Iñigo Martínez Defensa del athletic

“Aperribay no hizo nada para retenerme”

Su salida de la Real se convirtió en la bomba más inesperada y dolorosa del año. En la primera entrevista que concede a un medio, Iñigo Martínez explica su versión sobre lo sucedido y los motivos por los que ya no quería seguir en el club txuri-urdin.

Una entrevista de Mikel Recalde - Viernes, 25 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Bilbao - ¿Por qué habla ahora?

-Sobre todo porque en su día, cuando salí de la Real no pude dar ninguna entrevista, ni rueda de prensa para despedirme de esa afición que durante tantos años me animó y me apoyó. Quiero de una vez por todas hablar, dar mi opinión y que la gente escuche a las dos partes, porque se han dicho muchas mentiras.

¿Cuál es su punto de partida?

-En la última renovación costó firmar, que tomaran la decisión de darme lo que me correspondía en ese momento y, quieras o no, uno empieza a perder esa confianza. Después de muchos años jugándolo todo con todos los entrenadores, que esté día a día, que no me pierda ningún partido, que acumule no sé cuántos encuentros a mis espaldas con pocos años y comprobar que no te están dando lo que te deberían dar y te lo discuten... Al final decidí renovar, llegamos a un acuerdo. Ahí se cruzó el Athletic por primera vez, aunque Laporte renovó ese año. No tuvo nada que ver. Eran temas independientes. El Athletic quiso ficharme, pero llegamos a un acuerdo con la Real. Puedo decir que en ese momento me podía haber ido tranquilamente, pero al final vi que lo que me daban correspondía a esos años que llevaba ya de recorrido, a los partidos que había jugado, al peso en el equipo y por eso llegamos a un acuerdo en el que me sentí muy bien valorado por parte del club. En ese momento, además, mi cabeza y mi corazón me decían que debía seguir en la Real, era el equipo en el que quería estar y que mejor que allí no iba a estar en ningún sitio.

Pero usted no quiso subir la cláusula.

-La Real intentó subirla, pero nosotros la mantuvimos. Tampoco presionamos para bajarla. Quedaban ocho meses para terminar mi contrato y hubiera sido muy fácil presionar para que me bajaran la cláusula y, quieras o no, a la Real no le hubiera quedado otra que apechugar por haber esperado y haber negociado tanto. Todo lo contrario, yo en lo que incidí fue en que se mantuviera la cláusula porque lo que siempre he defendido es que quería decidir yo, y no estar a expensas de una cláusula que me impidiera en algún momento salir de la Real si no estaba contento o quería cambiar de aires.

¿Aperribay le llegó a señalar que si llegaban ofertas lo hablarían?

-Yo sabía perfectamente que la única manera de salir de la Real era pagando la cláusula. Asumí que se mantenía y por supuesto que yo no fui en ningún momento adonde el presidente para comentarle: Estoy cansado, aquí ha terminado mi etapa, inténtame sacar y colocarme en otro equipo por menos de 30 millones. Jamás ha escuchado el presidente o cualquiera de los dirigentes que me traspasaran por menos de esa cantidad. Habíamos tenido contactos con otros clubes como el Inter y la Roma, para marcharnos. La idea siempre fue que, si algún día nos íbamos, sería dejando dinero.

El verano pasado ya había cambiado el chip.

-Hubo otros años que se interesaron equipos y por mi edad, mi currículum... veía que era el momento de probar en otro club y aspirar a otras cosas o vivir otras experiencias. Llegó el Barcelona con mucho interés, aunque luego por circunstancias no pudo ser. Pero insisto en que yo no dije en ningún momento que me bajaran la cláusula. Yo estaba dispuesto a dejar los 30 millones, nunca menos. Que quede claro. Pasaron cosas que hicieron que poco a poco empieces a perder la relación. Y cuando uno va distanciándose con el presidente y los dirigentes, y ve cómo disminuye la ilusión por el club, te dices: ¿Qué hago aquí si mi relación no es buena y va en picado?

