Mirar hacia otro lado

Ébola ayer, hoy y mañana

Por Mikel Mancisidor - Sábado, 26 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Seguro que ustedes recuerdan el brote de ébola de los años 2014 y 2015 en África Occidental. Afectó de forma especialmente agresiva a Guinea, Liberia y Sierra Leona. Murieron, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 11.323 personas. Aquel brote supuso un enorme reto para los sistemas sanitarios de la zona, totalmente desbordados, y para la comunidad internacional. En torno a aquella crisis tuvimos que tratar con diversos dilemas y problemas sobre la relación entre la pobreza y la seguridad global;o entre las prácticas culturales y las exigencias derivadas de los conocimientos científicos.

Seguramente, por aquello de la cercanía (geográfica y cultural), recordaremos con viveza los casos de los sacerdotes repatriados o de la enfermera contagiada en Madrid. Recordaremos la crisis social, más que sanitaria, en nuestro país: la histeria de algunos medios, el amarillismo de otros. Recordaremos los dos sacerdotes muertos al haber sido contagiados en labores sanitarias y humanitarias sobre el terreno. Recordaremos tal vez alguna polémica miserable sobre los gastos de esas repatriaciones. Si me aprietan, y sin cinismo alguno (bien traída, por su etimología, esta palabra), apuesto a que nos acordaremos también del perro de la enfermera contagiada, de nombre Excalibur, que las autoridades decidieron sacrificar para evitar riesgos en un momento muy delicado. La enfermera, por cierto, demandó a la Comunidad de Madrid solicitando una indemnización de 150.000 euros por daños morales, que fue desestimada.

Pues bien, de nuevo hay un brote de ébola en África. Esta vez en la República Democrática del Congo. Un país entre los de menor Desarrollo Humano del mundo, el 176 de 188 en el listado o Índice de Desarrollo Humano, con una esperanza de vida que no llega a los 60 años.

De momento hay una treintena de casos identificados y 8 muertos. A pesar de que, según las últimas informaciones, el brote habría llegado ya a algún centro urbano, se está aún a tiempo de controlarlo y evitar su extensión. Los medios sanitarios de la zona son escasos, pero ya hay sobre el terreno desplegados recursos de respuesta rápida de la OMS y de ONGs como Médicos Sin Fronteras, organización esta última de importancia capital en este tipo de casos (sí, tu ayuda sirve, y mucho).

Esperemos que todos hayamos aprendido en estos últimos años lo suficiente para conseguir que este brote se elimine en breve. Una prioridad clara y mínima es que no se extienda a otros países de la zona. Ya se está trabajando a ese fin en países como la República Centroafricana, Angola, Burundi, Ruanda, Sudán del Sur, Tanzania, Zambia o Uganda.

Será entonces, una vez pasada la crisis, momento de recordar de nuevo que el ébola, como tantas otras crisis sanitarias de la zona, tiene su raíz o la razón de su transmisión, propagación, extensión o agravamiento en la pobreza, la falta de higiene y recursos, la falta de formación y educación. Ahora necesitamos respuestas de emergencia, pero mañana, como ayer, necesitaremos desarrollo humano, derechos humanos, formación, investigación y divulgación científica, educación y prevención: es decir, salud social y salud humana.