“La calle parecía un río”

Bergara y Antzuola sufren inundaciones tras una espectacular tromba de agua con cuantiosos daños materiales
La GI-632 que une los dos municipios fue cortada por balsas de agua

A. Dominguez/A.U. Soto - Lunes, 4 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Bergara/Donostia - Primera hora de la tarde. El cielo se ennegrece y comienza una tromba de agua que “no se había visto caer en 20 años”, recordaba horas después un vecino de Bergara, municipio que, junto a Antzuola, fueron los lugares más afectados por las tormentas de ayer en Gipuzkoa, que también dejaron daños en las localidades alavesas de Laudio y Amurrio y en las vizcainas de Atxondo y Elorrio. El agua inundó garajes y locales, afectó a vehículos y a algunos edificios municipales, como la biblioteca de Antzuola que quedó totalmente destrozada, y obligó a cortar la GI-632 (Beasain-Durango) por las balsas de agua. Eso sí, no hubo que lamentar daños personales y los propios vecinos no dudaron en calzarse las botas para contribuir en las labores de limpieza donde fuera preciso.

El Departamento vasco de Seguridad había emitido aviso amarillo por precipitaciones intensas, pero las trombas de agua que cayeron ayer por la tarde superaron con creces las previsiones en algunos puntos muy localizados. Fue el caso del oeste de Gipuzkoa.

La mañana había sido muy calurosa (en Alegia se registró la máxima de la CAV con 28,9 grados). Y, poco a poco, las tormentas fueron entrando desde el sur y descargando de manera intensa en distintos valles como el del Deba, que llegó a alcanzar el nivel amarillo tras la subida repentina. Se llegaron a medir 15,4 litros por metro cuadrado en 10 minutos en alguna de las estaciones de esta cuenca.

En Bergara, precisamente, el río protagonizó las inundaciones, según aseguró a este periódico la alcaldesa, Elena Lete. La zona más afectada fue el barrio de San Antonio, concretamente las calles Urteaga y Eskusarte.

Junto al parking ubicado en el antiguo solar de la empresa textil Movilla, se produjo un “tapón” de árboles y vegetación que hizo que el río Deba se desbordara. Algunos propietarios que tenían sus vehículos aparcados allí pudieron sacarlos a tiempo, pero unos siete u ocho coches quedaron totalmente anegados por el agua. Entre ellos, la furgoneta de trabajo de un vecino, que pudo comprobar posteriormente cómo el agua llegó hasta el volante, y su coche particular.

Lete afirmó que los “daños materiales son cuantiosos”, porque el agua entró en locales y garajes de viviendas situadas en la zona.

“¿Sabes por qué ha pasado esto? Porque no dejan quitar ni una rama del río. ¿Ahora quién se hace responsable?”, se preguntó un vecino. En relación a esto, la propia alcaldesa insistió en que justo el pasado lunes el Pleno había adoptado un acuerdo para pedir a la Agencia Vasca del Agua (URA) suscribrir un acuerdo para colaborar en la limpieza del cauce, ya que “hay mucha vegetación y podía pasar cualquier cosa”.

Como señalaba otra vecina del número 9 de la calle Eskusarte, llegó un momento en el que la “calle parecía el río”.

Otra de las zonas afectadas en Bergara fue la plaza Oxirondo y la cuesta a San Martzial. Aunque en este punto, más que los daños en sí, fue más el “susto” de ver discurrir el agua a sus anchas tras taponarse las alcantarillas.

No tuvieron tanta suerte los vecinos de Antzuola, donde vieron como el agua descargaba toda su fuerza en el edificio Torresoroa, que alberga la biblioteca municipal, el ambulatorio, el hogar del jubilado, el centro de día y el salón de actos. Aunque no todos los espacios se vieron afectados por igual.

Como explicaba a este periódico el alcalde, Beñardo Kortabarria, sobre todo se vio afectada la biblioteca municipal, ya que el agua “rompió la ventana” y entró sin freno, llevándose por delante estanterías y libros, que calle abajo aparecían flotando entre los restos de barro. “Algunas puertas han aguantado bien”, añadió.

Aunque este municipio ha sufrido fuertes inundaciones otras veces, como en el 88 cuando “hubo que sacar a vecinos de los locales forzando las puertas a patadas porque se taponó el pueblo”, esta vez, en opinión de Kortabarria, “ha sido distinto”.

“La tromba de agua”, porque “ha caído mucho en poco tiempo”, unida a que “el monte está destrozado por las obras de la autovía de Deskarga (GI-632) y del TAV” ha hecho que el agua “buscara un sitio para salir”. “He visto cómo el torrente arrancaba un árbol y cómo el río ha subido un metro en cinco minutos”, recordaba Kortabarria unas horas después de lo sucedido, mientras visitaba un “taller” que presentaba “bastantes daños”, indicó

También los caseríos de la zona se vieron afectados y, precisamente, la carretera GI-632 quedó totalmente cortada en Antzuola y Bergara por las balsas de agua, según informó el Departamento vasco de Seguridad.

A pesar del “desastre”, Kortabarria destacaba, por un lado, la “ausencia de daños personales” y, por otro, “la gente” que no dudó ni un momento en “echar una mano” y limpiar el edificio municipal afectado.

Hoy tocará “hacer recuento de daños” en una jornada que volverá a ser lluviosa y que podría dejar precipitaciones en forma de tormenta en el interior.