¿Aperribay le cerró la puerta de salida?

-Por supuesto. Y por esa parte me sentí dolido, porque siempre ha sido un presidente que ha dicho que él estaría dispuesto a negociar con cualquier equipo, pero a la hora de la verdad no cumplió su palabra e hizo todo lo contrario. Intentó disuadir al presidente del Barcelona para que no me fichara, como reconoció a mi entorno. Incumplió su palabra, intentó evitar todo ese tipo de cosas para que no me marchara de la Real y a un jugador eso le molesta. Yo estuve contento en la Real durante muchos años, pero sabían perfectamente que era una edad clave para pegar el salto y que ese era un tren que solo pasa una vez en la vida. Sí que me molestó que me cerraran las puertas.

Se quedó dolido e incluso sus lesiones levantan sospechas.

-Los futbolistas estamos acostumbrados a que la gente hable, convivimos con eso y es parte del fútbol. Pero por supuesto que veo pasar esas cosas, pasa el tren, tus jefes te cierran puertas y luego, ¿tengo que estar aquí el resto de la temporada con buena cara? Es normal que cualquier jugador se quede tocado, se vaya apagando y cuando no está del todo a gusto y no confía en la gente que creía que podías confiar, lo lógico es que se apague. Y así fue el año. El vestuario me ayudaba y mi compromiso en el verde siempre fue del 100% y eso nadie lo puede negar, ni mis compañeros ni ningún entrenador. Cuando he estado en la Real, he estado al máximo, incluso estando lesionado, jugando infiltrado. Pudiendo descansar, siempre le he dicho al míster que quería jugar. Nunca me he tirado del barco, nunca he fingido una lesión. Siempre he querido jugar y aportar todo lo que tenía en ese momento para la Real.

Empieza la temporada y aparece el City.

-Más de lo mismo. Ves que se interesan mucho, que dan el ok, pero pasan cosas raras. De darte el ok al cabo de poco te dicen que no, que se queda en nada, que se congela. Ya vienes mosqueado y te preguntas ¿Será casualidad? Pues no, no era ninguna casualidad.

¿Y a qué lo atribuye?

-Lo mismo que pasó con el Barcelona, parecido. Si antes venía ya tocado, eso me remató. Con una diferencia. El no del Barcelona no fue por un tema de la Real, aunque lo intentara, sino por un tema interno del Barça. En cambio aquí, la no consideración por parte del City fue motivada al 100% por algún estamento de la Real que prefiero no comentar.

Se va Laporte y todos sabíamos que iba a aparecer al Athletic...

-Todos menos el presidente. Llevaban ya semanas hablando de ese tema. Incluso yo, que soy muy poco de leer la prensa, lo leía. Se hablaba de esa posibilidad y parece que el único que se quedó sorprendido fue Aperribay. A última hora nos tocaron la puerta, pero yo tenía que tomar una decisión y, cuando llevas ya tiempo que no estás a gusto y sientes que la confianza de los dirigentes estaba bajo sospecha... Además ya estaba desmotivado, aunque en el campo intentaba dar todo lo que tenía. Pero ya no era el de antes, ya estaba agotado, cansado, veía que había terminado mi etapa en la Real y pensé mucho el venir al Athletic y dar un cambio de todo en mi vida. Creo que en ese momento era lo que tenía que hacer porque me salía así y porque veía que para mí y mi familia, porque no era solo yo, toda mi familia me veía sufrir. Lo mejor para mí era salir de la Real, dejar un buen colchón y cambiar de aires para volver a tener esa ilusión por jugar al fútbol e ir cada día a entrenar.

La oferta la calificaron de ‘irrechazable'.

-Por supuesto. Económicamente era de primer nivel, como de un Madrid o Barcelona. Por lo menos el doble de lo que cobraba en la Real.

¿Se fue por dinero?

