Emisión imposible

El refugio de Willy Toledo

Por Javier Arizaleta - Jueves, 24 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Willy Toledo lleva varios años siendo uno de los capacicos de lo que ocurre por aquí con la libertad de opinión. Su rueda de prensa en una iglesia de Vallecas debajo de un cristo y acompañado de Javier Bardem es toda una metáfora de lo que está ocurriendo en la tele con la censura y la autocensura a la que cada vez recurre más gente ante las consecuencias que decir lo que uno opina puede traerle. Para Willy Toledo se pide la cárcel por decir lo que piensa y por eso esa manera de escenificar en una iglesia no se sabe si es un golpe de efecto buscando la protección del templo como en los tiempos duros del franquismo llegaron a hacer algunos sindicalistas o simples disidentes con el régimen. El problema de que los ciudadanos sientan que pueden ir a chirona por decir lo que piensan entra en contradicción directa con las normas básicas de la democracia. Tras la declaración de Willy Toledo acompañado de Javier Bardem como su escudo humano internacional, convendría pararse a pensar en qué momento estamos: si a punto de regresar a momentos dictatoriales o viviendo los últimos estertores de un sistema que avanza hacia la búsqueda de la represión ideológica. Toledo tuvo una conversación en directo con Ferreras en La Sexta, en la que el presentador mentó las bondades de una democracia en la que podía expresar su opinión pero apenas pudo parar la hemorragia del actor por sentirse apartado de la cadena por sus opiniones políticas. Ferreras no supo, no quiso o no pudo poner una fecha para que el Willy Toledo pudiera aparecer en la cadena. De alguna manera quedó patente que, censura, haberla hayla. Otra cosa es que de cara a la galería los responsables de imponerla o hacerla cumplir, hagan como que silvan y miran para otro lado como que con ellos no va la cosa. Ponemos el contador en marcha. Veremos cuánto tiempo tarda Toledo en aparecer en La Sexta y no vale si la información es cuando algún juez lo envíe a la cárcel, claro .

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