informe Los más solos

El número de menores extranjeros crece un 70% en un año

Un total de 695 menores migrantes no acompañados estaban tutelados en Euskadi en 2017
Es la cuarta comunidad autónoma de preferencia de estos jóvenes, la mayoría marroquíes

Marta Martínez - Martes, 22 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Donostia - El número de menores migrantes no acompañados tutelados en Euskadi creció más del 70% el año pasado. Save The Children presentó ayer el informe Los más solos, en el que analiza “los fallos” en el sistema de acogida, protección e integración de este colectivo a partir de cifras oficiales. Según datos del Ministerio del Interior, un total de 695 menores se encontraban en esta situación en 2017 en Euskadi, frente a los 404 de 2016, los 321 de 2015 y los 306 de 2014 -en estos cuatro años, el incremento ha sido del 127,12%-.

Euskadi es el cuarto territorio de preferencia de los menores migrantes no acompañados, por detrás de Andalucía, Melilla y Catalunya. “Es una de las comunidades autónomas donde hay más menores tutelados y, por lo tanto, donde se registra una mayor protección por parte de las administraciones”, destaca la ONG.

En el Estado, la cifra de menores extranjeros tutelados alcanzó los 6.414, lo que supone un incremento del 60% respecto a 2016.

El colectivo más numeroso siempre ha sido el de los menores marroquíes (64,84%). En 2017, la cantidad pasó de los 2.598 de 2016 a 4.159, un aumento del 60,1%. “Si bien los niños y niñas marroquíes siempre han sido el colectivo más numeroso tutelado bajo el sistema de protección español, dicho aumento es el reflejo del agravamiento de las tensiones sociales causadas por una economía frágil, escasas oportunidades para la población y represiones a la libertad de expresión que han caracterizado el año 2017”, indica el informe.

Según explicó ayer Andrés Conde, director general de Save The Children, el 90% de los menores tutelados son hombres y destacó que el otro 10%, el de las mujeres, es “el más vulnerable”, ya que, muchas, cuando son adultas, confiesan que fueron captadas por redes de trata de seres humanos. El motivo por el que la mayoría de las niñas abandona su país de origen suele ser los malos tratos que sufren por parte de su entorno y la “vulnerabilidad de género” por su condición de migrantes, mujeres y menores también se refleja en su trayecto migratorio. Para Conde, es “especialmente grave” la falta de gestión de la transición a la vida adulta de estas niñas teniendo en cuenta que pueden acabar en manos de las “mafias”. En Euskadi, en 2017, había 35 menores mujeres tuteladas.

Las razones por las que se marchan de sus países son diversas, según la ONG, pero juegan un papel muy importante “las aspiraciones y ambiciones personales de los y las menores”. Sin embargo, según Conde, “las altas expectativas” se desmoronan al llegar. “Tras pasar por un infierno de viaje en patera, se enfrentan a otra carrera de obstáculos por el sistema de protección”, señaló.

El sistema Save The Children advierte de que las cifras oficiales que están disponibles y que son publicadas por la Fiscalía y el Ministerio de Interior no recogen la totalidad de las personas que han llegado solas al Estado español siendo menores de edad. Estos números incluyen solamente a aquellas cuya minoría de edad ha sido reconocida o establecida por la Administración, y que por tanto han entrado en contacto con las autoridades públicas.

Muchas veces, los migrantes esconden su condición de menor de edad para evitar ser tutelados en una comunidad en la que no desean quedarse, otras veces dicen ser mayores de edad para poder llegar a la península y acceder al mercado laboral y otras son los propios mecanismos “obsoletos e ineficaces de identificación de la edad” los que les declaran adultos cuando en realidad son menores. Se dan muchos casos también de jóvenes que emprendieron la ruta siendo menores y que llegan al Estado cumplidos ya los 18 años, ya que el viaje puede durar años. “Hay que tener en cuenta que el proyecto migratorio y la ruta recorrida pueden haber empezado en una edad muy temprana y que, como consecuencia, la o el menor puede tener secuelas o haber sufrido un fuerte impacto”, detalla el informe al respecto.

Las cifras tampoco recogen a los niños y niñas que abandonan las instituciones voluntariamente y dejan de vivir bajo la tutela pública. En este sentido, según la ONG, en 2016 abandonaron los servicios de protección y figuran “en fuga” 825 menores -770 niños y 55 niñas- de los que se ignora su paradero actual. De ellos, 230 estaban en Euskadi, considerados en “ausencia sin justificación”.

Las cifras Save The Children aboga por una solución estatal coordinada entre instituciones públicas y rechaza que un sistema de protección adecuado produzca un “efecto llamada” que aumente el número de llegadas. Desde la ONG advierten de que el sistema de protección actual “condena a estos niños a la precariedad y a la exclusión social” porque al cumplir los 18 años se quedan desprotegidos y sin apoyo institucional -la mayoría de los menores llegan entre los 16 y 17 años-. Es por ello que reclaman la puesta en marcha de medidas urgentes como la concesión automática de la autorización para trabajar cuando estos menores alcancen los 16 años de edad.

Asimismo, insta a prohibir la práctica de “las devoluciones en caliente”. En cuanto a la determinación de la edad, pide una reforma de la ley del menor y de la ley de extranjería que garantice que las pruebas de determinación de edad “se apliquen como último recurso y nunca cuando el niño o la niña tenga un documento que acredite su minoría de edad”. Otra de las peticiones de Save The Children es la formación de todos los profesionales de los centros de acogida. Además, reclama una revisión del sistema de acogida para impedir que los menores pasen largas temporadas en centros diseñados para estancias temporales, al tiempo que solicita la configuración de “estándares de calidad” a nivel estatal para estos centros de internamiento que “aseguren una acogida digna”. También reivindica la inclusión del colectivo de menores extutelados para que tengan acceso preferente a vivienda, empleo, formación y prestaciones sociales.

De igual forma, Save the Children aboga por un sistema de acogida familiar para todos los menores migrantes que llegan solos, alegando que una familia es el mejor espacio “para garantizar el pleno desarrollo y bienestar de estos menores” e insta a las administraciones públicas a fomentar el acogimiento en familias.