-Ahí es cuando la gente no se da cuenta de todo lo que había pasado hasta entonces. Es fácil hablar sin saber nada de todas estas cosas. Por eso era el momento de dar esta entrevista, de que hablara, de que dijera lo que pensaba y dijera la verdad para que la gente y yo podamos quedarnos tranquilos. Después de escuchar a las dos partes, cada uno pensará de una forma, me creerá o creerá a cualquiera de los dos, pero era por eso, para quedarme tranquilo y soltar mi verdad. Jamás hemos presionado a la Real para salir a un club más grande negociando la cláusula. Sabíamos que ocho meses después de firmar la renovación nos quedábamos libres, con lo cual podíamos negociar con cualquier club con la carta de libertad, consiguiendo una prima de fichaje. Si nuestro objetivo fuese el dinero, solo teníamos que esperar un poco. Aquí ratificamos que nuestro objetivo fue siempre salir dejando una suma importante en la Real. No fue cuestión de dinero. Además, la trayectoria anterior lo avala. Si llega a ser por dinero, yo esos ocho meses aguanto el chaparrón, porque hubiera sido mucho menos chaparrón que esto, y luego me hubiese ido a cualquier otro equipo que me paguen el triple y llevarme una prima increíble. Y que conste que tampoco estaba pensando ni queriendo ninguna subida.

Aperribay le volvió a decepcionar...

-Por supuesto. Mi percepción en ese momento fue que o se está haciendo el loco o no sé, no entraba en mi cabeza. Llamaba a mi entorno como si nada, sabiendo lo que podía pasar y parecía que era el único que no se enteraba o no se quería enterar. Y una vez más me llevé una decepción porque vi que no ponía nada de su parte para decir, quedamos mañana mismo para hablar. Si tanto me aprecias y tanto me estás diciendo que no te vayas, que eres un pilar de la Real... Las palabras se las lleva el viento y no hizo nada. O se hizo el loco, o no se quiso enterar. Pero fue otra patada en el culo, porque vi que no hacía nada para retenerme en la Real.

En su último partido contra el Vila-real pidió a sus compañeros que firmaran su camiseta.

-Hasta entonces no habíamos tenido ningún contacto con el Athletic, pero pensaba que podía pasar en cualquier momento y más viendo mi situación. Yo me paraba a pensar y me decía: ¿Te merece la pena estar aquí que no estás del todo contento? Analizas que pasan los años, que la última renovación no fue sencilla, que no te están valorando del todo, haces una serie de peticiones que no son atendidas...

¿Cree que el trato de Aperribay con usted era distinto al que tenía con compañeros suyos?

-Yo veía que conmigo era totalmente diferente, incluso llevando más años que otros. Asumes ese tipo de cosas y llega un momento en el que tienes que tomar una decisión. Si sumas todo eso, piensas si te merece la pena quedarte con esta gente que no te está valorando del todo, estando a disgusto, llegar a casa después de un partido y tener bronca con mi familia por eso y lo otro. Pues no me merecía la pena. Y tuve que tomar una decisión que fue la adecuada y la correcta no solo para mí, sino para todos. Porque quedarme en la Real en ese momento hubiese sido peor para todos. Más desgaste para mí y también para el vestuario y el club. Incluso analizamos en qué situación se quedaba la Real. Sabíamos que dejábamos detrás a tres grandes centrales como Llorente, Navas y Elustondo. Ya se había comentado anteriormente que Llorente había llegado porque pensaban que un día podía marcharme. No es cierto que dejase un hueco insalvable, cuando la propia Real se había preocupado de prever esa circunstancia.

Tomó la decisión sin llamar a sus compañeros.

-Tuve que tomar la decisión de un día para otro. Toda la semana se estaba rumoreando sobre el tema pero nadie me preguntó. Tampoco hubo tiempo de hablar con ellos ni de informarles.

¿Le hubiese gustado comentarlo con ellos?

