Opinión

Ojo con las mociones de censura

Por Mikel Arana - Sábado, 26 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

imagino los sudores fríos de Pedro Sánchez mientras, cuando al hilo de la sentencia del caso Gürtel, se iban sucediendo los comentarios, cada vez más audibles, sobre la necesidad de plantear una moción de censura para desalojar al PP de la Moncloa, y qué decir ya al registrarla.

Lo cierto es que la idea de la moción de censura por atractiva que le pueda resultar a Pedro Sánchez puede ser un caramelo envenenado que acabe por enterrar todas sus aspiraciones políticas, por segunda vez.

Como es sabido, una moción de censura, al contrario que una cuestión de confianza, no se gana solo con votar en contra del gobierno en activo, sino que es necesario proponer una alternativa y que la mayoría de la Cámara vote a favor de esa alternativa. Es decir, cuando Pedro Sánchez presente la moción de censura, si la gana, se convertirá en el presidente del Gobierno español.

En principio no parece un mal plan, claro, lo que no ganas en las urnas te lo llevas gracias a la denuncia de la corrupción. Pero claro, las cosas no son tan sencillas. Porque una cosa es que todo el Parlamento pueda estar en contra de la corrupción del PP, menos el PP, claro, y otra muy distinta que sean capaces de ponerse de acuerdo a favor de algo.

Así pues, la primera decisión de Sánchez será la de decidir si quiere una moción para convocar elecciones o una moción para agotar la legislatura, y cualquiera de las dos alternativas tiene grandes riesgos.

Si opta por la moción para convocar elecciones con el respaldo de toda la oposición, nadie le va a reconocer el mérito y es muy fácil que sea Ciudadanos quien se acabe presentando como azote contra la corrupción y alcance unos porcentajes de voto ahora mismo inimaginables como consecuencia de la fuga en masa de voto del PP hacia la sigla naranja.

Por su parte, si la aspiración del Sánchez es presentar la moción para agotar la legislatura debe elegir socios, y aquí las cosas se complican, aún más si cabe, puesto que solo tiene dos opciones: el trío español o todos menos C’s.

Si elige a Rivera e Iglesias como aliados de la moción, va a tener un verdadero problema para poder gobernar, ya que aún en el caso de que pudiera gobernar en solitario y en minoría, su primer reto sería el presupuestario. No podemos olvidar que los Presupuestos recién aprobados tienen el voto favorable de Ciudadanos, pero el voto contrario del propio PSOE y Podemos, así que no parece fácil que los tres se pongan de acuerdo en otras cuentas diferentes. Y gobernar con las cuentas del PP es un harakiri político.

Por su parte, si opta por la opción sin Ciudadanos, esto es, el propio PSOE, Podemos, los nacionalistas vascos y catalanes y todo el grupo mixto, ¿cómo va a gestionar, para empezar, el conflicto político catalán, que ahora mismo es el elemento central de la política hispana?

Otra cosa es que Sánchez, bien asesorado, haya decidido presentar la moción de censura para volver al escenario político del que estaba prácticamente desaparecido y además poner en un brete a Ciudadanos, obligando a Rivera a elegir entre el mantenimiento de la corrupción o la inestabilidad política. No parece que, como ya hiciera en Murcia o Madrid, el partido naranja esta vez se pueda ir de rositas sustituyendo a Rajoy.

En cualquier caso, lo que es evidente es que las mociones de censura son herramientas políticas muy peligrosas y que nunca se sabe cómo pueden acabar, y si no que se lo pregunten a Hernández Mancha.