Verbomanía

La importancia del buen ocio

Por Pablo Orlando - Jueves, 24 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 09:46h.

Ayer me decía un amiguete, cincuentón él, que su intención pasa por jubilarse a los 60 años, y que a partir de entonces solo dedicará el tiempo a su leit motiv, que se bifurca entre sus tres hijos y la arqueología.

"Viajar por España y por el mundo haciendo agujeritos en la tierra. Ya ves tú qué tontería", justificaba con sorna mientras conversábamos.

"Vive, pero sin saber si goza de su vida" concluyó con pesar el narigudo Ovidio hace ya ni sé cuantos siglos. Gozar, qué palabra tan explosiva y luminosa. Tan seria, y tan lejana de la mera excitación o el capricho acelerado que nos persuade.

Todo hombre verdadera/sinceramente alegre es en mayor medida una persona sensata;porque la felicidad, ese calambrazo que todos merecemos sentir, se halla en nuestra propia conciencia como un fluir de la respiración.

Solo la disciplina y el autoconocimiento nos permiten indagar profundamente en nosotros mismos, para así poder vivir una vida más plena y placentera.

Que el buen ocio es algo serio también lo pensaba Sir Bertrand Russell. Sin embargo, siempre hay personas que insisten en vivir como gorriones adormecidos bajo el frío.

Que cada uno busque. Que cada uno se pregunte y, después, si es posible, encuentre. Pero es importante, creo yo, y por ello insisto, aprender a cultivar las semillas de los buenos ocios, esos que como el amor y todas las cosas que nos hacen sentir bien, un día nos pueden ayudar a paliar la mayor de las catástrofes, porque son como palomas que traen la paz a nuestro pecho.