-Por supuesto. Claro que sí. Creo que la decisión ya la llevaba tomada. Cuando me ofrecieron ese contrato, al que no se le podía decir que no, yo estaba cansado. Iba a Zubieta y decía, puf, otro día. Se me estaba haciendo eterno. Por supuesto que me hubiera gustado hablar con la gente que más quería en ese momento, que eran la plantilla, los capitanes y los que más me importaban. Pero son cosas que pasan. No tuve tiempo y sí que después de tomar la decisión estuve hablando un rato con Xabi (Prieto), me llamó Asier (Illarramendi) también y les comenté el tema. Me entendieron, porque ya sabían que existía la posibilidad y que yo no estaba a gusto. En el día a día veían que no estaba siendo del todo feliz, y cuando pasa eso tienes que dejar al lado todo eso, buscar tu camino.

¿Cómo fue la despedida en Zubieta?

-Me despedí de todos en Zubieta. Fueron momentos duros, lo pasé fatal. No fue nada fácil hablar delante de mis compañeros, porque llevaba muchos años allí, tenía muchas vivencias con ellos y dejaba todo eso a un lado. Todo lo que habló la gente de que hubo jaleo y malos rollos es mentira. Jamás he tenido ningún mal rollo con ningún compañero. En ese momento no sucedió nada de lo que comentaron. Me reuní con toda la plantilla y el único que habló por el grupo fue Txarly (Martínez), a quien al cabo de algunas semanas le agradecí el detalle, porque me lo esperaba de otros y no de él. Pero me llegaron sus palabras y le estaré agradecido.

Se fue con la capucha puesta, escondido...

-Sabía lo que me esperaba. Lo que no quería era aparecer con mala cara porque justo fue el momento de despedirme y coger el coche. No quería aparecer ni llorando ni con esa cara. Me puse la capucha y ya está.

¿Se llevó sus cosas o las mandó ir a buscar?

-No he escuchado nada de eso. Tampoco tenía muchas cosas allí. Las cogí y después del partido le pedí a Mitxelo que me metiera en una bolsa mis espinilleras y mis botas, las que utilicé allí. Y al día siguiente, les llevé una camiseta de la Real para que me la firmasen y ya está.

Su año estaba siendo malo.

-No estuve al nivel. No me ayudaron las lesiones tampoco. Pero más bien es que la cabeza no estaba allí y el rendimiento va con eso. Pero no solo yo. Muchos de mis compañeros no jugaban a su nivel y por eso estábamos donde estábamos. Pero yo soy responsable.

Enero además fue terrible para la Real.

-Entonces fue cuando pensé: Al inicio de temporada, cuando vinieron otros equipos, no me dejaron marchar o intentaron cerrarme las puertas para que no me marchara. Ahora llega el invierno y... Nunca iba a ser un buen momento. También me decían que esperara al final de temporada. No podía hacerlo porque yo no sé con qué me voy a encontrar. Ahora me vendrían con que con Olabe iba a empezar un nuevo proyecto ilusionante y dirían que tampoco es buen momento para salir.

¡Usted sabía de sobra que nada escuece más en la Real y su gente que cruzar la A-8!

-Por supuesto. Tomé la decisión con todas las consecuencias. Era y soy consciente. Irte al equipo del otro lado, cruzar la A-8, puedo entender que les afecte y les duela, pero hay que decir que no me he ido gratis. Soy defensa, vengo de casa, dejo una cantidad muy importante. Otros jugadores se han ido a equipos más importantes gratis y les han hecho la ola. Y han salido por la puerta grande. Y que yo por irme al Athletic salga así tampoco me parece lo correcto. Después de casi siete temporadas y 200 y pico partidos. Pero bueno, al final cada uno opina. Hay que respetar y ya está.

Pero usted se marchó por la puerta de atrás casi sin despedirse de la afición.

