Montse Puche exentrenadora del super amara bera bera

“Ha habido momentos de tensión, pero todas hemos peleado por el mismo objetivo”

Montse Puche.

Montse Puche (Madrid, 48 años) se va “muy tranquila” del Bera Bera, que no le ofreció la renovación después de tres cursos y medio al frente del equipo

Néstor Rodríguez Ruben Plaza - Lunes, 4 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - El título de Liga fue la recompensa a un duro trabajo del equipo donostiarra, que superó muchas dificultades en forma de lesiones, y a la fe de su entrenadora, que “siempre” creyó posible lograr el objetivo pese a que en algún momento pareció muy cuesta arriba. Puche reconoce que ha habido momentos de “tensión y desgaste con la plantilla”. Eso, unido a la dolorosa derrota en la final de Copa frente al Mavi, es lo que posiblemente ha provocado el final de su exitoso ciclo al frente del Super Amara Bera Bera, saldado con tres títulos y un subcampeonato de Liga, y un título y dos finales de Copa. No le faltarán ofertas para continuar en los banquillos...

Una semana después del final de Liga, ¿está tomándose un respiro o pensando ya en el futuro?

-Bueno, son días de descanso y reflexión, pero sin descuidar tampoco mi futuro. Quiero seguir entrenando.

Se va a lo grande de Donostia.

-Sí, me voy muy tranquila y contenta con nuestra labor y habiendo dejado un título de Liga que ha costado muchísimo, que ha sido muy trabajado. En ese sentido estoy contenta.

Siempre transmitió el mensaje de que el título de Liga era posible.

-Sí, siempre he creído que era posible. Si no, no hubiera transmitido este mensaje, estaría engañando a la gente, ¿no? Llevo mucho tiempo en el balonmano, y sé que, aunque el inicio no fue fácil, la Liga iba a estar disputada hasta el final, sabía que íbamos a tener opciones y que teníamos que llegar bien a las últimas jornadas. Ha sido muy competido. En el minuto 26 del último partido en Barakaldo aún no teníamos la liga ganada. Esta igualdad entre varios equipos es buena para la competición y yo siempre he creído en el título.

¿Incluso cuando en la jornada dos el Rocasa gana en Bidebieta con mucha superioridad, ellas con un equipo muy hecho y ustedes con una plantilla en formación?

-Sí, porque si analizas un poco las últimas ligas, el Rocasa siempre va de más a menos y no llega fresco a las últimas jornadas. Confiaba en que eso podía volver a pasar y de verdad pensaba que íbamos a depender de nosotras. La segunda vuelta que hemos hecho ha sido buenísima excepto el partido contra el Málaga en Bidebieta. El equipo ha estado inmenso.

Después de esa citada derrota ante el Rocasa llega la eliminación de Europa, donde les ha costado dar un salto de calidad en los últimos años.

-A la postre el equipo que nos eliminó (el Kastamonu) quedó fuera de la final de la EHF por un gol. Tuvimos que jugar los dos partidos en Turquía, quién sabe qué hubiera podido pasar jugando la vuelta aquí en Donostia. No tuvimos todos los recursos que quisimos y la eliminatoria fue muy complicada.

Fue poco a poco rehaciendo el equipo, pero en diciembre llegan dos palos: la derrota en Valladolid y la marcha de Judith Sans.

-Sí, perder contra el Aula y quedarnos a cuatro puntos del liderato fue difícil y lo fue aún más cuando estábamos preparando la segunda parte de la temporada y Judith, que se había afianzado como la jugadora más importante del sistema defensivo, se va. Es un palo fuerte, porque tienes que reestructurar todo.

En tres jornadas consecutivas ganan al Rocasa, pierden contra el Málaga en Bidebieta y se recuperan ganando al Guardés, quizás la victoria clave de la Liga.

-Sabíamos que el título podía estar ahí. Hicimos muy buen partido, sobre todo durante 45 minutos. Ahí presentamos la candidatura a ganar el título, ellas llevaban sin perder en su cancha desde 2015. Llevamos un buen plan para afrontar el partido.

La derrota en la final de Copa fue un golpe, porque parecía que habían hecho lo más difícil llegando a la final...

-Fue muy duro, habíamos invertido muchas horas de trabajo y mucha ilusión. Antes de empezar la Copa sabía que el equipo que saliera de la otra parte del cuadro podía llegar más fresco a la final y así fue. Nosotras remontamos al Aula y tuvimos un partido de mucha tensión entre semifinales contra el Málaga, que había fichado para la Copa. Y a la final no llegamos todo lo frescas que nos hubiera gustado. Estuvimos muy bien en defensa pero en ataque hicimos fallos y su portera estuvo a muy buen nivel.

En su rueda de prensa de despedida habló de un error en la Copa.

-Llevábamos la Copa muy preparada, con un análisis profundo de cuatro equipos: Rocasa, Guardés, Aula Valladolid y Málaga. Contra Mavi habíamos jugado dos semanas antes -victoria por la mínima en Gijón- y creíamos que con eso y analizando sus dos partidos en la Copa era suficiente. Cometí el error de hacer prevalecer la comodidad de las jugadoras. Ellas me dijeron que estaban cómodas con la preparación que ya teníamos y que preferían descansar, pero me equivoqué porque a un equipo joven le tienes que poner las cosas más fáciles. Ahí estuvo mi error.

¿Se rompe algo ahí con el equipo y con el club?

-Cuando me comunican que no continúo, es difícil gestionar mis emociones. Paso unos días de duelo, pero pronto le doy la vuelta, pienso en cuál es el objetivo, y me pongo a trabajar a tope en ello. Fue duro. ¿Romperse algo? Ha habido momentos de tensión, pero hemos ido todas hacia el mismo objetivo.

Tati Garmendia habló la semana pasada de desgaste. ¿Es por la presión de tener que ganar cada partido? ¿Hay algo más?

-En un club como el Bera Bera la presión está ahí porque hay que ganar todos los partidos y hay que estar a tope todos los entrenamientos, al menos yo lo siento así. Pero me veía y me sigo viendo con fuerzas, me queda mucho balonmano. Claro que hay desgaste con la plantilla, ha habido que hacer descartes en algunos partidos. A veces te gustan las decisiones del entrenador y a veces no, es normal.

El suyo ha sido un ciclo largo, el más largo de la época reciente del club después de Reyes Karrere.

-Estoy agradecida al Bera Bera, en ese momento fue arriesgado apostar por mí y en ese sentido estoy agradecida. Espero que la apuesta les haya valido la pena.

¿Qué recuerdo se lleva de su estancia en Donostia?

-El cariño que me llevo de la gente de aquí es brutal, lo tengo guardado en mi corazón. Eso no tiene precio. Las emociones en mi último día en Bidebieta fueron fuertes. Dentro de poco vuelvo para participar en el campus de los Aginagalde.

Secciones