Mesa de Redacción

Por estética

Por Jurdan Arretxe - Lunes, 4 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Aún escucho la última inspiración del capitán Smith en el puente de mando de la película Titanic. Con la proa del barco sumergida, la presión del agua está a punto de reventar las cristaleras mientras, con los ojos en blanco frente al vacío, se agarra al timón. Un capitán no lo suelta aunque se inunde su vida. Nunca sabremos si el verdadero Smith acabó así, pero ayuda a mezclar en la vida real la épica más de lo que aconsejan los médicos. El exconseller Santi Vila cometió “un error gravísimo” entre el 25 y el 26 de octubre. Aquella madrugada, antesala de la proclamación de la República catalana, Carles Puigdemont se decantó por las elecciones que evitarían el 155. Vila, declaró a La Vanguardia, intervino “por estética”: “Eran las 2.30 horas y tercié: ¿A estas horas? Mejor por la mañana”. La estética metió a Smith en el puente de mando y la antiestética llevó a Mariano Rajoy a refugiarse en un restaurante y en dos botellas de whisky. El pánico de la cubierta, mientras ya sonaba The End, no iba con él. Soraya Sáenz de Santamaría sustituyó a su jefe por su bolso. Era la estética de un final, más difícil de gestionar que cualquier comienzo. La esperanza de que los cristales aguanten existe aún, de que la vida siga aunque sea en una txalupa. Una ilusión. Hasta que los cristales, que no entienden de esa estética en la que se debió aplicar el náufrago, se rompen.