Aimar Olaizola finalista del Manomanista

“Sería muy bonito ganar la final, pero no me daría más. He demostrado bastante”

Aimar Olaizola (Goizueta, 1979) tiene hambre de lana. El domingo se vestirá de colorado con la intención de reinar de nuevo en el Manomanista. Un hito

Una entrevista de Igor G. Vico Fotografía Oskar González - Miércoles, 23 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Los 38 años de Aimar Olaizola se han transformado en un leitmotiv para la final del Manomanista del domingo en el frontón Bizkaia de Bilbao. El de Goizueta afronta su décima disputa por el cetro más grande del año ante Jokin Altuna, 16 años menor. Busca su quinto título.

¿Cómo se encuentra?

-Me siento bien. Lo que está claro es que estando justo o mal no se llega a una final. Estoy con confianza. En estas semanas previas me toca seguir manteniendo el nivel. Por ahora, he realizado dos entrenamientos.

¿Está en el mejor momento de forma de toda la campaña?

-No lo sé. El Manomanista es el campeonato más exigente de todo el año. Bajo mi punto de vista, estuve bien durante el Parejas y se ha visto ahora. He llegado con confianza. Todo va por épocas. También las hay en las que a uno no le sale la pelota de mano.

De todos modos, está cuajando una gran temporada: llegó a las semifinales en el Cuatro y Medio y el Parejas y está peleando por el cetro del Manomanista.

-Estoy muy contento por ello. Siempre digo que lo más importante es dar un buen nivel durante todo el año. Estoy jugando bien y rindiendo en los compromisos de la empresa, que es importante.

Con 38 años es el pelotari más veterano del cuadro manista profesional y, en una modalidad tan dura como el Manomanista, tiene serias opciones de txapela.

-Si nos fijamos en eso, es todo un poco raro. En nuestra empresa hay otros pelotaris que son grandes figuras y que mucha gente veía como favoritos al título. Hablamos de gente como Urrutikoetxea o Bengoetxea VI, actual campeón. En mi caso, además, llevaba dos años sin llegar a esta final. El mano a mano está muy abierto. Hay bastantes pelotaris que optan a la txapela y eso es bueno.

Esta txapela del Manomanista supondría una guinda para el pastel de toda la temporada, ¿no cree?

-Siempre he dicho que veía casi imposible ganar el Manomanista y tengo cuatro txapelas. Estar en la final de nuevo, con la edad que tengo, es muy bonito. Pase lo que pase estaré satisfecho, pero, ya que he llegado hasta aquí, quiero ganar.

Hay que hacer hincapié en que será su décima final del Manomanista.

-Al principio, el que pierda estará apenado, pero tanto Jokin como yo estaremos muy a gusto. Hoy en día, con los contrarios que hay enfrente, es muy complicado llegar.

Además, es el pelotari que más partidos ha jugado en la historia del Manomanista.

-Ni lo sabía. Ni a eso ni a los títulos hago demasiado caso. Eso lo miraré más adelante. Valoro más que las txapelas el estar arriba todo el año.

Echando un vistazo a las estadísticas, hay pocos pelotaris que hayan conseguido un título del Manomanista mayores que usted, pero los hay. ¿Considera que se encuentra en una buena edad para rendir en esta disciplina?

-Últimamente ha habido pelotaris que con esta edad ni siquiera han salido a jugarlo. Llevo dos años respondiendo casi siempre lo mismo a los periodistas: cuando yo vea que no estoy para disputar el mano a mano, seré el primero en decir que no estoy para jugar. Por ejemplo, el año pasado estuve entrenando bien antes del campeonato, como siempre con Mikel (Urrutikoetxea), pero cuando jugué ante Oinatz no me salieron las cosas. Desde el principio, mi intención era jugar, pero si veía que en los entrenamientos anteriores no estaba bien iba a ser el primero en decir que no iba a participar. Al final, con los años que llevo, no tengo que demostrar nada. Además, por parte de la empresa no tengo ninguna exigencia para jugar. Yo seré el primero en decirlo. Me he visto bien y aquí está el resultado.

¿Le molesta que hagan hincapié en si va a ser su último mano a mano?

-No. También hay que ser realista y la edad está ahí. Es muy complicado jugar mano a mano con 38 o 39 años. Lo normal es que dejes las competiciones individuales antes. En mi caso, físicamente me estoy sintiendo bien, estoy aguantando bien, incluso hay contrarios que se cansan antes que yo, me recupero bien y si respondo así, jugaré. Después, será mi propio cuerpo el que me diga qué hacer.

En los dos últimos años surgieron derrotas en el campo individual y comentarios sobre la edad. Después, ha callado bocas. Esta es una de esas ocasiones.

