emprendedores vascos

El 80% de autónomos se dan de baja cuando agotan la tarifa plana

Las asociaciones vascas del sector advierten de que los falsos autónomos están aumentando en comercio y hostelería. (Foto: Oskar González)

El colectivo de emprendedores vascos sigue sin crecer por la escasa estabilidad de los proyectos

Adrián Legasa - Lunes, 28 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Las asociaciones de autónomos están cada vez más preocupadas porque el colectivo se está quedando al margen de la recuperación. Euskadi ha sumado 80.000 nuevos afiliados a la Seguridad Social desde mediados de 2013, de los que solo 900 son trabajadores por cuenta propia. Un avance muy corto que no compensa ni de lejos el retroceso sufrido durante la crisis. ¿Qué está pasando? El sector apunta a dos causas que evitan que los negocios se consoliden: un crecimiento de la economía real todavía muy débil y unas ayudas públicas mal enfocadas. El resultado, el 80% de los nuevos autónomos se dan de baja de la Seguridad Social una vez agotados los incentivos en forma de tarifa plana, que duran entre uno y dos años.

Así lo remarca Silvia Martínez, secretaria general de UPTA-Euskadi, quien reclama un cambio de orientación en las ayudas al emprendimiento para evitar fugas de dinero público “a fondo perdido”. “Emprender requiere conocimientos. La gente se lanza a la aventura porque tiene una situación personal complicada y lo ve como una salida pero eso no suele salir bien. Ahí están los datos”, dice Martínez en referencia al escaso porcentaje de emprendedores que continúa con el proyecto pasados los dos años que dura como máximo la tarifa plana en el pago a la Seguridad Social -la cotización es de 50 euros para nuevos autónomos durante un año y hay descuentos del 50% y del 30% en los 12 meses siguientes-. El fracaso, en muchos casos, hunde sus raíces en la falta de mercado. Los sueldos no suben, denuncia Martínez, y el consumo no crece. En sectores estacionales como la hostelería o el comercio sí repunta el número de autónomos en periodos concretos, pero son empleos que tampoco se consolidan. “Empieza a ser general que la hostelería, sobre todo grandes hoteles y restaurantes, obligue a sus trabajadores a hacerse autónomos”, señala la dirigente de UPTA.

El fraude en la contratación a través de falsos autónomos sirvió para que el colectivo creciera en los primeros compases de la recuperación, pero el tiempo ha devuelto el volumen de trabajadores por cuenta propia de nuevo al punto de partida. En cifras, en Euskadi hay 172.379 autónomos inscritos en la Seguridad Social, 889 más que en septiembre de 2013, cuando el mercado laboral vasco tocó fondo. Desde entonces se han recuperado 80.000 cotizantes en la CAV, por tanto poco más de uno de cada cien puestos recuperados en los últimos años corresponde a empleo por cuenta propia. En relación a julio de 2008, cuando el empleo estaba en máximos, se han perdido unos 17.000 autónomos.

La Asociación de Autónomos de Euskadi ABAT sitúa en el 66% el porcentaje de fracaso en el emprendimiento. Es decir, dos de cada tres proyectos bajan la persiana porque la caja no da para más. Como razones subrayan “la precariedad” a la que se han visto abocados por la bajada de la demanda o la “competencia brutal” tanto entre profesionales y pequeños comercios como con grandes multinacionales y plataformas online. “Falta apoyo al emprendimiento a modo de orientación durante el inicio de la actividad por un tiempo suficiente para asentar su viabilidad”, señala el presidente de ABAT, Andrés Martín, que expone que ya ha trasladado esta preocupación a las principales administraciones.

En cuanto al volumen de autónomos adscritos a la Seguridad Social, hay elementos que “maquillan” las cifras. Martín cita la “bolsa de altas” que forman personas cercanas a la edad de jubilación y sin empleo que quieren seguir aportando para el día de su retiro o las altas de inmigrantes que al acogerse a la tarifa plana a la Seguridad Social consiguen el permiso de residencia, explica el presidente de ABAT. “Y el número se reduciría aun más si aflorara la bolsa de falsos autónomos”, coincide Martín.

Respecto a las soluciones, cree que “hay que dar una vuelta a cómo y dónde van direccionados los estímulos públicos, ya que tan importante como lo económico es la orientación y el seguimiento”, sobre todo en el arranque. “La cantidad y complejidad de trámites burocráticos y sus costes no animan a dar el paso. Hoy día la primera actuación de un emprendedor incluso antes de serlo es contratar una gestoría, con eso creo que se entiende todo”, remata Martín.

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