Desde la Avenida de Tolosa

‘La peste’ que no cesa

Por Adolfo Roldán - Martes, 5 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

En 1947, Albert Camus publicó La peste, cuyo argumento arranca con el inicio de una epidemia de peste bubónica que asola la ciudad argelina de Orán, El argumento explora las reacciones de una serie de personajes como el doctor Rieux, su amigo y confidente Tarrou, el joven periodista Rambert, y el cura Paneloux, miembros de una comunidad que les ignora. La obra, pieza fundamental del existencialismo del siglo XX, constituye una sensible descripción del aislamiento del ser humano. Una pandemia similar se ha extendido días atrás por el mundo de la política española, cobrándose piezas muy significativas de un mundo absurdo y endogámico que se construye y destruye sin pausa. En esta ocasión, la peste ha hecho presa en el PP contagiando sus filas de corrupción, de ambiciones inconfesables, de situaciones cada vez más descaradas y obscenas. La denuncia persistente de otras formaciones y de los propios ciudadanos escandalizados por tanta inmoralidad, no ha servido para cauterizar las heridas, sino solo para ocultarlas o disimularlas. El PP parapetado tras las murallas de Orán ha querido protegerse de las críticas exteriores, ignorando que por el contrario ha construido un gueto interior que le mantiene preso de sus propias miserias. La sentencia del caso Gürtel y la moción de censura no han servido para abrirles definitivamente los ojos, sino que han sembrado sus filas de crispación, irritación y sed de venganza contra las ocho formaciones denunciantes. Los discursos ultramontano de Rafael Hernando y de María Dolores de Cospedal han sido un ejemplo de desmesura, irracionalidad y revanchismo por unos hechos cuyos únicos responsables han sido ellos mismos. El anuncio de un bloqueo a los Presupuestos en el Senado, el amago de moción de censura a Susana Díaz, el “ya tenemos los cañones preparados”, o el “vamos a pasar factura a todos los que han hecho posible esta moción de censura”, son síntomas de un contagio colectivo grave. Seguramente, la curación solo será posible con cirugía.

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