Cartas a la Dirección

El cuerpo es tu casa

Luis Beguiristain - Miércoles, 30 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Lo mismo que necesitamos una casa estable como punto de referencia de vida, y para muchos el coche es como su segunda casa, el cuerpo está antes que todo como la casa de nuestro ser. Es un gran error esta postura tan simple de ahora: “Me doy grandes palizas en el cuerpo para tener un buen apetito y comer con avidez”. Nos quejamos de la terrible impotencia para cambiar el mundo, pero nosotros no queremos actualizarnos. ¿Ha cambiado la vida? Sí. ¿Hemos cambiado nosotros en nuestra manera de concebir la vida? No. ¿Qué hay que hacer? Aplicar la voluntad en una dirección diferente y nueva, a la que se ha aplicado en toda la historia ancestral. El cuerpo es un montaje tan complejo y maravilloso porque es un reflejo simbólico de todo el universo. Si uno aplica la voluntad de forma reiterada en darle al cuerpo palizas de maratones físicos, es como si estuviese preparándose para todas las brutalidades y los trabajos físicos tan duros que corresponden a nuestro pasado histórico. Pero si además de tratar de conocer cada vez mejor nuestro propio cuerpo para cuidarlo en la salud y armonizarlo, también trabajamos el plano de la mente y la disciplina de las técnicas que llevan a este crecimiento personal de conjunto, es fácil que tengamos que conocer, más allá de los agotamientos físicos, el agotamiento y dolor del sistema nervioso hasta límites en que la gente normal solo lo experimenta en situaciones esporádicas de la vida. Ahora bien, cuando uno se supera a sí mismo de esta forma aprende a sentir la coordinación con aquello que nos trasciende. La humildad que nos trae el dolor interno y la impotencia nos hace conocer mejor nuestro ser, nuestra alma.

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