Gipuzkoa registró el domingo 61 litros en una hora, su máximo histórico en un siglo

La Diputación y URA afirman que fue el fenómeno meteorológico tan extremo el causante de las inundaciones y el Ejecutivo pide no ligar de manera “malintencionada” las obras de Deskarga con lo ocurrido

Alex Zubiria / Fotos: Iker Azurmendi - Martes, 5 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - La intensa tromba de agua que cayó el domingo en Debagoiena y que inundó garajes y bajos de las calles Urteaga y Eskusarte de Bergara, así como el edificio Torresoroa de Antzuola, fue “histórica”. Según informó ayer la Diputación, el pluviómetro de Deskarga recogió 61 litros en una hora, un dato que batió con creces el récord de los últimos 100 años, situado en 49 litros.

Ayer tocaba hacer balance y los ayuntamientos afectados volvieron a poner en el ojo del huracán a la Agencia Vasca del Agua, URA, por un lado, y a las obras de la Autovía de Deskarga (GI-632), por otro. Aunque tanto desde URA como desde la Diputación incidieron en que ante un fenómeno meteorológico tan extremo y localizado, “no hay previsión ni defensa posible”.

El Ayuntamiento de Bergara volvió a reclamar ayer, como hiciera el día anterior, explicaciones a URA, ya que “como autoridad encargada del cuidado del río”, debería haber limpiado correctamente el Deba, evitando de este modo los tapones de troncos y vegetación que se dieron en los puentes de acceso a la localidad y que hicieron desbordarse el caudal en el barrio de San Antonio, causando las inundaciones. “Instamos a URA a analizar el modelo de gestión actual sobre los árboles cercanos al río y a utilizar una nueva gestión que garantice la seguridad ciudadana”, añadía el comunicado del Consistorio.

Desde la Agencia vasca, sin embargo, aseguraron a este periódico que la vegetación en la ribera del río “no fue el problema”, sino la “tromba de agua incontrolable que se produjo”. “Tenemos que convivir con los fenómenos meteorológicos”, manifestaron, explicando que aunque el mantenimiento medioambiental corre a su cargo, los tramos urbanos pertenecen al Ayuntamiento de la localidad.

Para URA, la vegetación permite consolidar la ribera, además de nutrir a la zona de ecosistema y valor ecológico, por lo que “es normal que el río acabe arrastrando madera y hierbas”. “Lo que pasa es que cuando llueve tanto, es imposible estar continuamente retirando todo lo que se cae”, apuntaron.

Asimismo, explicaron que el pasado año enviaron al Ayuntamiento de Bergara un proyecto de colaboración para el mantenimiento de la zona, sin obtener “ningún tipo de respuesta”. Sin embargo, la alcaldesa de Bergara, Elena Lete, señaló el día anterior que el último Pleno había dado su consentimiento a firmar un convenio de colaboración con URA para evitar este tipo de problemas.

Un fenómeno “extremo” En cuanto al origen de la montaña de rocas y piedras transportadas por el torrente de agua que destrozó la biblioteca de Antzuola, todas las miradas de los vecinos apuntaban ayer hacia las obras de la autovía de Deskarga, tal y como el mismo domingo adelantó para este periódico el alcalde, Beñardo Kortabarria.

Sin embargo, el portavoz foral de la Diputación, Imanol Lasa, aseguró que los daños fueron fruto “de un fenómeno meteorológico extremo” y no a causa de las obras, por lo que pidió que no se ligasen las dos cuestiones “de forma malintencionada y con el fin de obtener réditos políticos sin base alguna”.

Para corroborarlo, la Diputación hizo públicos los datos registrados en el pluviómetro instalado en Deskarga, donde se registraron 61 l/m2 en una hora, el máximo de los últimos 100 años. La cantidad de precipitaciones fue tal, que en tan solo diez minutos se acumularon 20 litros.

No obstante, y aunque la tromba de agua apenas causó daños en la ejecución del último tramo de la GI-632, la Diputación aseguró ser consciente de que la obra aumentó “el arrastre de materiales de los trabajos”, como era visible en el interior de la biblioteca de Antzuola. Eso sí, quiso dejar claro que “los daños obedecen a la extraordinaria cantidad de agua caída desde la parte superior del valle y no a la obra en sí”. Lasa también aseguró que la diputada de Infraestructuras Viarias, Aintzane Oiarbide, se puso en contacto el domingo con los alcaldes de ambos municipios para poner a su disposición los medios del departamento.

De hecho, otro de los puntos conflictivos fue la propia carretera GI-632, ya que en el kilómetro 21 se registró un desprendimiento que la mantuvo cerrada hasta ayer a las 5.30 horas.

En total, entre las dos localidades, el servicio de Bomberos de la Diputación efectuó el domingo seis salidas -cuatro en Bergara y dos en Antzuola-. Para ello, movilizó trece vehículos y 21 efectivos procedentes de los parques de Legazpi y Oñati.

Tras el día de ayer, los vecinos mirarán hoy de nuevo al cielo, ya que el Departamento de Seguridad ha vuelto a activar el aviso amarillo por precipitaciones intensas hasta las 18.00 horas, ya que se podrían superar los 15 l/m2 en una hora y los 50 litros durante la jornada.