Asier Garitano entrenador de la real

“El entrenador tiene que adaptarse para que el jugador se sienta más cómodo”

Entrevista al nuevo técnico (y II). En esta segunda entrega, Garitano desnuda su carrera, explica la revolución que se avecina en Zubieta y confirma que es un entrenador en permanente evolución

Mikel Recalde Ruben Plaza - Domingo, 3 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Huye de estereotipos, pero, a lo largo de su carrera, ¿de que le han ido tachando?

-He ido evolucionando. En Orihuela, en mi primer año, me decían que en Segunda B no se podía jugar ese fútbol combinativo de salir tocando desde atrás y tal. Yo creía que se podía hacer, porque tenía futbolistas para eso. Ellos venían de otra historia diferente y yo quería jugar así para poder estar con los mejores. Eso me pasó en Orihuela y nos fue bien porque disputamos play-off de ascenso. Luego me ficha el Alcoy y yo tenía esa idea. En Alcoy me decían que tampoco, pero también fue bien. Luego fui al Leganés con esa idea, pero hemos cambiado por cómo es la gente, lo que funciona allí, otro estilo para hacer lo mismo que hicimos años anteriores. Creo que el entrenador tiene que intentar tener la capacidad de hacer otras historias. No es lo mismo, creo yo, que acabo de llegar, entrenar al Betis, a la Real, al Logroñés, al Madrid o al Barcelona, por muchos motivos. Por la cultura, por la gente, los jugadores, el clima... influye todo. No creo en las casualidades. ¿Qué ha funcionado históricamente en el Atlético? Con Luis Aragonés era aquel equipo defensivo, de contraataque, luego quisieron cambiar muchas cosas y no funcionó. Llegó el de ahora y jugando con ese estilo ha estado con los mejores. En el Betis, siempre ha funcionado el mismo fútbol;en Las Palmas… Llevar eso a otros sitios, puff, es que es difícil, culturalmente, por cómo es cada uno. Por eso el entrenador tiene que adaptarse y conocer todo eso para dar a los jugadores lo que les haga encontrarse más cómodos.

¿La Real es un poco un híbrido?

-Siempre ha tenido un equipo equilibrado. Yo tengo la idea de aquella Real de los 80 y allí había mezclas. Jugaba López Ufarte y Celayeta de lateral derecho y jugaba Zamora y Periko Alonso u Olaizola, y jugaba Kortabarria pero también Górriz, e Idígoras era extremo derecho. Búscale individualmente a cada uno y probablemente no tengan mucho que ver. Eso sí, todo estaba equilibrado. Tener una idea y decir que vamos a hacer esto todo el año... Pues yo creo que ahí hay equipos contra los que es difícil competir si haces lo mismo, me parece difícil. Yo me acuerdo del Rayo, que jugaba increíblemente bien, pero llegaban el Madrid o el Barcelona y les metían siempre seis. Yo no quiero que me metan seis, quiero estar más cerca de poder competirles. Es la idea, luego las diferencias hay que acortarlas. Igual te quedas en la misma posición. Por ejemplo, no es lo mismo que el Madrid se quede a tres puntos del Barça que a 25 como este año.

Sufrió en primera persona la mejor Real de Eusebio hace dos años...

-En aquella época la Real iba por encima de todo el mundo. La gente me decía: Jodé, Asier, menudo palizón nos han pegado. Sí, fue mucho mejor. Pero es que luego recibió al Atlético en casa y le metió 2-0 y fue parecido. Y en Gijón lo mismo. Pero este año también ha pasado en agosto y septiembre. Oía comentarios de que la Real podía estar entre los mejores. Pero luego…

Al año siguiente la Real salió a jugar igual, cambió y le ganó.

-Se dio. Nosotros creíamos en eso

Como dicen, eso es ser un buen entrenador. Supo neutralizar y derrotar la táctica de Eusebio.

-Pero es que Eusebio cree en eso.

Cambió tres veces de estrategia en 90 minutos.