-No, eso no fue así. Nosotros pedimos permiso al Athletic para aprovechar el día siguiente, martes, y despedirnos convenientemente en Donostia. Luego ya viajaríamos a Bilbao el miércoles. El mismo lunes a las diez de la noche nos pusimos en contacto con el departamento de comunicación de la Real para comunicarle que queríamos ofrecer una rueda de prensa. Al estilo de lo que hizo Illarramendi. Eso era lo ideal. Quería despedirme de la gente que siempre me había apoyado hasta entonces, dar la cara y ofrecer mis explicaciones. Responder a todas las preguntas. Siempre he dado la cara, nunca me he escondido. Nos pasamos un día esperando. Nos comentaron que ya nos contestarían.

Pero se fue sin rueda de prensa...

-Sí, me despedí de mis compañeros. Me reuní con mi gente en Donostia a la espera de una respuesta de la Real. No me decían nada, y el Athletic nos estaba apremiando porque querían que jugase ya ese fin de semana en Girona, como así fue. A eso de las 13.30 horas, sin respuesta, entendimos que no nos iban a dejar dar la rueda de prensa, que era un no rotundo, por lo que, como ellos querían presentarme ya, les llamamos y nos fuimos. Media hora después de que el Athletic lo anunciara, nos escribió la Real para decirnos que sí, que la podíamos hacer. Lo hicieron para quedar bien, si no no tiene ni pies ni cabeza el no respondernos nada. Muchos jugadores han dicho adiós así, como mi amigo Asier. Encima, Aperribay convocó una rueda de prensa a la misma hora y dijo que no entendía por qué no me había despedido en Donostia. Me puso a los pies de los caballos.

Ya con usted en Bilbao, aparece la versión de Aperribay más rabiosa.

-Sabiendo que todo el mundo estaba pendiente de que podía marcharse, no hizo ni el menor guiño para tratar de impedirlo o pararlo. Y luego se mostró superdolido y supersorprendido. Ante esa reacción, los sorprendidos fuimos nosotros. Su actitud hasta entonces no estaba siendo la que creíamos correcta. No estaba haciendo nada para hacerme cambiar mi forma de pensar o el chip. Todo lo contrario. Lo estaba dejando pasar todo y era lo peor que podía hacer. Aperribay era plenamente consciente de mi situación desde meses antes de mi marcha. Esto no le cayó de repente, porque tuvimos muchas conversaciones sobre estos temas.

Adopta unas decisiones duras, como la de poder cambiar su nombre de las camisetas.

-Infantiles. Lo de las camisetas me molestó porque solo se ha hecho conmigo. Otros han salido y ni se les ha pasado por la cabeza.

-¿Cree que reaccionó así porque se podía sentir un poco responsable?

-Eso solo lo puede contestar él. Tampoco se ha contado que yo por contrato tenía la posibilidad de pedir factura, lo que sería un traspaso, en lugar de que el equipo que me quisiera pagara la cláusula. El Athletic nos consultó cómo queríamos hacerlo y, como sabíamos que quedaba poco para el cierre de mercado, les dijimos que ejecutaran la cláusula para que la Real tuviera un mes para fichar. Como hizo luego con Moyá.

El enarbolar ahora que siempre ha sido del Athletic ha escocido en la Real y su entorno.

-No creo que eso sea difícil de entender. Yo ya dije en varias entrevistas cuando estaba en la Real que de pequeño era del Athletic y no pasó nada. Además no me he ido al Athletic por esto. Yo podía estar jugando en varios equipos diferentes. Soy vizcaino, de un pueblo como Ondarroa en el que un 95% son del Athletic y mi familia también, lo cual sí es un plus. Otro tema es que a mí me fichó la Real de muy txiki, le estoy muy agradecido, siempre he dado el 100% por su camiseta, en amistosos y cualquier competición, nunca he puesto pegas. Cuando jugaba en la Real mis únicos colores eran los blanquiazules.

En su presentación dijo ‘aquí no vale con quedar en mitad de la tabla'. ¿En la Real sí?

