Michael Jackson desafiaba la gravedad

Se inclinaba 45 grados con el cuerpo recto y sin caerse, algo muy difícil incluso con un truco

Jueves, 24 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

madrid - El movimiento de baile que Michael Jackson estrenó en 1987 en el video musical Smooth Criminal, en el que se inclinaba 45 grados hacia adelante manteniendo el cuerpo recto y sin caerse, efectivamente tenía truco y, aun así, desafiaba la gravedad y demostraba su capacidad de mover su cuerpo más allá de los límites humanos. La mayoría de los bailarines entrenados con una gran fuerza central alcanzan un máximo de 25° a 30° de flexión hacia adelante, mientras Jackson alcanzaba los 45°. Tres neurocirujanos del Instituto de Posgrado de Educación Médica e Investigación en Chandigarh, India, examinaron esa inclinación desde un punto de vista profesional. En su trabajo documentan cómo el cantante logró la inclinación antigravedad teniendo en cuenta el talento y la fuerza central, así como su inventiva y el uso de una ayuda patentada. Cuando el cuerpo se mantiene erecto, su centro de gravedad se encuentra frente a la segunda vértebra sacra. Los estudios de biomecánica sugieren que, al inclinarnos hacia adelante con un torso recto, los músculos erectores actúan como cables para soportar la columna suspendida durante el desplazamiento hacia adelante del centro de gravedad, evitando que el cuerpo caiga hacia adelante. Cuando el punto de apoyo para flexión hacia adelante se desplaza a las articulaciones del tobillo, el erector spinae pierde su capacidad de mantener el centro de gravedad y la tensión se desplaza hacia el tendón de Aquiles, lo que permite un grado muy limitado de flexión hacia adelante desde las articulaciones del tobillo, manteniendo una postura rígida y recta. Solo Michael Jackson lo lograba consiguiendo una proeza física, aun con el truco patentado. El invento consistía en un zapato especial con una ranura en el talón. La ranura triangular se enganchaba en una clavija metálica, que salía del piso del escenario en el momento justo, lo que permitía al bailarín obtener la cantidad adecuada de soporte adicional para poder inclinarse más allá de los límites fisiológicos. - E. P.