-¿Cómo estábamos más cerca de poder ganar? Si nosotros salimos a jugar contra la Real con la misma idea que ella, yo a los jugadores les digo: si son mejores y hacemos lo mismo que ellos, nos van a ganar. Es como si voy a boxear con un tío que mide y pesar más que yo y es mejor que yo. Como me acerque me va a pegar una somanta que no veas, pues igual tengo que empezar a girarle por alrededor para golpearle. Habrá que buscar algo diferente para poderle competir el partido. Luego igual te ganan, pero necesitas creer en algo. Nos pasaba con el Madrid en Copa, ¿jugar a atacar cuando en las transiciones me van a liquidar? ¡Cómo voy a hacer eso, si me van a meter seis! Había que jugar de otra forma.

¿El punto flaco de aquella Real eran esas transiciones?

-Pues sí. No apretarles arriba en el juego directo porque con Willian nos incomodaban el primer año, y venían de frente y nos hacían mucho daño. Ir cuando vengan ellos, quitar los espacios a los jugadores que van increíblemente bien al espacio… Eso para intentar o creer que estamos más cerca de ganar. Luego encima se da y dices: es la leche. Pero tener convencimiento de eso también es clave.

¿Su mayor virtud es que desnuda al rival antes del choque?

-Hacemos un análisis y luego decimos vamos a hacer esto. Pero para eso tienes que haber preparado otras cosas porque luego vas al partido con esa intención y dices: esto no funciona. Y ese día cambiamos. Siempre he creído en eso. Si haces algo con la mejor intención pero no funciona… Esto no deja de ser un juego. Puedo tener la mejor de las intenciones pero puedes tener un mal día o que el rival sea mejor que tú en ese momento. Pues habrá que cambiar las cosas.

¿Cómo es Garitano en el día a día?

-Yo soy un poco más como Imanol. Intento apretar, exigir a la gente, estar encima de las cosas. Me di cuenta desde el principio. Cuando empiezas a ser entrenador, al principio, estás un poco acojonado. Piensas: Ostras, ¿cómo irá esto?. Porque por mucho que hayas jugado toda la vida al fútbol cuando te ponen ahí 20 tíos mirándote... Yo me sentí cómodo desde el primer día.

¿No delega en su cuerpo técnico?

-Me gusta estar encima de las cosas y creo que es importante el grupo de trabajo. Pero sobre todo estar encima de todas las situaciones y ser partícipe de todo. No voy a quedarme sentado en la oficina, estaré en el campo.

Ha traído un preparador físico como única persona de mucha confianza.

-Sí. Porque yo en Leganés tuve que confeccionar absolutamente todo porque no había nada. Hubo que buscar un preparador físico. Llegaron currículums y tuve entrevistas con gente que venía de Segunda que querían trabajar allí. Pero cuando tenía las entrevistas me preguntaban: ¿aquí cuando acabamos de entrenar?, porque con lo que se ganaba en Segunda B no te da. Y yo contestaba no. Hasta que llegó Miguel, que no me preguntó. Me dijo que si estaba era exclusividad pura y dura. No había ni días ni horas ni nada. Él venía del filial de abajo, le expliqué cómo teníamos que trabajar y hemos ido progresando. La idea va a ser la misma. La estructura, las sesiones de entrenamiento… Él las conoce. A partir de ahí tenemos que mejorar aspectos. Llevo cinco años en Leganés, hemos estado dos años en Primera, las cosas han ido bien, pero no te da tiempo a decir En este periodo también habré hecho muchas cosas mal y necesito mejorar cosas.Quiero traer a gente que me pueda mejorar en algunas situaciones de juego en las que creo que necesito ver otras perspectivas. Y quiero rodearme de esa gente. No sé si mejor o peor, porque los que he tenido en Leganés han sido buenos, pero quiero otra cosa diferente. Y en eso siempre he sido bastante atrevido.

Rubén de la Barrera vine para mejorar su fútbol ofensivo.

-Quiero que me haga ver facetas del juego que le puedan ir bien a la Real, para poder exprimir a esa gente que ya las ha utilizado y hacerme ver otras cosas que igual desconozco. También quiero hacer trabajos individualizados, algo que ya lo ha hecho aquí una persona. El tema de mi preparador físico es porque no vamos a cambiar la estructura del entrenamiento. Y luego pensamos traer alguna otra figura.

O sea, se esperan más caras nuevas.

