“Hay habitaciones que son inhabitables”

Piso en alquiler en la capital guipuzcoana.

El encarecimiento de los alquileres también se nota entre los universitarios que estudian en Donostia

Domingo, 3 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Desde finales de mayo y hasta comienzos de septiembre, Donostia se convierte en un mapa del tesoro estudiantil. Numerosos universitarios llegados de fuera buscan el piso más económico de la capital guipuzcoana en el que convivir los próximos diez meses del curso.

“El mundo de los alquileres es un abuso. He visitado muchos pisos y hay habitaciones inhabitables como un pequeño cuarto que vi en una casa a la salida de un garaje. En él habían metido una cama y un armario de Ikea para que entrara una persona más y así pudieran subir el alquiler del piso”, relata Mirari Ruiz, estudiante vizcaina de tercero de Pedagogía en Donostia.

Las rentas de las viviendas para estudiantes en la capital guipuzcoana varían según la zona. El Antiguo, por su proximidad a las universidades, es el territorio ideal, pero también donde el alquiler es más alto. “Nosotras somos cuatro en el piso, que está justo al lado de Ondarreta, y pagamos 1.350 euros en total con los gastos incluidos”, cuenta Ana Mozas, de Logroño y estudiante de tercero de Educación Social, quien apunta que su alquiler es económico. “Muchas compañeras de clase están pagando alquileres de 1.600 euros entre cuatro”, añade.

Precisamente, con la intención de arrendársela a estudiantes, María Pérez puso en alquiler un piso en el Antiguo. Tras tan solo mes y medio en el mercado, María encontró a sus nuevos huéspedes: dos profesores de la UPV/EHU. “Queríamos darle un uso mientras estábamos fuera y nos pareció apropiado para estudiantes, aunque al final fueron dos profesores los que se interesaron por ella”, explica sobre la vivienda de tres habitaciones que alquila por 900 euros.

Por ese mismo precio los universitarios pueden encontrase con un inmueble de las mismas similitudes en Amara, el barrio “más barato”. “Aunque durante el primer año estuve en un piso en Egia por 885 euros con dos compañeras más”, observa Mirari, quien ha pasado un curso de SiCUE en Barcelona “donde los pisos son mucho más baratos”. “Yo pagaba por una habitación 360 euros, pero solo porque no pude ir con tiempo a ver los sitios. Allí lo que pasa es que la demanda es enorme”, señala.

“Si buscas bien, un piso es mejor que otra opción. Yo estuve dos años en una residencia en Donostia, pagando 478 y 400 euros, hasta que al final me decidí por ir de alquiler”, explica Ana.

En el barrio de Intxaurrondo, Iñaki, propietario de un piso de tres habitaciones, busca inquilinos para su inmueble. “Por el momento quiero alguien para el verano, y después, no sé si alquilárselo a estudiantes o venderlo. A veces, creo que lo más rentable es esto último”, afirma. - A.Z.

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