Entrevista al nuevo técnico Asier Garitano entrenador de la real

“En mis contratos siempre incluía una cláusula por si me llamaba la Real”

Asier Garitano. (Ruben Plaza)

Se le nota feliz. “Es algo buscado”. Y es cierto, empezó su carrera en los banquillos pensando en entrenar algún día a la Real. Así logró cumplir su sueño.

Mikel Recalde - Sábado, 2 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:04h.

donostia - Se le ve muy contento como nuevo entrenador de la Real.

-Por el momento, estoy aterrizando y viendo un poco por dónde van las cosas. Como digo yo, en un periodo de adaptación a todo, no solo a un tema. Ver cómo es el entorno, aunque la idea de la gente de aquí la tengo, pero hay que estar, ver lo que piensa la gente, los medios, e ir conociendo, que eso para mí es importante.

¿Qué le parece todo por ahora?

-Bien, bien. La gente es muy agradable, bastante cercana y eso que a los vascos nos cuesta, pero creo que notan que soy etxekua, de la casa. He paseado por la ciudad y la gente te para y te cuenta … Y eso es bueno. Ir viendo, pasando los días un poco en todos los sitios y esa adaptación es rápida. Aunque el conocimiento de lo que es Gipuzkoa y de lo que es Donostia ya lo tengo, claro.

¿A solas, siente ese subidón por lograr entrenar a la Real?

-Es un tema que yo siempre lo he tenido ahí, desde que empecé a entrenar. En Segunda B piensas que para dirigir a la Real se tienen que dar muchas circunstancias, que hay que ir creciendo. En el segundo año en el Alcoy y en el Leganés, cuando logramos el ascenso, ya voy pensando que tengo que llegar ahí. En los contratos incluía una cláusula para que si la Real venía a por mí, pudiera salir. Otros equipos no lo hacen, pero en el Leganés eran conscientes de que si surgía, iba a tener la libertad de poder marcharme. Al final se dio sin todas esas circunstancias, porque acabé contrato y decidí dejar Leganés y ha surgido lo de la Real. Pero yo no creo en las casualidades. Es un tema que, inconscientemente, siempre lo tenía ahí.

¿Cree que la Real sabía lo de su cláusula liberatoria?

-Yo creo que no, no lo sé. Ha surgido cuando he quedado libre, pero siempre quería tener esa posibilidad ahí, por si un día pasaba. Por eso digo, que no creo en las casualidades. Cuando crees algo y lo piensas tanto... Por eso estoy tan contento, porque al final se ha dado.

Cuente cómo fue su fichaje.

-Bueno, el tema de dejar el Leganés lo tenía bastante claro, pero hasta no conseguir el objetivo de la temporada yo no iba a decir nada;era lo mejor para los jugadores y para todos, porque, aunque lo teníamos francamente bien los últimos dos meses, quería dejar al Leganés en Primera División.

Pero un par de meses antes salió que iba a renovar, ¿puede ser?

-Bueno, publican… Quince días antes de quedarnos en Primera, en el Bernabéu, que el Barcelona gana ya la Liga en A Coruña, me hacen una oferta importante, muy importante. Allí lo tenía todo, era cómodo para mí. Me podrían dar lo que hubiese pedido, años de contrato, económicamente hicieron un esfuerzo que era muy grande, pero yo la decisión la tenía tomada. Solo tenía que esperar a conseguir el objetivo y, una vez conseguido, pues… me da miedo, pero te dices ostras, vengo de Segunda B, tengo la posibilidad de entrenar en Primera División con un buen contrato y decido no seguir. Sentía que era el momento, pero de verdad que no tenía nada. La gente me decía pero cómo te vas así, sin tener nada. Y yo les decía que era el momento de salir. Luego se dio la posibilidad de venir a la Real…

¿Tuvo otras ofertas interesantes?

-Algo hubo, pero cuando se dio el tema de la Real, avanzamos y lo tenía muy claro. Me dije si la Real decide Asier Garitano, yo voy a ir allí. Luego los tiempos te van marcando. El club miraría otras situaciones, yo también;y, al final, se ha dado. Y por mi parte encantado.

Aperribay dijo que habían sido muy pesados, que habían hablado en muchas reuniones.

-Coincidíamos en algunas cosas. Cuando hablé con Roberto Olabe por primera vez, me preguntó que qué idea tenía yo y le expliqué lo que yo quería hacer después de dejar Leganés. Allí he estado cinco años haciendo lo mismo y yo entendía que, saliese donde saliese, iba a querer cambiar algunas cosas de las que había hecho en los últimos cinco años. Quería algo diferente, en cuanto al cuerpo técnico, no sé si para mejor o para peor, pero hacer cosas diferentes a lo que había hecho allí, en Leganés. Él también coincidía en esas cosas. También buscaba eso en la Real. Así que se dieron ambas cosas: la idea que tenía yo y también la idea que tenía la Real después de salir Eusebio y vamos a ver si todo eso funciona bien…

En lo de “crecer con el proyecto”, Garitano viene de Primera, tampoco es un perfil de entrenador desconocido y ha logrado una proeza al alcance de muy pocos.

-Dos años en Primera. El ciclo con el Leganés ha sido una cosa difícil de ver, es complicado. Pero lo dejo ahí, me sirve de experiencia y empezamos de cero. Es diferente, pero tengo esa idea: antes quería llegar a estar con los mejores y ahora quiero competir con ellos, quiero estar cerca de esa gente. Por lo menos, intentarlo y creo que la Real te puede dar esa posibilidad. Ese era uno de los motivos de decir hasta aquí hemos llegado con el Leganés.

