Con la venia

Es la política, amigo

Por Pablo Muñoz - Domingo, 27 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

ya sé que las comparaciones suelen ser odiosas y que en este caso es necesario salvar las distancias, pero aquella ocurrencia, aquella salida por peteneras de Rodrigo Rato puede aplicarse por analogía a lo ocurrido con la aprobación de los presupuestos. “¿Esto es un saqueo? No, es el mercado, amigo”, dijo para justificar la estafa de las tarjetas black del caso Bankia. En pleno chaparrón contra el apoyo de los cinco votos del PNV para que se aprobasen las cuentas de Rajoy, el incumplimiento del compromiso de no aprobarlos mientras se mantuviese el artículo 155, el aval a los presupuestos del partido más corrupto de Europa, el sostenimiento del Gobierno más antisocial jamás conocido, ¿es una traición? ¿Es una perversa complicidad? ¿Es una cobarde claudicación? Es la política, amigo. La política, que justifica deslealtades, ignora incoherencias, tolera mudanzas y disculpa tropelías. Es la política, amigo, que origina extraños compañeros de cama.

Esta constatación de las inmensas tragaderas de la política es la única razón válida para entender que el PNV se haya arriesgado a unir sus votos a las cuentas de un Gobierno como el español, a sabiendas que iba a caerle la del pulpo. Empeñar la palabra es un concepto casi medieval, excesivamente arriesgado para vincularlo a la voluble naturaleza de la política, y más todavía cuando el destino del empeño no está en la mano de quien afronta ese compromiso.

El PNV ha corrido el riesgo de vincular su apoyo a los presupuestos a la retirada del artículo 155, y lo vino pregonando desde antes incluso de comenzar las negociaciones sobre las cuentas y así lo vinieron anunciando los más altos dirigentes del partido jeltzale. Luego, a la hora de la verdad, vigente aún la intervención de la autonomía catalana, el PNV puso en la balanza como logros más importantes por una parte los beneficios de la estabilidad institucional, la inversión estatal de más de 500 millones, el aumento al 1,6% de las pensiones como medalla arrancada al Gobierno;y en el otro platillo de la balanza, el chaparrón de críticas que le iban a caer, el coste de imagen y el posible desgaste electoral. El PNV decidió apoyar las cuentas. Es la política, amigo.

También es la política, amigo, la entrada a saco contra esa especie de perjurio que para partidos adversarios ha supuesto el voto favorable del PNV. En su descargo, habrá que reconocer que los dirigentes independentistas catalanes se lo han puesto muy difícil con sus erráticas decisiones, tan irrevocables como revocadas. La proclamación solemne de la república independiente de Catalunya duró un suspiro, se aceptó la intervención a saco del 155 participando en unas elecciones convocadas por un Gobierno ajeno, Puigdemont fue elegido como presidente que nunca presidió, y se fueron tragando una a una las imposiciones judiciales que impidieron cuantas propuestas de president se iban decidiendo: ni Jordi Sánchez, ni Jordi Turull… Había que mantener el tipo del procès, aun favoreciendo el avasallamiento que supone el 155 y retrasando la recuperación de las instituciones propias hasta el límite. También esta obstinación por mantener el tipo es la política, amigo. El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, dejó entrever que conocía una decisión que dijo estar al caer: el nombramiento de un Govern homologable, sin impedimentos legales. La verdad es que hubiera sido un solemne ridículo no apoyar las cuentas en cumplimiento de la palabra dada, y encontrarse una semana después con el 155 en el cajón.

En cualquier caso, meses antes de que el PNV se retratase en el pleno de los presupuestos, Bildu y Elkarrekin Podemos ya habían mordido el hueso y llevan tiempo acusando a los jeltzales del pecado nefando aún no cometido. Lógicamente, es la política, amigo, ahora van a intensificar las críticas y en ello seguirán hasta las próximas elecciones y seguirán exigiendo al PNV al mismo tiempo que no apoye los presupuestos y que gestione con Rajoy cambios en la política penitenciaria. Claro que muy probablemente el PNV ya ha dado por amortizado el coste y esperará a que escampe.

En realidad, no está Podemos para demandar coherencias tal como anda el patio del chalet. Y EH Bildu, que va a rebuscar en su libro de estilo los improperios contra el partido que sustenta al Gobierno más corrupto y que, por lo mismo, también es un partido corrupto, el mismo día que el PNV corrupto apoyaba los presupuestos EH Bildu firmaba con los jeltzales el preámbulo de la Ponencia de Autogobierno. Es la política, amigo.

Y a medida que se acababa el tiempo, ante la posibilidad de que un rechazo a los presupuestos provocase elecciones anticipadas, espantados ante la posibilidad de que Rivera arrasase, tanto el PSOE como Podemos esperaban temblando que los cinco votos del PNV salvasen a Rajoy. Es la política, amigo.

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