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Bitorianatxo dice adiós hasta 2019

TRAS CINCO INTENSAS JORNADAS FESTIVAS,BERGARA CERRÓ AYER LOS PENTEKOSTESCON EL PROTAGONISMO INFANTIL Y LACOMIDA DE JUBILADOS EN SAN JOXEPE

Un reportaje de Anabel Dominguez - Miércoles, 23 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 11:35h.

Los Pentekostes se despidieron ayer hasta el año que viene. La vorágine festiva que ha inundado Bergara en las últimas cinco jornadas ya es historia. Es hora de volver a la rutina después de un atracón de fiestas que se ha caracterizado, climatológicamente hablando, por el buen tiempo. Por lo general, las temperaturas veraniegas se han sumado a las celebraciones, que han mantenido la programación sin variaciones, salvo la comida popular del lunes que congregó a sus 200 comensales bajo la carpa del patio del Seminario, ante la amenaza de tormenta.

Entre los clásicos de la vuelta a la normalidad se encuentra la exhaustiva limpieza a la que hoy se someten las calles, en especial las zonas de mayor aglomeración como es el entorno de las txoznas. Y, precisamente, al calor de los clásicos discurrieron también los últimos coletazos de los Pentekostes 2018. Hinchables y otras atracciones hicieron ayer las delicias de los más pequeños en el parque infantil que se montó en el patio del centro educativo Ipintza, mientras que la plaza San Martín se convertía en el escenario de la exhibición de las idi probak.

Guiados por Egoitz e Idoia, la pareja de bueyes Txato y Apala de José Ramón Salegi Belarreta, dos ejemplares de unos 600 kilogramos cada uno de seis y ocho años, abrieron la prueba con el arrastre de la piedra Benta-oste de 1.500 kilos que llegó desde el barrio de Elosua.

En la recta final hubo, asimismo, mariachis, el estreno de la comida que organizó el hogar del jubilado San Joxepe, partidos de pelota profesional, el concierto de Anje Duhalde en las txosnas y la escuela de recortadores. Bitorianatxo, la reina de las fiestas, dejó su trono a las 22.00, aunque para algunos la juerga se prolongó unas horas más.

SUSTO EN LAS BARRACAS El adiós de los Pentekostes da pie a hacer balance de los cinco días en los que la diversión ha campado a sus anchas. El buen ambiente y la participación han sido la nota predominante de los festejos de esta edición, que han tenido entre sus mayores reclamos el concierto de la banda vizcaína Gatibu en la noche del sábado. Un día después, el domingo, el frontón reunió a más de 500 espectadores que se dieron cita en el espectáculo de la compañía de danza Aukeran.

Por su parte, la retirada por orden del Gobierno bergararra de las pancartas colgadas en diferentes puntos de la villa ha despertado las críticas contra esta medida, que califican de “censura y ataque a la libertad de expresión”. Los responsables municipales, sin embargo, justificaron esta decisión en el “incumplimiento” de la ordenanza que regula la colocación de pancartas.

En el apartado de incidentes, además, hay que apuntar el registrado en la tarde del lunes en la atracción de feria de la olla, cuando una de sus puertas se abrió y derribó las escaleras de entrada a la barraca tras golpear fuertemente contra ellas. No hubo que lamentar heridos y, afortunadamente, todo quedó en un susto para la chavalería que en ese momento disfrutaba de una vuelta en esta atracción, que tras el suceso cerró sus puertas para ser inspeccionada. Tras el visto bueno de los técnicos, ayer reanudó su actividad con normalidad.

Los Pentekostes han escrito otro capítulo más de su historia. En este caso, el correspondiente a 2018. Ahora toca cargar las pilas para el próximo año.