Seis fotoperiodistas plasman su mirada sobre la inmigración en un libro

Tres de los fotoperiodistas del libro junto a su creador, Chema Castiello.

Se trata de un repaso a una obra que abarca casi dos décadas y pasa de Ceuta y Melilla a Grecia

“Lo que estaba pasando me superaba de tal modo que decidí grabar un documental” “Quería crear una reflexión a partir de sus pertenencias, sin mostrar ningún rostro” “La primera vez que fui era todo muy diferente;incluso sacaba fotos sobre la valla”

Alex Zubiria Iker Azurmendi - Jueves, 31 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - A mediados de la década pasada, los medios de comunicación comenzaron a hablar del fenómeno migratorio en las fronteras de Ceuta y Melilla. Javier Bauluz, Sergi Cámara, Consuelo Bautista, Olmo Calvo, Juan Medina y Clemente Bernard son solo algunos de los fotoperiodistas que decidieron desplazarse a la zona y capturar durante casi dos décadas la realidad de los inmigrantes. El libro Huellas de luz, registros de colorde Chema Castiello, presentado ayer en el centro cultural Okendo con la presencia de cuatro de los protagonistas y con la colaboración de SOS Racismo, repasa sus trabajos.

“Era 1996 y al abrir el periódico leo que empezaban los trabajos de impermeabilización de las fronteras de Ceuta y Melilla. Me picó la curiosidad, así que cogí la cámara y me fue allí a ver qué era esa impermeabilización de la que hablaban”, relató Bauluz. El asturiano, premio Puli-tzer de periodismo, se encontró una línea fronteriza previa a la colocación de las vallas. “Allí no moría nadie, pero la Guardia Civil se dedicaba a perseguirles por los montes”, explicó.

Con el paso de los años, Bauluz fue recogiendo con su lente la evolución de la zona, primero con el cierre del estrecho de Gibraltar y las primeras muertes, y más tarde con las rutas alternativas que comenzaron a utilizar los inmigrantes por Mauritania y hasta Senegal con el objetivo de llegar a Fuerteventura.

“Lo que estaba pasando me superaba de tal modo que decidí grabar un documental”, contó Bauluz. Tras 40 días de espera, el fotógrafo grabó el desembarco de una patera y los primeros minutos de un grupo de inmigrantes en Europa, quienes descalzos y sin equipaje trataban de alcanzar algún alojamiento.

Otro de los fotoperiodistas cuya obra recoge el libro, Sergi Cámara, también inició su aventura en la frontera africana tras leer un breve en el periódico. “Por aquel entonces trabajaba en un periódico local, que me impedía realizar reportajes a largo plazo”, explicó el catalán, quien de 2004 a 2014 realizó 30 viajes a la zona.

“La primera vez que fui, la valla era de tres metros y todo era muy diferente. Incluso he llegado a sacar fotografías apoyado a ella con una escalera”, relató Cámara. No obstante, con el paso de los años la situación fue cada vez más complicada y las imágenes más crueles, como cuando el fotógrafo vio cómo varios policías rompían los permisos de varios inmigrantes para así poder expulsarlos a su país.

Cámara incluso llegó a convivir con los propios inmigrantes al otro lado de la valla para “ser parte del grupo y sacarles fotos en su día a día”.

Precisamente con esa idea, la de recoger la cotidianidad de los inmigrantes durante su ruta a Europa, Consuelo Bautista marchó a Marruecos. “Quería crear una reflexión a partir de sus pertenencias, sin mostrar ningún rostro”, explicó.

A Bautista, nacida en Colombia, le inquietaba cómo muchos ciudadanos podían vivir su vida normal en Tarifa viendo la costa africana, y todo lo que estaba pasando allí, con solo alzar la cabeza. “Me conmovió mucho lo que estaba pasando desde mi vista de inmigrante. Tenía que ir, no solo como algo periodístico, sino también personal”, relató.

un pueblo emigrante El encargado de seleccionar y documentar todos los trabajos, así como de desarrollar una biografía de cada fotógrafo, ha sido Chema Castiello. Para el escritor, la situación en Ceuta, Melilla e incluso Grecia no debería sernos ajena, “cuando hemos sido históricamente un pueblo emigrante”.

“Ya en el siglo XIX muchos niños marcharon a América y tras la Guerra Civil, lo hicieron los exiliados por Europa. Hoy en día seguimos teniendo miles y miles de personas fuera de nuestras fronteras”, concluyó.

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