Un reto titánico

El triatleta irundarra, el año pasado en la prueba de Aranjuez. (Foto: N.G.)
Lilyo, el niño francés que llevará Javier Delgado en el Ironman del sábado. (Foto: N.G.)

javier delgado disputará el sábado en francia un ironman llevando consigo a lilyo, un niño con discapacidad de ocho años

Néstor Rodríguez - Jueves, 24 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Javier Delgado es un irundarra de 42 años conocido por la cantidad de puestos de honor que cosecha en triatlones, carreras de montaña y todo tipo de pruebas de media y larga distancia pero, sobre todo, por sus retos solidarios. En 2015 disputó cuatro Ironman con el objetivo de recaudar fondos para Jara Tomé, una niña con una enfermedad rara llamada SHUA, en 2016 disputó varias carreras para ayudar a Juneren Hegoak y en 2017 lo hizo para colaborar con la asociación Pausoka. Retos que le han “llenado” personalmente y que han servido para dar mayor visibilidad a los más necesitados.

No conforme con lo realizado hasta ahora, este año quiere dar un paso más y llevará a cabo un reto titánico. Una “locura” como dice él. Un esfuerzo solo al alcance de los elegidos física y mentalmente, ya que disputará este sábado en Hourtin (Francia) un Ironman... llevando consigo a Lilyo, un niño con discapacidad de ocho años. El propio Javier Delgado explica cómo lo hará: “El chaval irá en una barca que va atada a mí por las piernas o la cintura, luego irá enganchado a mi bicicleta con una silla especial y, por último, haré la carrera a pie empujando su silla. En todo momento iré acompañado por dos o tres personas, un poco por seguridad, o por si el chaval o yo necesitamos algo. En el maratón supongo que se unirá más gente y nos turnaremos para llevar a Lilyo”.

En total, el irundarra calcula que puede tardar “trece o catorce horas” en completar el Ironman Frenchman, que es uno de los más populares en Francia y que se disputa en la localidad de Hourtin, unos kilómetros al norte de Burdeos. “Haremos los 3,8 kilómetros nadando tranquilamente, pienso que tardaremos hora y media o así, los 180 kilómetros en bici unas seis horas y en la maratón tardaremos cuatro horas y media aproximadamente. Eso es lo que calculo, pero no sé. El tiempo es lo de menos. El Ironman empieza a las siete de la mañana, y a partir de ahí lo que tarde”.

“ilusión” La posibilidad de realizar esta extraordinaria causa solidaria surgió por medio de la organización y de la propia familia de Lilyo, tal y como cuenta Javier Delgado: “Es un Ironman que ya he disputado tres veces. La organización es brutal, de diez, y además están muy concienciados con temas solidarios, así que me conocen de mis otras participaciones. Me llamaron los organizadores y me hablaron de Lilyo, un chaval de ocho años que tiene una enfermedad que no está ni diagnosticada pero que le provoca no tener movilidad ni en los brazos ni en las piernas, y que le hace estar en silla de ruedas. Sus padres suelen ir con el chaval a pruebas deportivas y me dijeron que la ilusión tanto de Lilyo como de los padres era poder hacer un Ironman. Me dijeron que igual era una locura, pero la idea me encantó desde el principio. No sé si mucha gente ha hecho algo así;recuerdo un vídeo de un padre en Estados Unidos que lo hacía con su hijo y me pareció una pasada. Lilyo y su familia me han elegido para ser su triatleta y yo feliz”.

Delgado sabe que el reto será muy exigente, pero está preparado: “No me he preparado de una forma concreta, pero estoy acostumbrado a estas distancias. Va a ser el undécimo Ironman que voy a hacer. Me pregunto cómo será llevarle, sobre todo en el agua, que es lo que más me cuesta, pero tengo tanta ilusión que me da igual. Creo que va a ser una experiencia increíble, un pasada. Lilyo es un chaval feliz, alegre. Me parece fantástico poder ayudarle a él, a sus padres”.

El triatleta guipuzcoano, que cuenta un año más con la ayuda de la tienda Leire Sport de Irun, que le da el material para competir, afronta el Ironman “muy emocionado”: “Tengo más ilusión que en todas mis anteriores pruebas. Ni el triatlón de larga distancia que gané el año pasado en Aranjuez ni nada. Ellos también están muy ilusionados y va a ser una aventura, una experiencia que él siempre ha querido. Me parece algo grandioso. Como siempre he dicho, tengo 42 años, sigo con salud y con ganas, nunca me lesiono y si puedo aprovecharlo para ayudar un poco a los demás, pues mejor. Es el sueño de Lilyo y sus padres y espero que la prueba de maratón la acabemos muchos corredores juntos y sea una fiesta”.

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