-Seguro. No les llamo segundos. Al final es un cuerpo de trabajo que no sé si son segundos o ayudantes, asistentes… lo que quieras. Voy a querer traer dos asistentes, que el preparador físico tenga otras dos personas con él para las recuperaciones, otra que nos haga los análisis de valorar las cargas y situaciones, y quiero incorporar a un psicólogo, coach o llámale cómo quieras, que sé quién es pero no lo ha confirmado todavía. Ese será mi grupo de trabajo.

En nombres propios, Willian es el hombre clave y no puede irse...

-Nunca sabes en el fútbol por dónde van a ir. Me han preguntado por Odriozola. Son jugadores de alto nivel y fíjate los nombres de equipos que salen que le quieren. Pero la Real está bien. No sé qué han hecho aquí en los últimos años pero lo de los laterales derechos es una cosa de locos, exagerado. Quiero potenciar todo lo que había porque me parece que son buenos jugadores, y luego intentar equilibrar, porque en algunas situaciones están más justos. El tema de interiores lo veo un poco más justo. Januzaj, Oyarzabal… Nos falta algo más. En el filial hay gente con una lesión importante y hay que ir con cuidado.

¿Ya sabe con quién va a contar?

-Les conozco, me quiero quedar aquí en pretemporada y ellos van a estar muy cerca.

¿Cómo era de jugador?

-El fútbol lo entendía bien. La gente dice que jugaba bien, yo también lo pensaba pero no vale con eso. Hace falta mentalidad.

¿Nunca le quiso fichar la Real?

-No se dio. Siempre he jugado a la pelota más que al fútbol. En Bergara no me dejaban jugar a las dos cosas. En cambio cuando me hizo la prueba en el Athletic, porque yo veraneaba en Lekeitio, me juntó con un equipo de los que luego firmaron cinco o seis y les dije: pero me dejaréis jugar a pelota,porque si no me hubieran dejado no hubiera firmado. Lo que pasa es que luego lo tienes que ir dejando.

Imanol Idiakez decía que un técnico necesita dos años para poner su sello y el tercero suele ser el mejor.

-No creo. Al final el fútbol son resultados. ¿Cuándo? Al primer partido, y luego al segundo. Está chulo pensar eso, pero la realidad es que no existe.

La Copa se la tomará en serio.

-Sí. Muy en serio. Todo. Primero porque por lo que sea siempre me ha ido bien. Cuando estás en Segunda B la Copa es la leche. En Alcoy nos tocó el Madrid de Mourinho, fue chulo. En Leganés el primer año, que no teníamos ni plantilla ni nada, nos tocó el Valencia y fuera. Este segundo yo decía, objetivo: ganar la Copa. ¡Cuando nos tocó el Valladolid, que era un Segunda! La mentalidad es ganar, pero no la eliminatoria, sino la Copa. Alguno me miraba con cara de este está chalado. Pero la mentalidad es esa, creer. Luego vino el Villarreal y cuando juegas con un equipo así, yo les decía: es lo mismo que contra el Valladolid. Ganar para pasar y jugar la final. Pasamos y ya la gente decía: ay la hostia que este va en serio. Con el Real Madrid, nos ganaron 0-1 en el 90’ en casa y les dije a los jugadores: lo mejor que nos ha pasado, porque no van a estar preparados. Estos se creen que vamos a ir al Bernabéu a sacar fotos, pero les vamos a ganar. Porque el objetivo no es ganar al Madrid, sino ganar la Copa. Y luego Sevilla. Pero el trabajo empezó contra el Valladolid.

¿Con esa mentalidad empieza la Liga con la Real?

-Solo creo en eso. No en ganar la Liga, sino en estar más cerca cada partido. En la Liga las diferencias con respecto a dos o tres equipos son muy elevadas y cada vez están siendo más exageradas. ¿A un partido o eliminatoria de Copa? Ostras, ahí sí, ahí el objetivo es pasar. ¿Con quién? Con cualquiera. De eso estoy convencido, de la mentalidad. Luego igual te echan como el Lleida el año pasado. ¿Estaban preparados para que les echase el Lleida? Creo que no, nadie. ¿El objetivo era ganar la Copa o era ir pasando y ver? Mi mentalidad no es ver, es que toque el que toque el objetivo es llegar a la final. Y para eso hay que ir día a día. Todo es una consecuencia de eso, que es lo más importante de todo. Competimos de lunes a sábado para jugar el domingo, no al revés.