-Se sacó de contexto. Nunca he dicho que en la Real no haya la misma ambición. En el Athletic no vale con quedar en mitad de tabla, por eso estamos ahora tan jodidos, y la afición está tan descontenta. He jugado en la Real y sé que no habrá hecho gracia acabar decimosegundos.

Irse de la Real al Athletic no parece dar ningún salto de calidad en la actualidad.

-Depende de cómo se mire. A día de hoy, quizá no sea tan poderoso como otros clubes que se han interesado por mí, por decirlo de alguna forma. Yo lo que puedo decir es que estoy muy contento y agradecido. No pensaba ser tan feliz como me siento ahora mismo. Por el trato que han tenido hacia a mí, los dirigentes, los compañeros, y la gente por la calle y en el estadio.

Voy al derbi de Anoeta. ¿Fue el día más triste de su carrera?

-Sí. A nadie le gusta ir a un campo en el que has estado toda la vida y que te reciban así, aunque sabía de antemano lo que iba a pasar. Fui tranquilo, lo tenía asumido.

No ayudó la entrevista que dio en la web del Athletic. ¿Cree que se pudo evitar?

-Igual podía haberse evitado, pero por mi parte no fue con ninguna mala intención de caldear el ambiente. Ya estaba lo suficientemente caliente para todo eso.

¿Qué fue lo que más le dolió?

-Los insultos y lo que conllevan. Que me silben, abucheen o abronquen no me importa. Pero que insulten a tu familia, veas pancartas con insultos... Salir del estadio y que me digan todas esas cosas. Gente que me había querido tanto y que de la noche a la mañana es todo lo contrario. Entiendo que estén dolidos, pero que crucen esa raya, para mí lo dice todo. Seguro que solo eran cuatro chavales, que son los que tanto dañan el fútbol hoy en día. La salida fue el peor momento, sin cámaras ya.

Alguno pensaba que se iba a borrar.

-Algún rumor ya me llegó. Esa gente no me conoce. Era imposible que me borrara. Me apetecía mucho jugar, porque además pensaba que debía estar y dar la cara. Además, a cualquier futbolista le gusta jugar un derbi, no por lo que había pasado.

Estuvo cerca del gol. ¿Lo hubiese celebrado?

-No. Yo no voy a perder nunca el respeto a la Real. Si lo he hecho en algún momento por esos chavales no ha sido con mala intención. Siempre le estaré agradecido a la Real, he salido de allí y lo ha dado todo por mí, como yo por la Real. Nunca lo celebraría, sé de dónde vengo.

¿Visitó a sus excompañeros en el vestuario?

-Antes y después del partido. Quería saludarles. Se me hizo raro entrar como visitante, también fue bonito. Estuve a gusto con ellos. Al final volví para felicitarles y despedirme y me encontré con Jokin (Aperribay). Charlamos un rato, aunque no sé si me hubiese dejado entrar si hubiéramos ganado...

En Bilbao dice que la afición de la Real solo se enfada cuando se van al Athletic. A Illarra y Griezmann también se les abroncó mucho.

-Yo viví esas situaciones y es verdad que no gustaron sus salidas. Sobre todo la de Asier, que ni yo mismo pensaba que se iba a marchar. Él también pensó que el tren solo pasa una vez y ahora está de regreso. Es capitán y la gente está encantada. El fútbol da muchas vueltas.

El Athletic ha firmado una de los peores años de su historia. ¿Se ha llegado a arrepentir?

-No, para nada. Yo ya sabía que iba a estar muy a gusto y me lo han demostrado. El año ha sido malo, pero los anteriores fueron espectaculares. Hay que reconocer las dos cosas. Ahora toca asumir que somos responsables.

Vio la despedida de Xabi Prieto y Txarly.

-Claro. Llegué a la noche a casa y lo estuve viendo con mi mujer. Les tengo mucho aprecio y da gusto ver cómo se despidieron de la afición.