Todo guipuzcoano que ha pasado por Lezama parece que tiene que proclamar su sentimiento txuri-urdin cuando llega a la Real. A usted no le ha costado mucho.

-Yo soy guipuzcoano y mi equipo de toda la vida es la Real. De pequeño jugaba más a la pelota que al fútbol, pero yo venía aquí con mi padre a ver a la Real. Qué pasa... que a mí me ficha el Athletic y estuve allí hasta los 23 años, encantado. Pero cuando había un derbi, yo siempre apostaba por la Real. Y me decían:tenemos un infiltrado (risas).

Su nombre también sonó para ser el entrenador del Athletic.

-Desde diciembre, estaba tranquilo, porque o era el Athletic, la Real, el Espanyol, el Villarreal y el Celta y yo decía ostras, no son malos. En diciembre lo tenía hecho con el Athletic, luego en enero creo que era el Vilarreal, luego fue el Celta, luego el Espanyol… Y luego era la Real. Esto es fútbol, la gente lo daba por hecho, que hasta había hecho fichajes… Luego le das la vuelta a todo eso y nada, forma parte del fútbol.

¿Sintió que se le menospreció en algún momento? Quiero decir que si usted en vez de guipuzcoano fuera francés, ¿se le estaría mirando de otra manera?

-No, no creo, como en todas partes, suele pasar. Es algo que no me preocupa. Sé cómo funciona esto, que la gente está expectante, pero a partir de ahí, solo es fútbol.

Va a ser el primer entrenador guipuzcoano que empieza una temporada en Primera, desde Jabo Irureta, ¿le sorprende?

-¿Desde Jabo Irureta? Pues fíjate… Hay entrenadores guipuzcoanos y vascos de primer nivel. Juanma Lillo sí que empezó una en Segunda. Es que no es fácil trabajar en Primera División. Hay 20 equipos y cantidad de entrenadores de nivel mundial. No es nada sencillo.

Se le ha metido en cada terna para fichar…

-Cuando salió lo del Athletic, le decía a mi mujer: Joé, estamos ahí, con Berizzo, Tuchel, qué nivel tenemos (risas). Con la Real, Unai Emery, Javi Gracia (jugó con él en el Athletic B), que además son amigos míos, pues bien. Yo decía estoy encantado de estar ahí metido con semejantes entrenadores. Al final, leía que la Real estaba entre Unai Emery y Asier Garitano como entrenadores y pensaba qué guay.Ya te digo, es difícil, porque el nivel de entrenadores es la leche.

Cuando hemos preguntado por usted a la gente que le conoce bien nos dice que es un “entrenador normal”. ¿Está desprestigiada la normalidad en el fútbol?

-Joé, no sé, ¿y los demás no lo son? ¿Y qué hacen? Soy así. Me dicen: No has cambiado.Pues no lo sé, igual sí. Yo no me doy cuenta, pero es que me siento cómodo así, es que soy así.

¿Considera que la figura del entrenador está sobrevalorada en el fútbol moderno?

-No, yo creo que es una parte fundamental, muy importante para los equipos. Es difícil, tiene que hacer muchas cosas, rodearse de buena gente, gestionar, es muy importante, más de lo que la gente se cree. Esa gente que dice, por ejemplo, al Barcelona lo entrena cualquiera... Eso es mentira. O al Real Madrid. Ves que hay gente que con los mismos jugadores no ha hecho nada. La figura del entrenador es muy, muy importante. Cuando se gana todo, va hacia otro lado;y cuando se pierde, la culpa es suya... Es una parte importante, como en todas las empresas.

Cuentan que en Leganés tenía un grupo de jubilados que iban todos los días a ver los entrenamientos de su equipo.

-Venían todos los días. Los entrenamientos siempre los hemos hecho a puerta abierta. Cuando llegamos al fútbol profesional lo mantuve, aunque a veces lo tuvimos que restringir algunos días, porque venía gente y grababa los entrenamientos. Pero ellos siempre entraban, eh, aunque fuera a puerta cerrada. Ellos eran parte, el sanedrín de Leganés.

Jubilados comentando tácticas, niñas preguntando en las ruedas de prensa, campañas contra enfermedades en el vestuario… Su Leganés era un oasis de naturalidad en la elite.

-Sí, era diferente, hemos pasado por todas las circunstancias. Cuando llegué allí, en Segunda B, entrenando en el día a día, estaban los ocho o diez jubilados y nos conocíamos todos. Algunos no llegaron a Primera División, se quedaron en el camino. Iban todos, todos los días. Se sentaban allí y no decían ni mu. Luego ibas a hablar con ellos. Eran parte de nosotros.

¿Su idea es trasladar ese ‘modus operandi’ a Zubieta?

-Sí, sí, luego te tienes que adaptar, pero la idea me gusta. Me gusta la cercanía de la gente y hacerles partícipes de todo esto. Luego hay momentos en el fútbol profesional en los que tienes que dejar de hacerlo, porque la gente entraba a grabar y estamos compitiendo. Pero dentro de lo que se pueda, a mí me gustaría y, por lo que he hablado con la Real, les parece bien y vamos a intentar mantener esa línea.

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