El ala oeste

Sin intención de ofender

POR Estíbaliz Ruiz de Azua - Miércoles, 30 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 10:56h.

 s lo que tienen de bueno las leyes, que nos protegen y nos amparan. Es lo que tiene de bueno que queden escritas, aprobadas y refrendadas. Que hace que nuestras opciones y elecciones no estén expuestas al antojo de un cualquiera. Que imponen obligaciones a aquellos que ostentan el poder y que –incluso– nos conceden la potestad de decidir.

Fue uno de los argumentos más tontos que, medio en broma pero muy en serio, me plantearon quienes –no hace tantos años– se oponían a cambiar una ley para permitir que dos personas del mismo sexo pudieran casarse. Con esta modificación –decían– nos ofenden a quienes pensamos que los matrimonios tienen que ser entre hombre y mujer, y casi nos obligan a optar por un cónyuge del mismo sexo. No se esfuercen. Ni entonces el argumento tenía por dónde cogerlo ni ahora se pueden entender tantas razones absurdas como se esgrimieron para no fortalecer los derechos de todos.

Es lo que tienen de bueno estas leyes. Que eliminan limitaciones y restricciones pero no obligan. Aquella reforma del Código Civil, que se sepa, no ha obligado nunca a nadie a casarse con quien no quería. Una ley como la que despenaliza la interrupción de un embarazo tampoco ha obligado nunca a nadie a abortar. Leyes y reformas como la que acaba de aprobar Irlanda donde la muerte de una mujer, a la que los médicos le negaron la posibilidad de practicarle un aborto, zarandeó a los legisladores y les obligó a ir más allá de sus propios valores personales y religiosos.

Por mucho que moleste a algunos, por mucho que se sientan ofendidos, cambios como estos no buscan ni ofender, ni molestar, ni obligar. Si los valores morales, éticos o los principios religiosos de un ciudadano no le permiten hacer uso de estos derechos, dejen que otros se cobijen bajo ellos. No me pidan que crea en los milagros cuando solo entiendo de razón y de ley.

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