seguían en libertad. Ellos eran el referido Abad, además de Julen Goikoetxea, Jon Ander Cob y Aratz Urrizola, para los que no hubo ni siquiera el establecimiento de una fianza o de otro tipo de medida cautelar para evitar su encarcelamiento. La vistilla vespertina, que se celebró a puerta cerrada, dejó claro que los argumentos jurídicos escasean en el proceso. El tribunal -como ya presagiaba el hecho de que hubiera ordenado detener a las 8.00 de la mañana a los cuatro jóvenes en un despliegue policial excesivo en Altsasu en lugar de haberles citado a través de sus representaciones en la propia AN- se tomó unos minutos para deliberar sobre la petición del fiscal, la abogada del Estado y el letrado de la Asociación Unificada de la Guardia Civil de que se encerrara a los jóvenes con el único argumento de que existía un riesgo de fuga, por haber sido condenados a penas graves de cárcel (aunque ninguna individualmente supere los cinco años). De nada sirvió que tengan arraigo familiar, domicilio conocido, contratos de trabajo, estudios en marcha o que acumulen más de 150 personaciones judiciales para cambiar la decisión del tribunal, del que se podría sospechar que la tenía adoptada de antemano. Solo cuatro días después de la sentencia, que todavía no es firme, la Audiencia entiende que pueden huir de la Justicia. El argumento, por sí solo, apenas tiene sostén. No huyeron cuando tenían encima una petición de 50 años de cárcel y tampoco lo han hecho ahora con una condena de 9 años de prisión, conocida hace cuatro días. Las familias de los cuatro jóvenes que ingresaron en prisión al acabar la tarde se mostraron indignadas y perplejas por el proceso. “Somos los únicos a los que el arraigo familiar, en lugar de servir para nuestra defensa, se usa como que pudiera favorecer nuestro riesgo de fuga”, señalaban ayer tras conocer la decisión del tribunal.