Los cuatro jóvenes se desvinculan de los incidentes de Iruñea

Los cuatro jóvenes, antes de comparecer ayer en la Audiencia Nacional.

Confirman que participaron en la marcha pero rechazan su implicación en los altercados

J. Arretxe - Martes, 22 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Los cuatro procesados por los altercados de la tarde del 11 de marzo de 2017 en Iruñea negaron ayer ante el tribunal de la Audiencia Nacional su implicación en los hechos. Los cuatro afirmaron que abandonaron el lugar de los incidentes cuando estos comenzaron. La Fiscalía pide siete años de prisión a cada uno de ellos, acusados de “desórdenes públicos terroristas” en una vista oral que arrancó ayer y concluirá mañana.

Los cuatro jóvenes -tres de Errenteria y uno de Beasain- confirmaron que participaron en la marcha que congregó a unas 400 personas en el Casco Viejo de la capital navarra bajo el lema Errepresioari Autodefentsa, pero que abandonaron el lugar cuando comenzaron los incidentes, tres de ellos, en dirección a la plaza de la Navarrería, de donde se dirigirían al autobús.

Los tres de Errenteria, que permanecieron en prisión provisional desde marzo hasta noviembre, acudieron juntos en un autobús alquilado “porque salía más barato” y que fue inspeccionado en un control policial próximo a la capital navarra.

Asier P. B. negó ser quien las fuerzas de seguridad identificaron con ropa negra en las imágenes que se mostraron en la vista oral. Él señaló ayer que ese día portó una sudadera roja, aunque uno de los agentes aseguró, según recoge la agencia Europa Press, que Asier P. B. llevaba dicha prenda roja bajo otra vestimenta oscura.

Rubén I. B. rechazó que, a diferencia de lo señalado por la Policía en las imágenes, él llevara ningún pasamontañas mientras que Endika E. M. aseguró que no marchó con los otros dos errenteriarras detenidos, ya que él iba en la parte de atrás de la manifestación que duró unos minutos y los otros dos, por la mitad.

Al comenzar los altercados, que un agente describió como “lluvia de piedras incesante”, los tres jóvenes sostuvieron ante el tribunal de la Sección Segunda de la Sala de lo Penal que se refugiaron en un bar e instantes después fueron detenidos por agentes de paisano que se les acercaron a preguntarles la hora. Los agentes detuvieron primero a Asier P. B. -que recibió un puñetazo según la crónica de Europa Press- y a un menor, mientras que los agentes aseguraron que los otros dos acusados fueron retenidos a unos quince metros “a la fuerza de la carrera”.

El cuarto acusado, Julen P. G., acudió desde Beasain a Iruñea en su propio vehículo, ya que según explicó había quedado con una chica. Según señaló, al llegar con tiempo a la cita, decidió sumarse a la marcha, en la que reconoció ser el identificado en unas imágenes con una piedra en la mano que negó haberla lanzado contra los agentes, que ayer aseguraron que no era la primera vez que el acusado participa en marchas similares. Según escribió el fiscal José Perals en sus conclusiones provisionales, se corearon lemas que los jóvenes negaron haber gritado como Borroka da bide bakarra u otros a favor de los presos de ETA e incluso la propia organización terrorista.

La joven, que declaró ayer como testigo, aseguró que entonces conocía a su hoy amigo solo por Internet y que visto dónde había aparcado su coche, él debía pasar por el recorrido de la marcha para llegar a la cita. Preguntada por el fiscal por si Julen P. G. llevaba una prenda con capucha, la joven aseguró que no lo recordaba, pero que “iba guapo”, sin oler a gasolina ni otra sustancia similar. El encuentro de ellos dos se prolongó desde las 19.00 horas a las 21.00 horas.

La defensa, ejercida por Iñigo Iruin en el caso de los tres jóvenes de Errenteria, solicitó que prestaran declaración después de escuchar las pruebas testificales para evitar que estas giraran en torno a los testimonios de los jóvenes, pero el tribunal que preside María José Rodríguez rechazó a instancias de la Fiscalía esta petición al considerar que los derechos de los acusados estaban garantizados.

“Mucho riesgo” Si los jóvenes de entre 21 y 26 años negaron su participación en los hechos enjuiciados y rechazaron relación con los organizadores de la manifestación, agentes policiales aseguraron que fueron los responsables de unas escenas de “mucho riesgo” aquel sábado por la tarde y que provocaron unos daños que se calculan en torno a los 30.000 euros.

“Se inició la manifestación y había cantidad de gente joven con ropa oscura, algunos con la cara tapada. A los quince minutos de empezar vimos que más gente se tapaba el rostro y prendieron bengalas hasta que llegó un punto en el que empezó el lanzamiento de piedras hacia la fuerza que estaba en Plaza del Castillo”, resumió un policía la versión de las fuerzas del orden.

El fiscal del caso, el mismo que el del proceso de Altsasua, describe en su escrito que se trata de “violentos incidentes de orden público y ataques perfectamente organizados y planificados contra las fuerzas de seguridad” enmarcados en la estrategia de la izquierda abertzale de kale borroka, y realizados con guantes y capuchas con el fin de ocultar la identidad de los autores.

El juicio, que se desarrolla mediante un procedimiento abreviado, celebrará su segunda y última sesión mañana. A partir de las 10.00 horas se escucharán los informes de las defensas y del Ministerio Fiscal, que además de las penas de prisión, solicita de momento cinco años de libertad vigilada para los cuatro acusados y 30.000 euros por los daños causados durante los incidentes, además de indemnizaciones de 1.500 euros a un hombre que resultó herido y 600 euros por cada policía lesionado.

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