Desde la Avenida de Tolosa

Una victoria pírrica

Por Adolfo Roldán - Lunes, 4 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

El PP quiere convertir la moción de censura de Sánchez en una victoria pírrica, que le cueste su carrera política. El talón de Aquiles del líder socialista es la fragmentación de sus huestes: 180 diputados de ocho formaciones distintas, con objetivos opuestos. Cualquier estratega sabría que el PP atacará en formación de cuña, tratando de aislar a los 84 diputados socialistas del resto de apoyos. Naturalmente que para eso, los peperos deberán permanecer unidos sin rivalidades internas, lo que parece garantizado si Rajoy se mantiene al frente en lugar de esconderse, como ya hizo, en el restaurante Arahy. La argamasa que une las ocho piezas del puzle es el rechazo a Rajoy, pero ya lo dice el refrán: “Muerto el perro se acabó la rabia”. En cambio, la fuerza centrífuga que las separa es más compleja y engloba multitud de ambiciones inconfesables, empezando por el propio Pablo Iglesias. Aquí también será fundamental sostener la unidad. El PP lo sabe y por eso quiere atacar donde más duela, que son los presupuestos elaborados por el propio Rajoy. Sin embargo su venganza, a pesar de tener la mayoría absoluta en el Senado, está abocada al fracaso. Como mucho podrían retrasar la tramitación de la cuentas en la Cámara Alta hasta bien entrado el mes de julio, pero después el Gobierno de Sánchez necesitaría solo una mayoría simple para deshacer todos los cambios introducidos por el Partido Popular. Como es sabido, el Senado carece de facultad legal para vetar unas cuentas que han sido remitidas desde el Congreso. Solo podrían prolongar la fase de enmiendas tantas veces como se lo propusieran, pero solo durante un período de dos meses, como establece el reglamento del Senado. El 20 de julio, como muy tarde, el proyecto debe ser devuelto al Congreso. Ahí teóricamente, el presupuesto volvería a ser recompuesto incluyendo los 540 millones previstos para Euskadi. Pero, también pudiera ocurrir que la unión de las ocho formaciones se fracturara. Convirtiéndose el triunfo de Sánchez en una triste victoria pírrica.

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