Usted también pudo llegar a un reconocimiento así, porque Anoeta le adoraba.

-Un poco de pena sí siento en ese sentido. A todo el mundo le gusta salir ovacionado de un campo. Pero ahora tengo la posibilidad de irme así de San Mamés, que es lo que intentaré, el salir por la puerta grande.

Pero es que usted era hasta capitán de la Real.

-Cuando me comunicaron que iba a ser el cuarto capitán, no me sentó nada bien porque pensaba que tenía que estar más arriba. De hecho hablé con el míster y con los que tenía que hacerlo, y como veía que no habían sido nada justos conmigo en ese tema también, les dije que entendieran mi postura y que no quería ser el cuarto. Jugué un amistoso y un partido en Europa con el brazalete. Nada más. De hecho, en ese partido en el hotel me reuní con el míster y, como resultaba que no había ningún veterano en el campo, me dijo: Tienes que llevar el brazalete. Le dejé claro que no habían sido nada justos, que me había sentido fatal por la decisión. Había gente por delante que llevaba menos tiempo y menos partidos. No me gustaría entrar en detalles de nombres, pero no me gustó nada cómo eligieron el tema del capitán entre el presidente y el míster y no me parecía correcto, porque siempre he dicho que es algo que debían elegir los jugadores. Al final decidí llevar el brazalete por mis compañeros, pero estos sabían perfectamente que no estaba de acuerdo.

Xabi Prieto suele decir que "se puede ser igual de feliz quedándose en la Real".

-No tengo ninguna duda de que si me hubiesen cuidado un poco más seguiría a gusto y contento. No todo es dinero. Es no querer entender que diga que no son justos conmigo y no me siento valorado. Por eso tomé la decisión, porque creía que seguir ahí no me venía bien a mí ni a la Real.

¿Ha perdido la Real sin el carácter de Yuri Berchiche e Iñigo Martínez?

-Puede ser. Yo siempre he sido de poner carácter, incluso muchas veces habrá habido discusiones en las que he perdido las formas, pero siempre he pedido perdón. Con Yuri he tenido mil pero este verano voy a su boda. Me escribió cuando salí y yo le escribí cuando lo hizo él. Al final todo queda en nada y nos peleamos por el bien de la Real y por el bien del grupo.

A Eusebio, con quien nunca congenió, no le gustaban sus gritos.

-Ni a Eusebio ni a otra gente que solían andar por ahí. A muchos no les gustaba, no encajaban mi forma de vivir, mi forma de pensar, mi forma de decir las cosas y cuando uno no encaja choca, llegan discusiones...

¿Se sentía un poco como un vizcaino en una corte guipuzcoana?

-Pues puede ser porque aquí veo que todos son como yo, que tienen esa garra...

Se ha quedo sin opciones de Mundial después de lo sucedido. Sorprendió que no entrara ni en la prelista de 35 jugadores...

-Claro que me hacía ilusión. A quién no le hace ilusión ir a un Mundial, a qué más pretendes aspirar. No me ha perjudicado. Cuando estaba en la Real tampoco veía que tuviera muchas oportunidades de ir. Perjudicar sería si estuviera en el Barcelona y pegas el salto a un equipo menos poderoso. Pero estando en la Real o estando en el Athletic, más o menos ya me olía que era muy difícil o que tenía pocas opciones de llegar el Mundial.

¿Le gustaría que algún día pudiera normalizarse su situación en Donostia?

-Por supuesto que me encantaría. Es una de las cosas que me gusta que pasan en la NBA, una Liga que yo sigo mucho. Cuando un jugador sale y se va a otro equipo, todos le respetan a muerte y, cuando salta a la pista donde pasó cinco o años o seis antes, siempre les aplauden. Eso me encanta de la NBA, que el respeto hacia el jugador es total. Esto, desafortunadamente, a día de hoy en nuestro fútbol no existe.