Desde la Avenida de Tolosa

La ‘caoplejidad’ política

Por Adolfo Roldán - Domingo, 27 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

La caoplejidad es una amalgama de caos y complejidad. En 1987, el escritor, periodista, y biógrafo neoyorkino, James Gleick, introdujo este concepto en su obra Caos: La creación de una ciencia, en el que destaca que la mayoría de los fenómenos que se producen en el mundo son impredecibles. La manifestación más famosa de este fenómeno es el llamado efecto mariposa, según el cual una mariposa que agite sus alas en Medio Oeste de Estados Unidos puede desencadenar una serie de fenómenos que culminen en un monzón en el Lejano Oriente. Hay dos maneras de analizar la situación política española. La primera y más frecuente es registrar aisladamente los hechos que suceden en el día a día del devenir publico y sus consecuencias directas. El otro más complejo y por tanto más controvertido, es una visión inversa en la que se analiza primero el todo acaecido en un determinado período de tiempo, y luego se definen y explicitan sus puntos críticos. La primera visión es propia de los medios de comunicación, mucho más caótica, limitada en el espacio y en el tiempo, y por tanto predispuesta a posibles errores de precipitación. La segunda se somete a un rigor más científico, en el que se prescinde de lo accesorio y se subraya la complejidad de lo fundamental, con sus derivadas fenómenicas en ocasiones debidas a causas impredecibles. Las masivas manifestaciones en Catalunya, la jornada electoral ilegal del 1-O, la jornada legal del 21-D, las sesiones de investidura fallida, la fuga del President y los consellers a Bruselas, los encarcelamientos, las interferencias judiciales en política evidenciadas por los tribunales europeos, son hechos importantes, pero solo puntuales. Lo mismo ocurre con la sentencia del caso Gürtel y la moción de censura de Pedro Sánchez. Un visión más caopléjica de la política española, nos muestra que la Transición y la Constitución fueron solo soluciones parciales, que han quedado desfasadas. Las demandas de la sociedad actual exigen cambios más fundamentales y no simples parches.