Gipuzkoa registrará “una serie de sucesos más catastróficos”, que requerirán un cambio en la gestión de emergencias

Imagen de los expertos en cambio climático, en unas jornadas celebradas ayer en Donostia.

Expertos aseguran que los incidentes serán más intensos y tendrán una mayor extensión en el territorio
El 70% de la población de Euskadi vive a menos de 25 kilómetros de la costa, una de las zonas más afectadas por el cambio climático

“Lo que nos viene van a ser sucesos más extensos en el tiempo y en la geografía” “Tenemos que funcionar en clave de acción, prepararnos para lo que viene en el futuro” “Si la naturaleza está trabajando en un sentido, no debemos contravenirla” “Nuestro sistema terrestre tiene unos límites, que empezamos a sobrepasar”

Ruth Gabilondo Ruben Plaza - Miércoles, 30 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

dONOSTIA - El cambio climático va a transformar la gestión de emergencias en Gipuzkoa, donde se van a producir incidentes “más catastróficos y repetitivos”, que van a precisar de una mayor preparación de los recursos. Así se puso de manifiesto ayer en las XII Jornadas de Gerencia de Riesgos y Emergencias, que tuvieron lugar en el Centro Joxe Mari Korta, de Donostia, y que continuarán durante el día de hoy. Varios expertos debatieron sobre este asunto e insistieron en que el cambio climático “ya está aquí” y tanto gobiernos como ciudadanos pueden hacer mucho para mitigarlo.

La viceconsejera de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, Elena Moreno, que ejerció como moderadora, aseguró que Euskadi va a pasar de tener “un sistema de luces y sirenas” a enfrentarse a “una serie de sucesos más catastróficos, con mucha más intensidad, con mayor extensión en el territorio y donde pueden concurrir varios incidentes” como, por ejemplo, un temporal de mar y unos vientos extremos. “Lo estamos viviendo ya”, aseguró, recordando los fuertes temporales ocurridos en Gipuzkoa en 2014 o también en 2016, que arrasaron gran parte de las costa, con olas que alcanzaron los diez metros de altura.

Actualmente, recordó, los sistemas de emergencia están pensados para actuar ante una situación crítica, “muy intensa en un momento dado”. Ahí, los recursos “se mueven muy rápido, se da una solución en un espacio temporal muy corto”. Sin embargo, el cambio climático está transformando estas situaciones, por lo que las emergencias también tendrán que adaptarse para poder dar respuesta a la ciudadanía.

“Lo que nos viene van a ser temas más extensos en el tiempo y en la geografía. Por eso, hay que virar desde la intervención hacia la parte de preparación, de tener los sistemas preparados, incluso los propios ciudadanos”, afirmó Moreno. El problema es que en determinadas situaciones, como ante un fortísimo temporal, los recursos de emergencias “no tienen capacidad” para dar una respuesta, por lo que la viceconsejera apostó por “trabajar mucho en la preparación y en las labores de recuperación” y cambiar la mentalidad de estos servicios. “El cambio climático va a traer nuevas exigencias”, insistió.

Más personal y medios En este sentido, se pronunció también el director estratégico de Valor de Azti, Adolfo Uriarte, que aseguró que las emergencias van a tener que disponer de más recursos, puesto que las situaciones de riesgo están aumentando. “Más personal, más medios, más sistemas, más recursos”, afirmó.

Uriarte recordó que en Euskadi, el 70% de la población vive a menos de 25 kilómetros de la costa y el nivel del mar en el Cantábrico ha ascendido 15 centímetros en los últimos 65 años. Por tanto, la zona costera es una de las “más afectadas” por el cambio climático, donde la frecuencia de los temporales es más alta. “Tenemos que tomar acciones importantes en la costa y no cometer errores del pasado”, aseguró. Equivocaciones como “edificar en zonas costeras, seguir poniendo chiringuitos en la playa y no dejar que estas se muevan de una forma natural, seguir actuando en ellas pensando que se puede modificar su perfil”. “Si la naturaleza está trabajando en un sentido, no vengamos a contravenirla”, defendió Uriarte.

Asimismo, insistió en que durante temporales como los de 2014 o 2016, que dejaron destrozados los paseos de Zarautz o de Donostia, entre otros, “es prácticamente imposible hacer nada”. Lo primero con lo que se encuentra el enfurecido mar son las edificaciones que ha creado el hombre y “las tiende a romper”.

“El Intentar pensar que desde emergencias se va a poder parar esto no es la solución”, afirmó, al tiempo que explicó que en estos momentos estos servicios están para “prevenir que haya daños humanos”. “Daños materiales, porque nosotros hemos tomado la iniciativa de construir mal, van a ocurrir”, indicó.

Por ello, defendió que el trabajo debe pasar por “replanificar, adaptar las infraestructuras y siempre que se pueda dejar a la naturaleza que trabaje sola”. Y, los ciudadanos han de empezar a ser conscientes de que tienen que vivir “un poco más alejados” del mar para que la zona costera “tenga capacidad de reacción”, algo que hoy “apenas tiene”.

Ante este escenario, Uriarte defendió la necesidad de seguir “midiendo” y contando con videocámaras en las playas y sistemas que alerten de lo que está por venir. Además, insistió en que Euskadi cuenta con una de las redes de observación más “potentes” de toda Europa.

Por su parte, Marian Barquín, miembro de la Sociedad Pública Medioambiental del Gobierno Vasco, explicó la Estrategia de Cambio Climático 2050 del País Vasco, que pasa por identificar y monitorizar las áreas vulnerables ante inundaciones, desprendimientos, oleajes y subida del nivel del mar, así como definir planes de acción y reducción de los impactos. “Hay que generar sistemas que nos permitan minimizar los riesgos. Tenemos que funcionar en clave de acción, prepararnos para lo que viene en el futuro a largo plazo y mejorar nuestra capacidad para dar respuesta a los elementos del hoy y del mañana”, indicó.

Un reto para cambiar Por su parte, María José Sanz, directora científica de BC3 Basque Center For Climate Change, hizo un repaso de las causas del cambio climático y de cómo está afectando actualmente al planeta. “Nuestro sistema terrestre tiene unos límites, que estamos empezando a sobrepasar”, afirmó, al tiempo que dijo que “nunca se ha alcanzado un nivel de CO2 como el de ahora”. “No tiene precedentes que conozcamos”, advirtió.

Pese a esta negra situación, Sanz aseguró que hay que tomárselo como un reto, como una “oportunidad de cambiar, de ir a mejor, de hacer más sostenible el mundo, de cambiar el modelo de sociedad”. Esta experta aseguró que el ser humano tiene capacidad para “adaptarse” y también para ser más resiliente. “Es posible, pero tenemos que ser realistas y saber que nos van a venir este tipo de retos”, subrayó.

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