Editorial

Rajoy, poco que celebrar de su herencia

Anuncia a la dirección del PP el abandono de sus responsabilidades políticas, que dejan como herencia corrupción, recorte de derechos sociales, civiles y políticos, empobrecimiento, autoritarismo, centralización y deterioro de la justicia

Miércoles, 6 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

se va Rajoy tras seis años y medio de presidente del Gobierno y se anuncian los nombres del Gobierno de Sánchez que llega. Rajoy, pese a todo, se va tranquilo. “Es lo mejor para mí y para el PP y creo que también para España”, dijo en su adiós ante el entusiasta aplauso de despedida de la dirección del PP. Un camino de seis años y medio nada triunfal, aunque nada de lo ocurrido parece que haya ido con él. Ni siquiera su abrupta salida como consecuencia de la corrupción política del PP tras conocerse la última sentencia de la trama Gürtel. Deja el Estado en situación económico-financiera al borde de la bancarrota y un incendio de consecuencias imprevisibles en Catalunya que ya se ha extendido al ámbito internacional para desprestigio del sistema judicial español. La justicia belga citó ayer al juez Llarena para septiembre, una decisión que tendrá consecuencias en su continuidad al frente del proceso contra Puigdemont y el resto de políticos catalanistas encarcelados o exiliados. Pese a ello, en su despedida Rajoy se mostró emocionado y con la misma parsimonia que si nada hubiera pasado. O al menos nada que tuviera que ver con él. Han sido años de incumplimientos sistemáticos de sus compromisos electorales. Rajoy ha subido los impuestos que dijo que nunca subiría. Ha reducido la capacidad adquisitiva de los pensionistas que dijo que nunca haría. Ha impuesto las siguientes fases de la contrarreforma laboral que inició el PSOE que ha empeorado las condiciones de miles de trabajadores y trabajadoras y no ha servido para mejorar la calidad del empleo. La macroeconomía financiera, los grandes fondos de especulación, etcétera, parecen satisfechos. La economía real de personas y familias sigue lejos de la salida del túnel. Ha impulsado un goteo sucesivo de leyes y decretos para recentralizar el modelo autonómico y reducir las capacidades del autogobierno. Ha desmantelado hasta donde ha podido el Estado de bienestar, devaluando la calidad y prestaciones de la sanidad y la educación públicas, y enterrado en la ineficacia la Ley de Dependencia. Y ha esparcido toda una legislación de retrocesos democráticos con nuevas leyes restrictivas de derechos civiles y políticos y un endurecimiento del Código Penal. Pero se va como si no hubiera tenido que mentir una y otra vez para todo ello a lo largo de estos años de presidente. Y como si la corrupción, los sobresueldos, la contabilidad B y la financiación ilegal no le señalaran desde los juzgados. Agur Rajoy -le han echado-, y poco que celebrar de su herencia.