-Siempre he sabido lo que juego, lo que puedo jugar y lo que hay que jugar. He estado tranquilo por eso. En el Parejas estoy jugando con combinaciones muy similares a las de hace diez años. Eso es buena señal. Si das ventajas, es por algo. Pero yo estoy a gusto. Lo más importante es que esté contento, dé el nivel y la empresa esté a gusto con ello.

¿Se encuentra igual de bien que la última vez que se proclamó campeón?

-Me siento bien. Ganar este tipo de partidos da confianza. En estos campeonatos lo más importante es no tener lesiones y yo estoy a gusto. Para jugar una final hay que estar bien de juego, pero, después, el día del partido es el que marca todo, ya que pueden pasar mil cosas.

Habrá una receta…

-Trabajar como siempre. Llevo 20 años entrenando igual, o parecido. Muchos pelotaris preparan específicamente un campeonato u otro. Yo no hago eso. Siempre he tratado de mantener el nivel toda la temporada, porque siempre me han tocado partidos importantes durante todo el año. Valoro mucho eso.

¿Esa hoja de ruta se busca o viene dada por las necesidades?

-No. Los cuerpos son distintos, unos aguantan más que otros. Además, me cuido bien. Siempre he mimado la alimentación y los horarios, entre otras cosas. Si quieres estar a un nivel alto muchos años, tienes que darle importancia.

¿Es muy metódico?

-Sí. Cada día más.

¿Siempre ha sido así?

-Siempre me he tomado la pelota como un trabajo, siempre he sido profesional. No hablo solo de cuando estoy vestido de blanco. Para mí, es importante lo que haces durante toda la semana. A veces, incluso, soy bastante maniático.

A la hora de la verdad llegan los frutos a esa dedicación.

-Yo creo que sí. No sé si ha sido por eso. Sí que tienes que tener unas cualidades, pero son cosas esenciales para durar tanto tiempo. Lo he tenido muy presente desde el debut.

¿Es algo que siempre ha sido habitual en la pelota a mano o únicamente en casos contados?

-Yo diría que son casos contados. Otros dirán de mí que soy un maniático. De todos modos, yo le pongo el foco a todo: los tacos, las pelotas… A todo lo que está en el entorno de la pelota le doy muchísima importancia. Veo pelotaris jóvenes que vienen al frontón y ni se han mirado los tacos los días anteriores o se los ponen en media hora. No sé, igual son tonterías, pero yo le doy importancia.

¿Cree que esta final es una de sus últimas oportunidades de ganar el Manomanista o, incluso, la última?

-De las últimas, sí, sin ninguna duda. Hay que ser realista y yo mismo lo sé. Aun así, con 30 años veía imposible ganar otra txapela.

¿Cada txapela le parecía la última?

-Sí. De todos modos, estando bien también es muy difícil llegar a una final, porque el nivel que hay es grande. Espero que no sea la última, pero sí será una de las últimas.

Si le hubieran dicho hace diez años que iba a estar aquí...

-Habría contestado que es imposible.

¿Cree que tiene más que ganar que perder?

-La final es para ganarla. No te puedes conformar. Si estás ahí, es para ganar. Sería muy bonito, pero no me daría más. He demostrado bastante.

Respecto a su rival, Jokin Altuna, ¿considera que puede ser su relevo natural en la pelota a mano?

-No lo sé. Está claro que es una de las figuras. Es uno de los pelotaris jóvenes, junto con Urrutikoetxea e Irribarria, a los que vamos a ver durante muchos años peleando por títulos.

¿Le veía en una final del mano a mano?

-Sí. Llevo dos años diciendo que, de la manera que se juega hoy en día, Jokin podía dar un gran nivel. Es un delantero que engaña, ya que parece que no tiene pegada, pero tiene un golpe rápido. Además, domina todas las posturas.

Hay 16 años de diferencia entre uno y otro...

-Aquí lo que vale es el nivel de los dos. Es bueno para la pelota.

Siendo el veterano de la empresa será el guía de los más jóvenes. ¿Quién le guía a usted?

-No sabría decir una sola persona. Los técnicos de la empresa me están ayudando mucho: Berasaluze, Beloki, Gorostiza... Pablo está colaborando conmigo en los ensayos de la final. En general, la empresa me ayuda. Que el entorno y la operadora esté contigo es importante. He dado todo por ellos. Los técnicos de antes también me ayudaron mucho en mi carrera. Salva Bergara y Roberto García Ariño estuvieron a mi lado y una parte de mis txapelas es suya.

Respecto al público, ¿se siente más querido ahora que antes?

-Siempre me he sentido muy querido, pero últimamente estoy notando más cariño. No sé si es por la edad o por qué, pero llevo año y pico en el que siento más calor. En esta final lo estoy notando, ya que mi entorno es distinto. Al final, no es lo mismo llegar a cuatro finales de Primera que a 25. He tenido pedidos de mucha gente y he solicitado más de 200 entradas. En la calle siento más cariño, pero no sé explicar el porqué.