El administrador de Xey pide que el concurso sea declarado “culpable”

Esta calificación judicial acarrearía consecuencias penales a los gestores de la firma de Zumaia

Viernes, 25 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Norgestión, nombrado administrador concursal de Muebles Xey en proceso de liquidación, ha solicitado al juez que el concurso de acreedores dictado en junio del año pasado sea declarado “culpable”, según comunicó ayer el sindicato ELA.

Esta calificación judicial acarrearía consecuencias penales a los gestores de esta empresa de Zumaia que tras 56 años de trayectoria tuvo que cerrar a mediados del pasado ejercicio por no poder hacer frente a una deuda de 30 millones de euros.

La dirección de Muebles Xey se enfrentaría así a penas más punitivas que si el concurso es declarado “no culpable”, lo que significaría seguir una vía civil. ELA indicó que Norgestión comparte con la central sindical abertzale su interpretación de que hubo incumplimientos por parte de los gestores que elevan su responsabilidad.

En concreto, citó que las cuentas de 2016 “no fueron firmadas por los auditores y, en consecuencia, no pueden ser contrastadas por el administrador concursal”.

En su comunicado, ELA también dirige sus críticas al Gobierno Vasco por su “actitud irresponsable y negligente” en la gestión de esta quiebra empresarial. Así, recuerda que el Ejecutivo vasco ostentaba el 33% de las acciones de Muebles Xey, donde invirtió 1,3 millones de euros desde 2013.

A pesar de su peso en el accionariado, según el sindicato abertzale “no ha investigado qué es lo que ha pasado con el dinero invertido” lo que muestra “un desinterés total” por la situación de la firma guipuzcoana.

declive Las verdaderas dimensiones del problema que acarreaba Muebles Xey comenzaron a manifestarse en 2016, cuando se procedió a una ampliación de capital y se renegociaron con los bancos las pólizas de crédito, acordándose que su vencimiento finalizaría en febrero del siguiente año, en 2017.

Cumplido el plazo, la dirección de la firma de Zumaia admitió que no podría hacer frente a estos pagos, por lo que unos meses después solicitó el concurso de acreedores.

Un mes después, en julio del mismo año y a los pocos días de que los trabajadores iniciaran una huelga indefinida, el equipo directivo anunció el cierre de la empresa, lo que significó despedir a una plantilla de 170 personas. - N.G.

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